Respetar o no respetar, he ahí la cuestión

Artículo publicado en el número 53 de la revista Punto de Encuentro, de la Obra Social de Acogida y Desarrollo (OSDAD), cuyo hilo conductor en este número es el respeto.

Respetar o no respetar, he ahí la cuestión

Respetar o no respetarEn estos tiempos en los que nos ha tocado vivir nos encontramos con tremenda facilidad otro de los grandes tópicos utilizados para intentar acallar a todo aquel que no tenga ganas de comulgar con ruedas de molino: el respeto.

En principio, el respeto es algo bueno. Eso no lo pongo en duda. Tengo que respetar al prójimo. ¿Por qué? Bueno, aquí esta sociedad descreída tiene un problema. ¿En qué basar ese respeto? ¿En normas y leyes puramente convencionales, que pueden cambiar según el gusto del gobernante del momento? No, ese respeto no sirve para nada. Es como decir que no existe. La única base verdaderamente estable para poder respetar a todo ser humano, independientemente de su edad o de sus actos, se encuentra en su filiación divina. Yo tengo que respetar al prójimo porque es tan hijo de Dios como yo. Porque es otro yo. Este concepto, ya por sí mismo, choca con el egoísmo que configura el … Sigue leyendo

Espiritualidad matrimonial-familiar

Artículo publicado en Católicos con Acción el día 23/02/2017.

Espiritualidad matrimonial-familiar

 

En esta ocasión comparto con vosotros algunas ideas basadas en la experiencia, tanto nuestra como de otros matrimonios católicos.
Quizá algunas no parezcan muy espirituales, pero habría que preguntarse si hay algo que no sea espiritual, ya que el ser humano es un alma encarnada. Todo va en un conjunto.
Incluyo también a los hijos en algunos. Esto es así porque somos responsables de su educación, y eso incluye el aspecto espiritual.
Sin más, paso a lo interesante:
  • No os vayáis a dormir sin haber solucionado los problemas. Ya hablé de ello, pero no me cansaré de repetir la importancia de este hábito. No debemos dejar que un mal gesto, una discusión, un enfado por lo que sea se enquiste.
  •  No dejéis que se enfríe vuestro amor. La rutina, mal llevada, puede hacer que te acostumbres a quien ha tenido la osadía de aceptar estar contigo hasta que la muerte os separe.
  • Relacionado con el punto anterior, que el cansancio y el día a día no os separen. Recordad que sois uno.
  • Caminad, siempre que podáis, cogidos de la mano.
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