Carta anónima

Este artículo fue publicado en la revista Icono de la editorial Perpetuo Socorro, año 109, número 8, de Septiembre de 2008. Está sacado de mi libro La Escala de la Felicidad.

Carta anónima


Yo soy aquel que pudo ser y no fue.
Aquel que, sin ninguna culpa, fue castigado.
Aquel al que se le destruyó sin ninguna oportunidad.
Yo soy aquel a quien no se le permitió opinar.
Aquel que fue desahuciado por las manos de los hombres.
Desechado por la persona que más pudo importarme.
Asesinado por el miedo, la cobardía, la rabia, el egoísmo, disfrazados de ley.
En nombre de los derechos de quien me cobijaba.
Como no podía quejarme, nadie me escuchó.
Nadie pensó en mí.
Bien es cierto que pude ser un marginal o un criminal.
Bien es cierto que pude haber sufrido.
Pero, ¿acaso no es eso la vida?
También pude ser una gran persona.
Pude salvar vidas.
Pude traer más paz a este mundo de miseria.
Pude haber sido el consuelo de tus lágrimas, la luz de tus tinieblas.
Pero no me quisiste dar una oportunidad.
¿Por qué?
¿Por qué me odias?
¿Qué te hice de malo?
Pude Sigue leyendo

Huir de la Iglesia

Este artículo fue publicado en la revista Icono de la editorial Perpetuo Socorro, año 109, número 8, de Septiembre de 2008.

Huir de la Iglesia


La escena se repite, si no en todas, en una buena parte de las parroquias españolas. En cuanto el sacerdote da la bendición y nos dice que podemos ir en paz, y a veces antes, una marea de gente se dirige rápidamente hacia la salida, aunque todavía estén sonando los cánticos finales de los voluntarios de los coros que, sacando tiempo de donde no lo hay, procuran esforzarse para ofrecer a Dios, con su mejor voluntad, oraciones  hechas melodía.

Hace un par de años hice un viaje a las Tierras Altas de Escocia con mi novia. Al día siguiente de llegar a Inverness (capital de las Tierras Altas), domingo, caminábamos por una de las orillas del río Ness contemplando las diferentes iglesias, cada una de una rama distinta del cristianismo, y llegamos a la iglesia católica de Saint Mary justo a tiempo para entrar a misa. Ha sido una de las misas que más me ha impresionado. Lo primero que nos llamó la atención fue que, al entrar, nos entregaron libros para Sigue leyendo

Héroes de juventud

Este artículo fue publicado en la revista Icono de la editorial Perpetuo Socorro, año 109, número 7, de Julio/Agosto de 2008.

Héroes de juventud

 

Cuando somos jóvenes, especialmente en la adolescencia, tenemos una innegable tendencia a fijarnos en otras personas a las que admiramos por algún motivo que hace que nos parezcan especiales, ejemplos a seguir y, por tanto, a imitar. Estos modelos nos llegan especialmente por los medios de comunicación. Películas, series, revistas, programas de distinta naturaleza, de alguna manera muestran al joven el mundo en el que se mueve. Y le muestran una serie de arquetipos, una serie de ejemplos de personas “relevantes”.

Recuerdo las series que marcaron mi juventud. Entre ellas, seguramente mi favorita fue MacGyver. Para quien no sepa de lo que hablo, se trataba de un personaje muy peculiar. Pertenecía a una agencia gubernamental de Estados Unidos, pero no resolvía sus misiones a golpes ni disparos. Era, por decirlo de alguna manera, alérgico a la violencia. Usaba la inteligencia. Sabía física, química, mecánica, etc., y aplicaba sus conocimientos. Se le recuerda siempre con su navaja

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Apreciar las pequeñas cosas

Este artículo fue publicado en la revista Icono de la editorial Perpetuo Socorro, año 109, número 2, de Febrero de 2008. Está sacado de mi libro La Escala de la Felicidad.

Apreciar las pequeñas cosas


No estamos acostumbrados a apreciar lo que tenemos a nuestro alrededor, esas pequeñas cosas que conforman nuestra realidad diaria. Hacemos multitud de tareas de forma automática, sin pensar siquiera en lo que hacemos. Y no vemos que, sin esas pequeñas (y no tan pequeñas) cosas, nuestra vida no sería la misma.

Sólo nos damos cuenta de lo que tenemos cuando lo perdemos.
Sólo apreciamos el alimento que tomamos cuando nos falta.
Sólo apreciamos el olor de las rosas cuando reina la podredumbre.
Sólo apreciamos la luz que baña nuestra mirada cuando no podemos ver.
Sólo apreciamos el canto de los pájaros cuando no podemos oír.
Sólo apreciamos la salud cuando estamos enfermos.
Sólo apreciamos a quien tenemos al lado cuando se va.
Sólo apreciamos la vida cuando nos acercamos a la muerte.
Sólo apreciamos una caricia cuando nadie nos la quiere dar.
Sólo apreciamos una palabra cuando nadie nos quiere hablar.

La fe y la tecnología

Este artículo fue publicado en la revista Icono de la editorial Perpetuo Socorro, año 109, número 1, de Enero de 2008. Está sacado de mi libro La Escala de la Felicidad.

La fe y la tecnología


Hay veces que me asquea el cariz que están tomando las cosas al respecto de la tecnología, aun viviendo de ella por mi trabajo. Es decir, se supone que la tecnología es una herramienta. Debe serlo. Sin embargo, da la sensación de que últimamente se la considera más un fin que un medio. Ponemos chips por todos los lados, móviles con su cámara, radio y demás (cosa, en mi opinión, bastante absurda), siempre hay que estar a la última en temas de tecnología o no eres nadie.

Se está intentando sustituir el vacío que queda tras dejar de creer por la tecnología, y es evidente que así no se va a llenar nunca. Siempre estaremos buscando el último móvil, la última cámara digital, la última pijadita que ponerle al ordenador. Y ahora, hasta controlamos animales mediante chips (por ejemplo, ya somos capaces de controlar una rata a distancia).

¿Se debe a falta de ética? Más bien, búsqueda de algo con Sigue leyendo

Pan y circo

Este artículo fue publicado en la revista Icono de la editorial Perpetuo Socorro, año 108, número 10, de Noviembre de 2007. Está sacado de mi libro La Escala de la Felicidad.

Pan y circo

Decían los romanos que la forma de mantener al pueblo contento con su gobierno era darles pan y circo. Y, obviamente, estaban en lo cierto. Mientras el ciudadano de a pie tenga algo que llevarse a la boca y alguna distracción de su vida habitual, normalmente no protestará.

De hecho, este principio de pan y circo es una buena base para la manipulación. Y es que mientras el pueblo esté entretenido no reparará en el resto de cosas que haga el gobierno en cuestión. Lo valorará únicamente por su visión parcial, en la cual se preocupa de su alimentación y de que no tenga que molestarse en buscar respuestas, dándole medios suficientes para divertirse, sin necesidad de tener que encarar el mundo real. Puede haber alguna protesta esporádica, pero suelen pasarse sin mayor trascendencia. Podemos ver como ejemplo esa oportuna manía de aprobar leyes polémicas coincidiendo con la temporada de vacaciones, cuando mucha menos gente hará caso a las acciones

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