La humildad de José

La humildad de JoséNo se le suele hacer mucho caso. Pero tuvo un papel vital en la historia de la salvación. Hablo de José, padre (adoptivo) de Jesús. Pongo adoptivo entre paréntesis porque, aun siéndolo, seguro que para Jesús era ya no un padre, sino un padrazo. En ningún caso se ve a Jesús renegar de ser “el hijo del carpintero”. ¿Por qué habría de hacerlo? Seguro que se sentía plenamente orgulloso del padre adoptivo que le había buscado su Padre. Un hombre justo, que ni siquiera en la sospecha y en la dificultad quiso causar ningún daño. Más bien al contrario, escuchaba silenciosamente la voz de Dios y la cumplía sin rechistar. Cuidó de su esposa, María, y de Jesús como el mejor de los maridos y de los padres. Sin hacer ningún ruido. Trabajó de sol a sol para poder llevar comida a su casa. Enseñó a Jesús el valor del trabajo, de la familia, de cumplir con las obligaciones.

Jesús seguro que se fijaba atentamente mientras su padre, con su vida entregada a su familia, se iba desgastando poco a poco para sacarlos adelante. Seguro que mucho de lo que aprendió de José le ayudó también en su momento … Sigue leyendo

Pequeños pasos para cambiar el mundo

Pequeños pasos para cambiar el mundo¿Quién no ha soñado alguna vez con cambiar el mundo? Ante una injusticia, ante la constatación de cómo el mal parece avanzar a pasos agigantados, ante un desengaño… Quizá no todo el mundo, sino nuestra parcela particular. El trabajo, el colegio, tu país, tu ciudad… ¡A mí también me gustaría cambiar muchas cosas!

Se trata de una pretensión que, si no dejamos que se empañe de egoísmo, puede ser muy justa. Porque este cambio debe ser por amor, por conseguir un mundo mejor, no para conseguir un mundo a imagen y semejanza de nuestras ambiciones.

El tema es cómo lograr tal objetivo.

A veces se puede pensar que la única forma de cambiar el mundo es echarlo abajo todo para reedificarlo de nuevo. Sin embargo, creo que todos coincidiremos en que eso sólo es posible en contadas ocasiones, en ámbitos relativamente pequeños, y de mano de gente muy especial. Además, estos cambios tienen la tendencia a no arraigar, al ser un cambio demasiado radical.

Sin embargo, hay una forma de cambiar el mundo en la que todos podemos contribuir. Es lenta, pero los resultados son más duraderos, porque van calando en el interior de la gente poco … Sigue leyendo

¿Y mi tiempo?

“…y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida.” Liturgia del matrimonio.

¿Y mi tiempo?¿Dónde está el tiempo para mis cosas? Seguro que más de uno, en algún momento de su matrimonio, ha tenido como mínimo la tentación de mirar atrás y pensar en dónde se ha ido todo ese tiempo que antes tenía y llenaba con diversas aficiones. Más aún cuando vienen los hijos y tu vida se encuentra llena de cosas que hacer a todas horas del día.

Pues la respuesta es muy sencilla: tu tiempo ya no es tuyo. Es de tu cónyuge. Sí, así de simple y así de maravilloso.

El matrimonio es la entrega total del hombre a la mujer y viceversa. ¿O no recordamos que, en la liturgia del matrimonio, decimos literalmente “me entrego a ti”? No es una frase hecha. No es un simple deseo ni una opinión. No es algo que dependa del sentimiento del momento. Es una decisión formal tomada para Sigue leyendo

El escritor católico y su responsabilidad ante la nueva evangelización

El escritor católico y su responsabilidad ante la nueva evangelizaciónEl escritor católico (o el católico que escribe, que viene a ser lo mismo), por lo que implica ese ser católico, tiene una muy seria responsabilidad ante la nueva evangelización.

Antes de continuar, quiero dejar claro que yo entiendo por nueva evangelización volver a la primera evangelización. Esto, que parece una especie de juego de palabras, a lo que se refiere es a que pienso que debemos volver a lo de siempre: a ser coherentes. A dejar que todos los aspectos de nuestra vida estén impregnados por nuestra fe. Conocer la fe, vivir la fe, proclamar la fe.

Volviendo al tema que nos ocupa, nos encontramos con que el escritor católico, en el acto de escribir, también estará influido por esa fe. Y eso es una gran responsabilidad de la que no debemos intentar evadirnos.

Cuando uno escribe un ensayo o un texto piadoso, es fácil. Pero ¿esto es transmisible a, por ejemplo, la fantasía o la ciencia ficción?

Sin duda, así es y así debe ser.

Podemos, con nuestros textos, luchar por la creación de un mundo mejor. Mostrar las maravillas del ya existente, denunciar el mal. Tenemos un gran poder en nuestras … Sigue leyendo

¿Escritor católico o católico que escribe?

Escritor católico o católico que escribeEn ocasiones se han contrapuesto las expresiones “escritor católico” y “católico que escribe”. Esta contraposición tiene su origen en la idea de que el escritor católico sería aquel que escribe sólo textos edificantes, libros de oraciones, etc. Sin embargo, no termino de estar de acuerdo en establecer tal dicotomía.

Partamos de un punto esencial, nunca lo bastante repetido: ser católico no es como ponerse un sombrero. No te lo puedes quitar cuando moleste ni te lo puedes poner cuando quede bonito. Es algo que impregna por completo tu vida y tu ser. O, al menos, se supone que debería ser así.

Ya sabemos que a los poderes políticos les encantaría que así fuera. Y también sabemos que hay católicos que procuran esconder convenientemente su fe cuando les pueda causar algún tipo de incomodidad. Sin embargo, un católico lo tiene que ser las veinticuatro horas del día.

Entonces, ¿qué diferencia ser escritor católico de ser un católico que escribe? En mi opinión, nada. Se trataría de una dicotomía totalmente artificial, seguramente surgida por algún tipo de desprecio injustificado por parte de algunos escritores católicos hacia quienes escriben … Sigue leyendo

¿Quién dijo que fuera fácil?

¿Quién dijo que fuera fácil?«Recordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.» Jn 15, 20.

Podemos ver, sin demasiado esfuerzo, cómo ser cristiano es, cada día que pasa, más una actividad de riesgo que un agradable paseo primaveral. No sólo en los países en los que la persecución es cruenta y manifiesta, sino también en los que presumen de democracia y tolerancia. Por lo general, se trata de tolerancia para todo lo que no tenga nada que ver con la Iglesia. Profanaciones, blasfemias, insultos, humillaciones, laicismo impuesto, leyes que atentan contra la misma posibilidad de poder vivir la fe de forma coherente… El mundo nos odia. Es así. Tampoco es ninguna noticia, en realidad. Jesús ya nos avisó de ello. ¿Y sabéis qué? Es una buena señal. Quiere decir que la Iglesia sigue haciendo su papel. Lo preocupante sería lo contrario.

Esa es una tentación muy fuerte: hacerse agradable al mundo. Hacer un cristianismo digerible para todo tipo de estómagos. Asegurarse de que nadie me va a señalar, porque hago gala de un cristianismo admisible por … Sigue leyendo

Mis personajes me contaron la historia

Llorando sangreUn momento muy especial de todo el tiempo que pasé escribiendo Llorando sangre fue cuando entendí que, como escritor, no sólo buscaba contar una historia. También buscaba conocerla yo mismo. Partía con un principio y con un fin, pero ninguno de ellos era totalmente inamovible. Tenía una cierta idea de lo que habría entre ambos extremos. Pero mucho de lo que pensaba que iba a ocurrir se quedó en la cuneta. ¡Mis personajes acabaron contándome a mí la historia!

Esto lo he vivido también en mi segunda novela escrita, aunque aún no publicada, y lo estoy viviendo en la que estoy escribiendo en la actualidad. Incluso lo he vivido en un relato de fantasía que he escrito y que, para ser sincero, cuando empecé a escribirlo no tenía claro del todo a dónde me iba a llevar la historia.

Ahora bien, uno puede preguntarse (y más de una vez me lo han preguntado): ¿cómo puede ser que los personajes te hablen? No es mala pregunta.

No, no se trata de ningún problema psicológico de múltiples personalidades rondando por mi mente. Creo. Ni de que oiga las voces de las famosas musas u otras voces extrañas que me indiquen que … Sigue leyendo

Errores

ErroresHe cometido muchos errores en mi vida. Muchos. Además, de distinta gravedad, desde nimiedades a temas mucho más serios. Y tengo que reconocer que, echando la vista atrás, me arrepiento de todos ellos. O, al menos, de los que puedo recordar. Y, en especial, de aquellos que hayan afectado a otra persona. Si pudiera volver atrás en el tiempo sabiendo lo que ahora sé, muchas cosas las haría de manera muy diferente, eso está claro.

Sin embargo, he oído más de una vez que alguien decía que no se arrepentía de nada de lo que había hecho en su vida. Eso me asusta. ¿De nada? Una vida da para cometer muchos errores. Y, desde luego, no somos perfectos, con lo que errores, habrá.

Tal como lo veo, si no te arrepientes de ninguno de ellos sólo hay dos opciones: o te crees que todo lo has hecho bien o te importan muy poco las personas que te rodean.

Todo bien sólo lo hace Dios. Pretender que no se ha hecho nada mal en la vida, nada de lo que habría que arrepentirse, es de una arrogancia apabullanteSigue leyendo

Que las musas te encuentren trabajando

Que las musas te encuentren trabajandoEso dijo Picasso. Y no es que me apasione la obra ni la vida de ese hombre, pero en esto tengo que estar de acuerdo con él.

No es infrecuente que, al hablar de escribir, los propios escritores lo mostremos como un producto de la inspiración. Como si realmente un buen día viniera un puñado de musas a bailotear alrededor del susodicho y a susurrarle lo siguiente que tiene que ir escribiendo.

Bien, esto a veces sucede. No lo de las musas bailoteando, sino lo de que te pongas a escribir y todo salga totalmente fluido, como si realmente todo ya estuviera escrito y te lo estuvieran dictando. Hay que reconocer que da gusto que esto ocurra. También hay que reconocer que no tiene por qué ser lo más frecuente.

Baudelaire dijo que “la inspiración es trabajar todos los días“. Stephen King y Brent Weeks, entre otros muchos, coinciden en este punto. Lo más importante es escribir todos los días. Sea lo que sea, pero escribir. A las musas, por lo general, hay que echarlas una manita. O, al menos, hay que dejarlas claro que, si quieren venir, estarás ahí, delante del ordenador, tecleando. Si quieren … Sigue leyendo

Valores cristianos sin cristianismo

Valores cristianos sin cristianismoHay veces que los hijos salen un tanto respondones. Y los hay, incluso, que no dudan, como el hijo pródigo de la parábola, en tomar lo que quieren del padre y luego aborrecerle, como si no tuviera ninguna relación con él. Como si no existiera. Como si estuviera muerto.

Este es uno de los síntomas de la degradación de Europa. Personas que aborrecen a la Iglesia se adueñan de valores y principios que nacieron del cristianismo, pero sin querer saber nada del origen de todo eso. Como si se los hubieran inventado ellos.

Es paradójico oír hablar de derechos humanos, de valoraciones éticas y morales a personas que rechazan a quien les dio esos conceptos. Unos conceptos que sólo tienen sentido en la cosmovisión cristiana de la que ha surgido la civilización que ahora mira hacia otro lado. Fuera de esa cosmovisión no son más que palabras vacías. Ideas lanzadas al viento para que queden bonitas.

Sí, es verdad que muchos creen en esos valores. Pero el problema llega cuando les preguntas el por qué. ¿Por qué es mejor no matar que matar? ¿Por qué hay que respetar a los demás? ¿Por qué no seguir Sigue leyendo

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