Warrior (I)

No suele ocurrir que una película de artes marciales te conmueva. Que te emocionen puede ser relativamente frecuente en las que te hablan de una historia de superación. Pero conmoverte es algo muy diferente. Y de esas es “Warrior“, de Gavin O’Connor. Quizá no hayas oído hablar de ella. Pero creo que merece la pena, incluso si no eres especialmente aficionado a las artes marciales. En esta entrada y en la siguiente hablaré un poco sobre ella. Espero que, como mínimo, haga que te pique la curiosidad.
Aviso: a continuación voy a destripar la película. Si no la has visto y no quieres que te descubra su trama, no sigas leyendo.
Esta película tiene tres grandes protagonistas: un padre y sus dos hijos. Y su relación se verá dentro del entorno de las artes marciales mixtas. Casi podríamos decir que las artes marciales mixtas son una excusa para mostrar esa relación.
  • Paddy Conlon: ex luchador, padre de Tommy y Brendan. Ex alcohólico. Pegaba a su mujer, lo que llevó a que ella y Tommy huyeran y Brendan se distanciara también de él. Ambos hijos fueron entrenados por él en las artes marciales mixtas.

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Ese cacho de pan

Cuando surgió el proyecto diocesano de establecer una capilla para la Adoración Eucarística Perpetua en mi parroquia, lo abracé con gusto. Me pareció una excelente iniciativa.

Me apunté a una hora relativamente cómoda para mí, los jueves a las 0 horas. De 0 a 1, todos los jueves, yo estaría allí, delante del Santísimo.

También me apunté como responsable de hora. Quizá el motivo no era muy bueno: tenía que salir gente para que el proyecto pudiera avanzar. Y una cosa es comprometerse a ir una hora y otra muy diferente es comprometerse a ser el responsable de una franja horaria entera, con lo que dudaba que saliera gente suficiente. En cierto modo acerté, de madrugada los responsables de hora lo somos de dos horas seguidas.

Pues bien, quedé como responsable (un poco irresponsable, para qué lo vamos a negar) de 0 a 2 de la madrugada. Horas que, por cierto, cuando he tenido que cubrirlas porque los adoradores correspondientes no podían, sólo me han traído alegrías.

Y llegó el gran día, mi primer jueves de adoración. Fui a la Capilla, me arrodillé… y comenzó la lucha. Continuamente venía a mi mente una duda en forma Sigue leyendo

Seguimos con la Guerra de las Galaxias

Sí que es verdad que la Guerra de las Galaxias hace gala de un cierto panteísmo, con todo eso de “La Fuerza” que nos rodea. Pero eso no hace que no tenga cosas interesantes en las que nos podamos fijar.

Por cierto, si alguien no ha visto las películas y no quiere que le destripe parte de ellas, mejor que no siga leyendo. El que avisa no es traidor.

Yo diría que el protagonista absoluto de las dos trilogías es Darth Vader. Es, como ya adelanté en la anterior entrada, un personaje muy especial. No es un malo absoluto, aunque pueda parecerlo al principio, sino que se ve que tiene algo más detrás de esa máscara. Interesante detalle, por cierto, cómo mientras está en el lado oscuro permanece con la máscara puesta, pero cuando se “convierte” se la quitan. Luke, en ese momento, pasa a ver la realidad de ese hombre, con sus miserias pero también con sus grandezas.

La historia de Darth Vader, de Anakyn Skywalker, es una historia de amor. De amor y … Sigue leyendo

Hoy va de malos

Creo que a todos nos ha pasado estar viendo una película (o leyendo un libro) y darnos cuenta de que el personaje que mejor nos cae es, precisamente, el malo.

La foto que acompaña a esta entrada no es casual. Para mí, Darth Vader es el arquetipo de malo atrayente. Es posible que toda una generación piense de forma parecida sobre esto.

Y, a la vez, Luke Skywalker, sobre todo al principio, me parece un sujeto tremendamente soso. Sin vida, sin personalidad. Eso sí, luego mejora.

Pero ahí no acaba la cosa. Hay una multitud de películas en las que el “bueno” es más bien un antihéroe. Parece como que se desdibujan las fronteras entre el bien y el mal. ¿Por qué es así?
Bien, pienso que un punto muy importante, yo diría que vital, es que nos podemos identificar más con uno de estos malos que con un bueno que nunca, nunca, nunca rompe un plato. Y esto es así porque se parecen mucho más a alguien real que ese tipo de buenos. Una persona real tiene conflictos internos, tiene dudas, a veces se comporta mal, incluso a sabiendas. Pero lo que distingue al bueno … Sigue leyendo

Miedo a ofender

Pasé un poco por encima en la entrada sobre las dos formas de evangelización que se planteaban a partir del título de “Cásate y sé sumisa”, pero creo que la idea se merece un poco más de reflexión.

Tenemos que partir de lo básico. Y lo básico es que somos animales sociales. Eso quiere decir que nos relacionamos, buscamos estar en sociedad. Tenemos una cierta tendencia a la “manada”, a estar en algún grupo de personas con similares ideas y comportamientos. En el grupo nos sentimos reconocidos, apreciados y ayudados. Miras alrededor y ves gente “de los nuestros”. En este sentido, por la tendencia que tenemos a buscar encajar en nuestro entorno, surge el miedo a ofender. El miedo a decir algo que a los demás no les guste. Y, por tanto, el miedo al rechazo de quienes conforman el grupo. El miedo a los problemas, a que te excluyan, a que tengas que discutir, a enfrentamientos. El miedo a la lucha.

El único problema con todo esto es que la verdad tiene la mala costumbre de ofender a alguien. Siempre. … Sigue leyendo

Cásate y sé sumisa

Sí, soy uno de los pocos que van a opinar sobre este libro habiéndoselo leído. Según parece, me he arriesgado a mutar en un misógino violento, si hacemos caso a las opiniones que indican que “Cásate y sé sumisa” fomenta la violencia machista. Debo de ser un poco raro, porque no me ha afectado esa terrible influencia.

Comencemos por el título. Sobre si es acertado el hecho de que pueda resultar polémico no voy a entrar ahora, prefiero dejarlo para otra entrada y explayarme en ella a gusto. El hecho es que ha molestado a propios y extraños. En los extraños (a la Iglesia) es normal. Pero lo sorprendente es que a los propios también les haya molestado. ¿Nunca han leído la carta a los Efesios? ¿Nunca nadie se ha molestado en explicársela? ¿O nunca han tenido interés en saber qué quería decir lo que leían?

Ser sumiso en el contexto paulino implica estar siempre dispuesto a servir. No es ningún tipo de humillación. Como bien dice Pablo, el marido tiene que ser sumiso hacia la mujer y la mujer hacia el marido, pero cada uno con sus propias características. La mujer es la base de Sigue leyendo

La carta a la iglesia de Laodicea

Al ángel de la iglesia de Laodicea escribe: Así habla el Amén, el Testigo fiel y veraz, el Principio de la creación de Dios.
Conozco tu conducta: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca.
Tú dices: “Soy rico; me he enriquecido; nada me falta”. Y no te das cuenta de que eres un desgraciado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo.
Te aconsejo que me compres oro acrisolado al fuego para que te enriquezcas, vestidos blancos para que te cubras, y no quede al descubierto la vergüenza de tu desnudez, y un colirio para que te des en los ojos y recobres la vista.
Yo a los que amo, los reprendo y corrijo. Sé, pues, ferviente y arrepiéntete.
Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.
Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono.
El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu
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Feminismo

Revuelo por el libro “Cásate y sé sumisa” (sobre el que procuraré escribir un poco la próxima semana), pidiendo incluso que se retire sin haberlo siquiera leído, las de FEMEN con lo de “el aborto es sagrado“, mujeres que prefieren apartarse de la familia para ser esclavas del trabajo… Todo esto tiene una palabra que lo caracteriza: feminismo.

El feminismo no comenzó mal. Al principio buscó el justo reconocimiento de la dignidad de la mujer, dignidad en no pocas ocasiones ignorada. Así, jugó un importante papel en su momento reivindicando una merecida igualdad en dignidad y ante la ley con el hombre.

Pero luego, empezó a perder el norte. Empezó a buscar igualarse al hombre en todo, olvidando que hombre y mujer son, gracias a Dios, diferentes y, por eso, complementarios. Ser diferente no implica que uno sea superior a otro. Reconocer que mi mujer y yo somos diferentes, cada uno con las características propias del sexo correspondiente, no es hacerla a ella inferior y a mi superior ni viceversa. Es observar la naturaleza de hombre y mujer y darse cuenta de que, el uno sin el otro, no somos nada.… Sigue leyendo

La carta a la iglesia de Filadelfia

Al ángel de la iglesia de Filadelfia escribe: Esto dice el Santo, el Veraz, el que tiene la llave de David: si él abre, nadie puede cerrar; si él cierra, nadie puede abrir.
Conozco tu conducta: mira que he abierto ante ti una puerta que nadie puede cerrar, porque, aunque tienes poco poder, has guardado mi palabra y no has renegado de mi nombre.
Mira que te voy a entregar algunos de la Sinagoga de Satanás, de los que se proclaman judíos y no lo son, sino que mienten; yo haré que vayan a postrarse delante de tus pies, para que sepan que yo te he amado.
Ya que has guardado mi recomendación de ser paciente, también yo te guardaré de la hora de la prueba que va a venir sobre el mundo entero para probar a los habitantes de la tierra.
Vengo pronto; mantén con firmeza lo que tienes, para que nadie te arrebate tu corona.
Al vencedor le pondré de columna en el Santuario de mi Dios, y no saldrá fuera ya más; y grabaré en él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que baja del
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Sujetándose en la Cruz

Hace algún tiempo, recuerdo que le hablé a mis chicos de catequesis de la foto que acompaña a esta entrada, diciéndoles que era una de mis fotos favoritas de Juan Pablo II, ya que en ella se veía cómo se sujetaba en la Cruz.

Ellos me contestaron que claro, que si no se sujetaba se caía. Se referían al aspecto puramente físico, pero dieron en el clavo sin querer.

En la vida siempre habrá algún momento en el que nos tengamos que enfrentar al dolor, al sufrimiento, a la incertidumbre, al miedo. Nadie puede escapar de eso. Nadie.

Sin embargo, el cristiano tiene una ventaja: puede mirar a la Cruz. Puede agarrarse a ella en el momento de su sufrimiento. Puede darse cuenta de que su dolor no tiene por qué ser inútil. Que Dios mismo quiso compartir esa realidad tan humana hasta el límite: la muerte. Y una muerte de humillación y oprobio, tras haber sido torturado física y psicológicamente.

El misterio del mal puede llevarnos a pensar que Dios nos ha abandonado. Pero la fe nos hace … Sigue leyendo