El sentido de la mortificación cristiana

Mortificación cristianaComo en cada nueva Cuaresma, surgen voces (incluso de supuestos católicos) diciendo lo absurdo que es el ayuno, la penitencia, la mortificación en general. Curiosamente, las dietas o el machacarse en el gimnasio no se cuentan entre las mortificaciones absurdas. Pero bueno, ya se sabe cómo son estas cosas.

Hay por ahí quien piensa que es que la Iglesia tiene una guerra contra el cuerpo. Como si la Iglesia creyera que el cuerpo es algo malo. Y resulta que no es así en absoluto. Eso es propio de los gnósticos, no de los cristianos. Para mí fue muy triste una discusión que mantuve con alguien que se mostraba como católico y que se empeñaba en que el cuerpo no es más que una cárcel, saltándose alegremente el Magisterio y dando como “argumentos” citas de san Agustín mal entendidas y sacadas de contexto. Y no, el hombre es un alma encarnada. El cuerpo no es una máquina dirigida por el alma, sino que somos una unidad. De lo contrario, no creeríamos en la resurrección de la carne, ¿no? Nos quedaríamos contentos con que el alma pululara ella sola, incorpórea. Sin embargo, esa no es la doctrina católica. … Sigue leyendo

La Epifanía del Señor

Epifanía del SeñorHoy hemos celebrado la Epifanía del Señor. Epifanía es una de esas palabras que vienen del griego y que todos los años por estas fechas se nos recuerda lo que quiere decir. Y cuyo significado tendemos a olvidar rápidamente, al menos en parte.

Epifanía significa manifestación. Se trata de la manifestación del Señor a todos los pueblos de la Tierra. Jesús había nacido como judío, como el Mesías de Israel. Pero quiere dejar claro desde el principio que no ha venido sólo por ellos, sino que está aquí para todos. Y se manifiesta a los Reyes en representación de los pueblos gentiles. Reyes que le reconocen y le ofrecen regalos como verdadero Dios, verdadero Rey y verdadero Hombre.

Pero no es la única vez que Dios se manifiesta. Toda la historia de la salvación es la historia de la manifestación de Dios a los hombres para su salvación. Porque no podemos olvidar el motivo por el que ocurre esta Epifanía (lo hemos leído en la primera lectura): “Pues mira cómo la oscuridad cubre la tierra, y espesa nube a los pueblos, mas sobre ti amanece Yahvé y su gloria sobre ti aparece.” (Is 60, 2). … Sigue leyendo

¿Sacrificarme por otro?

«No hay amor más grande que dar la vida por los amigos» Jn 15, 13

¿Sacrificarme por otro?Hace tiempo surgió en una charla en el trabajo (ahora mismo no recuerdo el motivo) el tema de sacrificarse por otra persona. En ese momento, uno de los contertulios afirmó algo que parecía la muestra de cómo se ve en la actualidad, en este mundo tan «civilizado», el sacrificio: «¿Por qué me iba a sacrificar por alguien que no se merece vivir ni más ni menos que yo? Si fuera para salvar a mucha gente, todavía».

¿Por qué me voy a sacrificar por otro? No lo merece más que yo. Total, sólo es uno más. Una forma lógica de razonar para una mentalidad que piensa en términos económicos, materialistas. Si el cambio fuera uno por cien, quizá tuviera sentido. Salvar a uno sólo, no.

El problema está en que, por ejemplo, en una familia normal, los padres se sacrifican por los hijos. Morirían por ellos. Incluso si sólo es un hijo, tanto el padre como la madre estarían dispuestos a dar su vida por él. Dos por uno. Nótese que hablo de una familia normal, una familia en la … Sigue leyendo

La humildad de José

La humildad de JoséNo se le suele hacer mucho caso. Pero tuvo un papel vital en la historia de la salvación. Hablo de José, padre (adoptivo) de Jesús. Pongo adoptivo entre paréntesis porque, aun siéndolo, seguro que para Jesús era ya no un padre, sino un padrazo. En ningún caso se ve a Jesús renegar de ser “el hijo del carpintero”. ¿Por qué habría de hacerlo? Seguro que se sentía plenamente orgulloso del padre adoptivo que le había buscado su Padre. Un hombre justo, que ni siquiera en la sospecha y en la dificultad quiso causar ningún daño. Más bien al contrario, escuchaba silenciosamente la voz de Dios y la cumplía sin rechistar. Cuidó de su esposa, María, y de Jesús como el mejor de los maridos y de los padres. Sin hacer ningún ruido. Trabajó de sol a sol para poder llevar comida a su casa. Enseñó a Jesús el valor del trabajo, de la familia, de cumplir con las obligaciones.

Jesús seguro que se fijaba atentamente mientras su padre, con su vida entregada a su familia, se iba desgastando poco a poco para sacarlos adelante. Seguro que mucho de lo que aprendió de José le ayudó también en su momento … Sigue leyendo

Pequeños pasos para cambiar el mundo

Pequeños pasos para cambiar el mundo¿Quién no ha soñado alguna vez con cambiar el mundo? Ante una injusticia, ante la constatación de cómo el mal parece avanzar a pasos agigantados, ante un desengaño… Quizá no todo el mundo, sino nuestra parcela particular. El trabajo, el colegio, tu país, tu ciudad… ¡A mí también me gustaría cambiar muchas cosas!

Se trata de una pretensión que, si no dejamos que se empañe de egoísmo, puede ser muy justa. Porque este cambio debe ser por amor, por conseguir un mundo mejor, no para conseguir un mundo a imagen y semejanza de nuestras ambiciones.

El tema es cómo lograr tal objetivo.

A veces se puede pensar que la única forma de cambiar el mundo es echarlo abajo todo para reedificarlo de nuevo. Sin embargo, creo que todos coincidiremos en que eso sólo es posible en contadas ocasiones, en ámbitos relativamente pequeños, y de mano de gente muy especial. Además, estos cambios tienen la tendencia a no arraigar, al ser un cambio demasiado radical.

Sin embargo, hay una forma de cambiar el mundo en la que todos podemos contribuir. Es lenta, pero los resultados son más duraderos, porque van calando en el interior de la gente poco … Sigue leyendo

¿Y mi tiempo?

“…y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida.” Liturgia del matrimonio.

¿Y mi tiempo?¿Dónde está el tiempo para mis cosas? Seguro que más de uno, en algún momento de su matrimonio, ha tenido como mínimo la tentación de mirar atrás y pensar en dónde se ha ido todo ese tiempo que antes tenía y llenaba con diversas aficiones. Más aún cuando vienen los hijos y tu vida se encuentra llena de cosas que hacer a todas horas del día.

Pues la respuesta es muy sencilla: tu tiempo ya no es tuyo. Es de tu cónyuge. Sí, así de simple y así de maravilloso.

El matrimonio es la entrega total del hombre a la mujer y viceversa. ¿O no recordamos que, en la liturgia del matrimonio, decimos literalmente “me entrego a ti”? No es una frase hecha. No es un simple deseo ni una opinión. No es algo que dependa del sentimiento del momento. Es una decisión formal tomada para Sigue leyendo

El escritor católico y su responsabilidad ante la nueva evangelización

El escritor católico y su responsabilidad ante la nueva evangelizaciónEl escritor católico (o el católico que escribe, que viene a ser lo mismo), por lo que implica ese ser católico, tiene una muy seria responsabilidad ante la nueva evangelización.

Antes de continuar, quiero dejar claro que yo entiendo por nueva evangelización volver a la primera evangelización. Esto, que parece una especie de juego de palabras, a lo que se refiere es a que pienso que debemos volver a lo de siempre: a ser coherentes. A dejar que todos los aspectos de nuestra vida estén impregnados por nuestra fe. Conocer la fe, vivir la fe, proclamar la fe.

Volviendo al tema que nos ocupa, nos encontramos con que el escritor católico, en el acto de escribir, también estará influido por esa fe. Y eso es una gran responsabilidad de la que no debemos intentar evadirnos.

Cuando uno escribe un ensayo o un texto piadoso, es fácil. Pero ¿esto es transmisible a, por ejemplo, la fantasía o la ciencia ficción?

Sin duda, así es y así debe ser.

Podemos, con nuestros textos, luchar por la creación de un mundo mejor. Mostrar las maravillas del ya existente, denunciar el mal. Tenemos un gran poder en nuestras … Sigue leyendo

La fiesta de Todos los Santos

Mañana celebraremos la fiesta de Todos los Santos. Y no, no voy a hacer especial referencia a esa horterada de Halloween. Es una costumbre importada tan lamentable y patética que da grima. Pero bueno, esto es España. Sólo hay que ver los resultados de las Elecciones Europeas para entender muchas cosas.

La fiesta de Todos los Santos tendría que ser un motivo de verdadera alegría y contemplación. Se trata, nada menos, que de la celebración de esa inmensa multitud que nadie puede contar y que está en la presencia de Dios. Cara a cara con Él. Santos canonizados o anónimos, da igual. Para Dios, el mismo valor tienen.

Si todos los santos existentes fueran sólo los canonizados, algo habría fallado de manera estrepitosa en el plan de salvación de Dios. Pero no es así en absoluto. Y eso debe alimentar nuestra esperanza, porque todas esas personas no eran mejores que cualquiera de nosotros.

Todos los santos tienen un pasado. Todos los santos han sido pecadores. Mirad, por ejemplo, a San Agustín de Hipona. O a San Ignacio de Loyola. No fueron seres perfectos, creados como estatuas de mármol puro. Eran sujetos como tú o como yo. … Sigue leyendo

Si conocieran a la Iglesia…

Hace poco, comiendo en mi lugar de trabajo, tuve la oportunidad de oír parte de una conversación que tenía lugar en una mesa relativamente cercana.

La verdad es que no quedaba más remedio, porque la que llevaba la voz cantante no era muy discreta que digamos. Así que me sacó de mis propias disquisiciones mentales para escuchar todo un catálogo de tópicos que repetía con el convencimiento con el que un loro repite las palabras que le han enseñado a decir. Que si los curas son pederastas e invertidos (sic), que si la Iglesia dice tal o cual cosa sobre la homosexualidad… Vamos, un clásico.

Lo más sorprendente es que estaba convencido de que esas opiniones me iban a enfadar o irritar. Pero, en su lugar, me invadió la pena.

Pena por la cantidad de loros que se limitan a repetir lo que los “creadores de opinión” les sirven en bandeja, sin pensar en que pueden estar equivocados o, directamente, que pueden estar siendo manipulados sin ningún pudor ni oposición.

Pero, especialmente, pena porque no conocen la doctrina de la Iglesia. La de verdad, no la versión que organizan otros. Pena porque se han cerrado a … Sigue leyendo

Inmadurez egoísta

Seguro que no soy el único que lo ha vivido o lo ha visto: estás en el confesionario, abriéndote al perdón de Dios, recibiendo consejo o, sencillamente, pidiéndole al sacerdote que rece por ti, y una señora (lo siento, pero siempre suele ser alguna señora) decide que ya llevas demasiado tiempo y empieza a aporrear la puerta o, incluso, la abre.

Es la misma mentalidad que subyace en la manía de hacer la misa lo más corta posible. Y, por supuesto, ya que hay que ir, que sea entretenido. Como el sacerdote tenga la osadía de alargarse un poco en la homilía o tenga un tono de voz un poco monótono, ya la hemos liado.

Parece como si la impaciencia se hubiera adueñado de nosotros en momentos en los que uno debería más bien maravillarse del milagro que es la misa o prepararse concienzudamente para una buena confesión. Son sólo dos ejemplos, pero creo que es fácil extrapolar a otras situaciones.

Inmadurez. Esa es la palabra clave. Da igual la edad del sujeto, esa forma de actuar revela inmadurez. No es capaz de entender que no es el centro del Universo, que unas veces uno tarda más … Sigue leyendo

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