12 consejos para un matrimonio feliz

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MatrimonioCuando te lanzas a la aventura del matrimonio, cuando respondes a esa especial vocación en la que dos, hombre y mujer, se hacen uno para toda la vida, puede parecer que todo será fácil. Un camino de rosas. Al fin y al cabo, los cuentos suelen acabar con un engañoso “y fueron felices y comieron perdices”.

El problema está en que la vida no es un cuento. Somos personas reales, con nuestros defectos, nuestras cargas, nuestros sufrimientos. La rutina está ahí todos los días y, si la entendemos mal, puede deteriorar nuestro matrimonio. Por eso me gustaría dejarte unos pocos consejos para ayudarte a vivir tu matrimonio:

  1. Orden de prioridades: Dios, matrimonio, hijos. Ni el trabajo, ni las aficiones, ni los amigos, ni siquiera el resto de la familia deben estar en ningún lugar en esas tres posiciones. Primero, Dios. Después la esposa, el marido. Y después los hijos.
  2. Reza por tu cónyuge. Reza para saber amarle como Dios quiere que le ames. Reza porque prometiste amarle todos los días de tu vida y en cualquier circunstancia, y no sabes hacerlo. Porque no, no sabes. Tus egoísmos van a tratar de ponerse por delante y no vas a poder luchar contra ellos tú solo.
  3. Tened algún ratito, aunque sea breve, de oración como matrimonio. Las tareas del día a día pueden absorber a cualquiera y llevaros a que parezca que sois dos solteros viviendo bajo el mismo techo. No lo permitáis. Aunque solo sea una breve oración, alzad vuestras almas unidas hacia Dios en algún momento del día.
  4. No dejes que se ponga el sol sobre tu ira (Ef 4, 26). Jamás terminéis el día con algún rencor guardado. Todo roce que haya habido durante el día tiene que quedar solucionado antes de comenzar el nuevo día, incluso aunque eso implique no dormir esa noche. Ten en cuenta que cualquier herida que os hayáis causado va a ir supurando si no la sanáis. Lo que empieza como un malentendido puede acabar causando graves problemas al matrimonio.
  5. Demostraos vuestro cariño. Incluso cuando no sale espontáneamente. Recordad que el amor no es solo un sentimiento, sino una elección. Cada día de vuestra vida os habéis comprometido a elegir a esa otra persona para lo bueno y para lo malo. Habrá días mejores y peores. Demostrad vuestra elección todos y cada uno de ellos. Una caricia, una mirada, una sonrisa, caminar con las manos entrelazadas… Que tu cónyuge sepa que le importas. Los detalles son más importantes de lo que parecen.
  6. Las decisiones unilaterales en el matrimonio no existen. Habéis dejado de ser solo dos individuos para formar un matrimonio. Y en el matrimonio, las decisiones tienen que ser del matrimonio.
  7. En tiempo de desolación no hacer mudanza. Esta es una regla de los Ejercicios Espirituales de san Ignacio de Loyola. Cuando las cosas están mal, tendemos a darle vueltas a las decisiones que hemos tomado. ¿Hice bien en casarme con ella, con él? ¿No sería mejor volver a ser soltero? No prestes oídos a esas sutiles sugerencias del mal espíritu ni te dediques a echar de menos cómo estabas antes de casarte. Haz lo contrario, esfuérzate en amar más a tu cónyuge.
  8. Hablad las cosas sin pensar en la respuesta o en una inmediata solución. Sencillamente, escuchad al otro con respeto, permitiendo que se exprese a gusto, incluso si se trata de algún problema. Al hablar, no busquéis echar culpas. Afrontad los problemas con respeto y con valor, pero sobre todo con amor.
  9. El matrimonio no es un reparto de tareas. No tratéis de hacer cada uno la mitad exacta de las labores. Tampoco cada uno las que le gusten. Ni siquiera, las que haga mejor que el cónyuge. Siempre debe prevalecer el espíritu de servicio. Hoy puede que lave yo el baño, pero a lo mejor mañana lo tienes que hacer tú. Amar implica servir.
  10. Sigue la conquista. ¿Creías que al casarte se acabó la fase de conquista? Te has equivocado por completo. El matrimonio implica elegir al cónyuge cada día de forma gratuita, tal como es el amor de Dios. Pero eso no quiere decir que no haya que hacer nada para que esa elección sea más sencilla, ¿no?
  11. Admira a tu cónyuge. Fíjate sobre todo en sus cualidades positivas y que sienta que es importante para ti. Porque lo es, y debería notarse. Fíjate si será importante, que es el camino de tu santificación.
  12. Reíd. Disfrutad de vuestra compañía. Mantened el buen humor incluso en los malos momentos.
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Jorge Sáez Criado
Seguir Jorge Sáez Criado:

Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.