Fragilidad

Artículo publicado en Católicos con Acción el 13/10/2015.

Fragilidad

“Los días del hombre son como la hierba: él florece como las flores del campo; las roza el viento, y ya no existen más, ni el sitio donde estaban las verá otra vez.” (Salmo 103)

FragilidadTenemos una curiosa tendencia a pensar que somos indestructibles. Al menos, la mayor parte de las veces actuamos como si tuviéramos garantizado un mañana. Como si la única posibilidad que hubiera fuera que a un día le sucederá otro, y así continuamente en una hilera de días sin fin.

Pero basta que tengamos un accidente o un simple atisbo de una enfermedad grave, por ejemplo un pequeño susto en una revisión cardiaca, para que veamos las orejas al lobo y nos demos cuenta de que la muerte está ahí. No acechando, porque la muerte no acecha. Nos acompaña desde que somos concebidos y hasta que llega el momento de acompañarla a ella.

Y ahí está: la certeza de que somos frágiles. De que un simple virus o un pequeño coágulo pueden hacer que tu vida termine de pronto. Se acabó el mito del ser humano indestructible. El ser humano es frágil en extremo.… Sigue leyendo

Sin sorpresas

Artículo publicado (aunque de forma más breve por cuestiones de espacio) en el número 1009 del año XXXV de la revista Sembrar, revista quincenal diocesana de Burgos, correspondiente al período del 14 al 27 de septiembre de 2014. Podéis leer la revista en este enlace.

Sin sorpresas

En Oriente Próximo se está llevando a cabo un exterminio religioso. Desde hace más de un mes, los cristianos de Irak están siendo perseguidos con sólo dos opciones: o convertirse al Islam, o la muerte. Sus casas fueron marcadas con un símbolo del alfabeto árabe que significa “nazareno”. Muchos han huido en la pobreza más absoluta. Otros se han quedado y están siendo exterminados. Las mujeres, violadas y vendidas. Sus hijos, asesinados. Y al resto del mundo le importa entre poco y nada.

En este hecho confluyen dos elementos que no pueden ser fuente de sorpresa para nosotros. El primero, que los cristianos sean perseguidos. El Señor fue muy explícito en ese punto, prometiendo a quien le siguiera persecuciones. Ser cristiano, por tanto, conlleva la persecución. Desde simples insultos hasta lo que viven nuestros hermanos de Irak.

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Perdón

Artículo publicado en el número 1008 del año XXXV de la revista Sembrar, revista quincenal diocesana de Burgos, correspondiente al período del 20 de julio al 14 de septiembre de 2014. Podéis ller la revista en este enlace. También publicado en Católicos con Acción.

Perdón

Una de las palabras más difíciles de pronunciar en español es “perdón“. Y no por una inexistente singularidad sintáctica, sino por lo que implica.

¿Cuál es el problema con esa palabra en particular? Muy sencillo: queremos estar por encima de los demás.  Ser superiores. Somos egoístas, es un hecho. Y entendemos que pedir perdón a alguien es rebajarnos, humillarnos. Claro, viéndolo así, ¿quién querría pedir perdón?

Pero es que no es así. Pedir perdón no es rebajarnos. No socava nuestra dignidad en absoluto. Más bien al contrario. Es decirle al otro que te importa. Que, aunque puede que no entendamos bien el motivo (a veces ocurre), le hemos hecho daño y nos importa lo suficiente como para querer dar marcha atrás si pudiéramos. Y, ya que no podemos, le pedimos que nos perdone por ello. Eso no

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Bendito trabajo

Artículo escrito en febrero de 2010 y publicado en la revista Icono de la editorial Perpetuo Socorro, año 112, número 5, de Mayo de 2011.

Bendito trabajo


Bendito trabajoEn la Roma clásica la percepción del trabajo era muy especial. Recordemos que se trataba de una sociedad en la que la mayoría de la gente eran esclavos y en la que unos pocos se mantenían del trabajo de los demás. El trabajo se veía precisamente como algo propio de pobres y de esclavos, mientras que los ciudadanos y los nobles no se tenían que preocupar de esas ocupaciones tan poco elevadas.

En ese clima la predicación cristiana dio como fruto una renovación que, aunque al principio no parecía más que algo de unos pocos locos, llegó a revolucionar el mundo. Tras el edicto de Milán, cuando las persecuciones oficiales cesaron, quienes habían huido al desierto regresaron a la ciudad. Pero lo que encontraron no les gustó demasiado, se encontraron con una sociedad en decadencia que lo único que les ofrecía era tentación. Y, precisamente porque querían vivir su fe, volvieron al desierto. De esta manera nació el anacoretismo. Con el tiempo, el anacoretismo dio lugar al cenobitismo y a Sigue leyendo

El animal sufriente

Este artículo fue publicado en la revista Icono de la editorial Perpetuo Socorro, año 110, número 10, de Noviembre de 2009.

El animal sufriente


Hay una característica del ser humano que quizá rebasa todas las que se nos suelen ocurrir al pensar en lo peculiar del hombre, probablemente porque no queremos verla. Se trata de que el hombre es un animal sufriente. Toda su vida está marcada, de una u otra manera, por el sufrimiento, por el dolor. El más evidente es el físico, que todos conocemos y sabemos que nos acompaña de por vida. Todos hemos estado enfermos alguna vez y dudo que alguien mínimamente realista mantenga la esperanza de estar perfectamente privado de dolor toda su vida. Pero, como decía, ese es el dolor más claro, el que salta a la vista. Queda por debajo un sufrimiento que puede ser mucho más intenso que el anterior, el mental. No se puede desdeñar en absoluto el dolor psicológico. Angustias, miedos, inseguridades, son cosas que también pasamos todos y que nos atormentan en mayor o menor medida. Y, entre todos ellos, es posible que el más amenazador, el que más nos afecta sea el miedo. La incertidumbreSigue leyendo