Cacemos algunos dragones

Los dragones pueden ser vencidosNo son raras las historias y las leyendas, tanto para niños como para adultos, en las que el héroe en cuestión debe enfrentarse a un dragón. Ya en su momento, el gran (en al menos dos sentidos) G. K. Chesterton dejó para la posteridad una cita que me parece un buen punto de partida:

“Los cuentos de hadas no dicen a los niños que los dragones existen. Los niños ya saben que los dragones existen. Los cuentos de hadas le dicen a los niños que los dragones pueden ser vencidos.”

Los niños ya saben que los dragones existen. Son perfectamente conscientes de que hay cosas malas e injustas. De que algunas personas se portan bien pero otras se portan mal.

No son ajenos al problema del mal. En absoluto.

En Occidente, el dragón representa de forma clara el mal. Podríamos hablar sobre hasta qué punto es positivo o negativo que se dé una cierta reivindicación de la figura del dragón, haciendo que se convierta en una especie de ser sabio y simpático, injustamente perseguido. Sin embargo, no es este el objetivo del artículo. Baste dejar claro que tradicionalmente el dragón ha representado el mal y que estoy de acuerdo en mantener esa interpretación.

Nos vamos a encontrar multitud de dragones en nuestra vida. Aunque sí que es cierto que muchas veces lo que se presenta como un dragón no da la talla y no deja de ser, como mucho, una serpiente con hipertrofia. O sin ella. Pero el caso es que dragones, grandes, pequeños, medianos, evidentes, sinuosos, vamos a encontrarnos.

Pero los dragones se pueden vencer. Y esa cita de Chesterton nos da la importancia de los cuentos tradicionales: enseñar a los niños la esencia del bien y del mal. Y que el mal no tiene la última palabra. El mal que ya conocen, recordemos.

Enseñarles que se puede vencer. Y también enseñarles a reconocerlo. Enseñarles que el mal no siempre es evidente. Que suele mostrarse como algo bueno, razonable, apetecible. Pero que es engañoso. Ese es el primer paso: si no reconoces el mal, no podrás luchar contra él. Si no puedes luchar contra él, no podrás vencer. Obvio.

Por cierto, ¿no te parece que últimamente los cuentos infantiles tienden a estar cada vez más descafeinados? ¿Te has fijado en que incluso se ha llegado a buscar cambiar o, incluso, prohibir los cuentos de siempre?

Sí, los dragones existen. Y sí, pueden ser vencidos. Tenemos que grabarnos eso a fuego. Tanto para enseñárselo a nuestros hijos como para tenerlo en cuenta nosotros como padres: si nos ven luchar, aprenderán a luchar.

Ahora, cacemos algunos dragones.

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Jorge Sáez Criado
Seguir Jorge Sáez Criado:

Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.

Jorge Sáez Criado
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