Naturaleza caída

Artículo publicado en el número 1015 del año XXXV de la revista Sembrar, revista quincenal diocesana de Burgos, correspondiente al período del 7 al 20 de diciembre de 2014. Podéis leer la revista en este enlace. También publicado en Católicos con Acción.

Naturaleza caída

La experiencia nos dice algo muy importante sobre nosotros y nuestra naturaleza, algo que san Pablo ya resumió de forma muy acertada: queremos el bien, pero tendemos a hacer el mal. Esto se debe a nuestra naturaleza caída, que nos impulsa hacia el pecado.

Sin embargo, la sociedad en la que vivimos procura hacer oídos sordos ante tal evidencia. Disfraza el mal y embota la conciencia para que nos quedemos con la falsa y peligrosa idea de que el hombre es un progreso continuo hacia las mayores cotas del bien. Incluso, llegando al extremo, han surgido ideologías en las que se busca que el hombre se convierta en una especie de diosecillo del tres al cuarto, pudiendo arrogarse la capacidad de elegir lo que está bien y lo que está mal. Nietzsche es un conocido exponente de esta idea.

No nos engañemos: pretender ponerse … Sigue leyendo

Pan y circo

Este artículo fue publicado en la revista Icono de la editorial Perpetuo Socorro, año 108, número 10, de Noviembre de 2007. Está sacado de mi libro La Escala de la Felicidad.

Pan y circo

Decían los romanos que la forma de mantener al pueblo contento con su gobierno era darles pan y circo. Y, obviamente, estaban en lo cierto. Mientras el ciudadano de a pie tenga algo que llevarse a la boca y alguna distracción de su vida habitual, normalmente no protestará.

De hecho, este principio de pan y circo es una buena base para la manipulación. Y es que mientras el pueblo esté entretenido no reparará en el resto de cosas que haga el gobierno en cuestión. Lo valorará únicamente por su visión parcial, en la cual se preocupa de su alimentación y de que no tenga que molestarse en buscar respuestas, dándole medios suficientes para divertirse, sin necesidad de tener que encarar el mundo real. Puede haber alguna protesta esporádica, pero suelen pasarse sin mayor trascendencia. Podemos ver como ejemplo esa oportuna manía de aprobar leyes polémicas coincidiendo con la temporada de vacaciones, cuando mucha menos gente hará caso a las acciones

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