Mis personajes me contaron la historia

Llorando sangreUn momento muy especial de todo el tiempo que pasé escribiendo Llorando sangre fue cuando entendí que, como escritor, no solo buscaba contar una historia. También buscaba conocerla yo mismo. Partía con un principio y con un fin, pero ninguno de ellos era totalmente inamovible. Tenía una cierta idea de lo que habría entre ambos extremos. Pero mucho de lo que pensaba que iba a ocurrir se quedó en la cuneta. ¡Mis personajes acabaron contándome a mí la historia!

Esto lo he vivido también en mi segunda novela y lo estoy viviendo en la que estoy escribiendo en la actualidad. Incluso lo he vivido en un relato de fantasía que he escrito y que, para ser sincero, cuando empecé a escribirlo no tenía claro del todo a dónde me iba a llevar la historia.

Ahora bien, uno puede preguntarse (y más de una vez me lo han preguntado): ¿cómo puede ser que los personajes te hablen? No es mala pregunta.

No, no se trata de ningún problema psicológico de múltiples personalidades rondando por mi mente. Creo. Ni de que oiga las voces de las famosas musas u otras voces extrañas que me indiquen que haga cosas.

Sin embargo, el Sigue leyendo

Que las musas te encuentren trabajando

Que las musas te encuentren trabajandoEso dijo Picasso. Y no es que me apasione la obra ni la vida de ese hombre, pero en esto tengo que estar de acuerdo con él.

No es infrecuente que, al hablar de escribir, los propios escritores lo mostremos como un producto de la inspiración. Como si realmente un buen día viniera un puñado de musas a bailotear alrededor del susodicho y a susurrarle lo siguiente que tiene que ir escribiendo.

Bien, esto a veces sucede. No lo de las musas bailoteando, sino lo de que te pongas a escribir y todo salga totalmente fluido, como si realmente todo ya estuviera escrito y te lo estuvieran dictando. Hay que reconocer que da gusto que esto ocurra. También hay que reconocer que no tiene por qué ser lo más frecuente.

Baudelaire dijo que “la inspiración es trabajar todos los días“. Stephen King y Brent Weeks, entre otros muchos, coinciden en este punto. Lo más importante es escribir todos los días. Sea lo que sea, pero escribir. A las musas, por lo general, hay que echarlas una manita. O, al menos, hay que dejarlas claro que, si quieren venir, estarás ahí, delante del ordenador, tecleando. Si quieren … Sigue leyendo

Reflexiones de escritor

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Reflexiones de un escritorLlevo un tiempo dándole vueltas a la cabeza respecto a mi vida de escritor. Porque es bueno, de vez en cuando, plantearse cosas.

Sé que me gusta escribir. Me gusta ir descubriendo a mis personajes, averiguar lo que les ha ido pasando, intentar que ellos mismos se perfeccionen, que ellos mismos descubran cómo son por dentro. Me gustaría poder dedicarle más tiempo. Incluso, ¿por qué no?, ser uno de esos escasos agraciados que pueden dedicarse a escribir como única profesión.

Esta reflexión me ha lanzado también hacia el lector. Hacia ti, que me lees. Porque, ¿qué es un escritor sin un lector? Y ¿quién es el escritor para que el lector gaste su tiempo en leerle? ¿Cómo se llega al corazón de quien te lee? He llegado a la conclusión de que la clave está, precisamente, en perfeccionar mi escritura para que el lector disfrute, se sienta interpelado, reflexione. Para hacer que afloren en ti emociones y compartas, al menos un poco, mi mundo.

Mi compromiso es ofrecer en cada una de mis novelas la mejor historia que haya sido capaz de crear. Evolucionar con cada historia, no … Sigue leyendo

Un cuento para tu hijo

Un cuento para tu hijoEscribir es una experiencia única. Es una actividad que te permite crear mundos nuevos, con nuevas reglas, y explorarlos con personajes de tu invención, que tendrán su propia personalidad, a la que tendrán que ser fieles. Contar historias, maravillarte y sorprenderte con tu propio mundo.

En cierto modo, la potencia de la escritura es ilimitada. Como se suele decir, el papel todo lo soporta. Puedes relatar la última batalla de los pictos o describir la vida de los elfos como si ambas cosas estuvieran al mismo nivel. Como si ambas formaran parte de la realidad y el escritor hubiera estado viviéndolas. Y así debe ser de alguna manera.

Sin embargo, posiblemente la experiencia más enternecedora, más bonita para mí dentro de este mundo de la escritura, ha sido la de escribir un cuento para mi hijo. Un cuento muy cortito, para no aburrirle. Adecuado a la edad que tenía cuando se lo escribí.

En ese momento, confluye tanto la responsabilidad de dejar por escrito algo a tu hijo que perdure, que de alguna manera le ayude y le entretenga, como la ilusión de salir de los cuentos ya escritos para entrar en un lugar en el que … Sigue leyendo

La búsqueda de una editorial para Llorando sangre

Portada de Llorando sangreLa virtud característica del escritor debe ser la paciencia.

Si después de escribir y corregir una y otra vez tu manuscrito crees que lo más difícil ya está hecho, te equivocas de parte a parte. Al menos, si es tu primer libro. Con el segundo, las cosas pueden ser algo más fáciles. O más difíciles, depende.

Tras el registro del libro en el Registro de la Propiedad Intelectual, falta dar el paso más importante para que alguien más que tú y tus lectores “cero” (aquellos que lo han leído para darte correcciones y opiniones sinceras antes de darlo por terminado): su publicación. Y eso no es tan fácil como pueda parecer pero tampoco es imposible.

Una opción que existe es la autoedición. A mí, particularmente, después de haber autoeditado dos ensayos, me parece una opción válida siempre y cuando tengas claro que todo, absolutamente todo, lo tendrás que hacer tú. Todo. O tú, o alguien a quien contrates para ello. Desde la maquetación hasta la publicidad. Si tienes que contratar a alguien, le tendrás que pagar de tu bolsillo, por supuesto. Así como las pruebas de impresión, etc. Eso sí, te da más libertad y más … Sigue leyendo

Proceso de escritura de Llorando sangre

Portada de Llorando sangreEn la presentación de Llorando sangre, una de las preguntas fue sobre el proceso creativo. Cómo había surgido la idea, si me hacía esquemas…

Todo comenzó con una idea, que surgió de improviso: la historia de una estatua que lloraba sangre y que atraía multitudes. Y la investigación que la Iglesia tendría que llevar a cabo.

Creo que la idea partió de conversaciones y desencuentros sobre revelaciones privadas. Da lo mismo. El hecho es que ahí estaba y demandaba mi atención.

Esa idea fue madurando. Surgieron personajes. El primero, el padre Munker, S.J. Un jesuita que había participado nada menos que en una (muy deseable en mi opinión) reforma de la Compañía de Jesús. Y que es un homenaje a quien fue durante años mi confesor y director espiritual, el padre Unquera, S.J.

No hice esquemas ni elaboré la trama antes de ponerme a escribir. Tenía el principio, tenía el final y tenía los personajes. Sólo quedaba verlos evolucionar. Sí que es verdad que decir que ya sabes el final de una historia a veces es demasiado aventurado. Tienes el final deseado a priori, pero los personajes tienen su orgullo y ellos hacen lo … Sigue leyendo

Un pecado imperdonable (como escritor)

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Leyendo en algunos foros de literatura sobre ciertos libros y viendo en algunos blogs ciertos curiosos consejos sobre la escritura de libros, me he dado cuenta de que he debido de cometer un pecado imperdonable como escritor. Y, lo que es peor, lo voy a seguir cometiendo. Y, peor aún, ni siquiera me arrepiento de ello.

Se recomienda que los personajes sean “auténticos”, algo con lo que no tengo ningún problema. Es más, es algo que procuro buscar. Pero también hay quien recomienda que, para que el lector no cierre con una mueca de disgusto el libro al llegar a ciertos pasajes, el autor no debe mostrar ni por asomo su religión, su moral ni nada que se le pueda parecer. Nada moralizante. Nada que pueda oler a una moraleja, que no es otra cosa, según la RAE, que una lección o enseñanza que se deduce de una historia. Es decir, el lector no tiene que ser capaz de deducir ningún tipo de enseñanza. Esa es la responsabilidad que algunos ponen en los hombros del escritor.

Por lo visto, dado que el lector tiene sus propios pensamientos sobre estos temas, el escritor que pretenda tener un poco … Sigue leyendo

Crónica de la presentación de Llorando sangre

Presentación de la novela Llorando sangreAyer a las 19:30 horas daba comienzo puntualmente la presentación de mi novela, Llorando sangre, en el Aula 2 de la Facultad de Teología. Aunque en un principio iba a ser en el Aula Minor, decidimos cambiarla para dar mayor facilidad de acceso. Habíamos ido un rato antes para preparar el ordenador, comprobar el funcionamiento del proyector y del micrófono y preparar la mesa para la venta de los libros.

Después de un rato, comenzó a llegar gente y tuve ocasión de firmar los primeros libros de la tarde. Y, de paso, se me fueron calmando un poco los nervios, que también venía bien.

Cuando llegó la hora, tras una amable presentación por parte de D. José Luis Barriocanal Gómez, profesor de la Facultad de Teología del Norte de España, Sede de Burgos, comenzó la exposición propiamente dicha. En ella hablé de fenómenos preternaturales y sobrenaturales, discernimiento, los criterios positivos y negativos a tener en cuenta sobre todo para las Presentación de Llorando sangreapariciones y algunos casos, tanto falsos como auténticos para mostrar la dificultad de algunas investigaciones. Y, para terminar la exposición, una muy breve pincelada sobre lo que se podría encontrar en la novela.

A continuación llegó la … Sigue leyendo

San Jorge y Día del Libro

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Hoy celebramos San Jorge y el día del Libro. Motivo suficiente para que me sienta feliz y para pediros que tengáis piedad y me permitáis esta entrada, que más va a parecer una “batallita del abuelo”.

El hecho de que ambas cosas coincidan, en mi caso al menos, es casi profético. Mi amor por los libros no recuerdo en qué momento comenzó, sencillamente porque la memoria no me da para recordar ningún momento de mi vida en la que los libros no me gustaran. De hecho, lo que sí que recuerdo es más bien lo contrario, hasta en los ratos muertos desayunando o lo que sea, dejar vagar los ojos hasta encontrar algo que se pudiera leer. Lo que fuera. Desde la hoja del calendario hasta la composición de los bollos que me estuviera comiendo. Vistos mis problemas con el colesterol, debí hacer mucho más caso a lo que leía.

Ahora soy mucho más selectivo. Tanto en los libros como en la composición de lo que como. Más en lo primero que en lo segundo. He llegado a la conclusión de que no es bueno perder tiempo en libros que no me dicen nada interesante. … Sigue leyendo

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