El que obra el mal odia la luz

El que obra el mal odia la luz“La causa de la condenación es ésta: Que la luz ha venido al mundo y los hombres han amado más las tinieblas que la luz. Sus obras eran malas. Todo el que obra el mal odia la luz; y no viene a la luz para que no vean vituperadas sus obras.” (Jn 3, 19-20)

San Juan nos muestra la verdadera causa de la condenación: que los que hacen el mal siguen haciendo el mal incluso cuando saben que lo es. Distinguiendo el mal del bien eligen obrar el mal, y por ello reciben las consecuencias de sus actos. Es más, San Juan también indica que quien obra el mal y persevera en él no se acerca al bien para que no se pongan en evidencia ni sus obras ni él. Para poner un ejemplo, sería similar a cuando uno empieza a mentir sobre algo y, después, sigue mintiendo sobre todo lo relacionado, ya que no quiere que le descubran. Quien obra el mal no quiere reconocer que está haciendo el mal, y por ello se esconde de la luz, ya que en la luz no hay lugar para las tinieblas.

Los hombres aman más las tinieblas que la … Sigue leyendo

La Epifanía del Señor

Epifanía del SeñorHoy hemos celebrado la Epifanía del Señor. Epifanía es una de esas palabras que vienen del griego y que todos los años por estas fechas se nos recuerda lo que quiere decir. Y cuyo significado tendemos a olvidar rápidamente, al menos en parte.

Epifanía significa manifestación. Se trata de la manifestación del Señor a todos los pueblos de la Tierra. Jesús había nacido como judío, como el Mesías de Israel. Pero quiere dejar claro desde el principio que no ha venido sólo por ellos, sino que está aquí para todos. Y se manifiesta a los Reyes en representación de los pueblos gentiles. Reyes que le reconocen y le ofrecen regalos como verdadero Dios, verdadero Rey y verdadero Hombre.

Pero no es la única vez que Dios se manifiesta. Toda la historia de la salvación es la historia de la manifestación de Dios a los hombres para su salvación. Porque no podemos olvidar el motivo por el que ocurre esta Epifanía (lo hemos leído en la primera lectura): “Pues mira cómo la oscuridad cubre la tierra, y espesa nube a los pueblos, mas sobre ti amanece Yahvé y su gloria sobre ti aparece.” (Is 60, 2). … Sigue leyendo

El precio de la libertad es la responsabilidad

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Uno de los sueños de la humanidad desde la caída de nuestros primeros padres es abusar de la libertad lo máximo posible. Poder hacer lo que te dé la real gana sin consecuencias de ningún tipo.

Eso lo saben bien los políticos. En este estado llamado “del bienestar”, hasta el político más despistado tiene bien claro que, si promete aumentar las libertades, en seguida tendrá una legión de irreflexivos seguidores. Justo el tipo de seguidores que hacen falta en España para ganar unas elecciones, por lo que se ve desde hace tiempo.

Mucho se habla de mantener y ampliar las libertades, pero todos callan ante su contrapartida: mantener y ampliar las responsabilidades. Igual que cuando se habla de derechos pero se ocultan los deberes que esos derechos conllevan. Y eso, amigos míos, no puede ser.

El ser humano es libre porque es responsable y viceversa. Dado que tiene la capacidad de decidir hacer una cosa u otra, necesariamente, al hacer esa elección, se hace responsable de ella. La ha tomado por un motivo, el que sea, y eso hace que sea responsable del camino tomado. Ser responsable quiere decir ser capaz de responder por la decisión que … Sigue leyendo

El análisis y la parálisis

Me cuentan que hay un cierto profesor de informática en una universidad en la que estudié que dice que “el análisis lleva a la parálisis“. Según esta desafortunada frase, el hecho de analizar el sistema a desarrollar y tratar de dejarlo lo más claro posible llevaría inevitablemente a no realizar el sistema, ya que gastas las energías en sucesivos análisis.

No es difícil darse cuenta de que es un error, y es triste que un profesor lo enseñe así. Quiero pensar que se refiere más bien a que existe una parálisis por el análisis, que no es ni de lejos lo mismo.

Para hacer bien algo con una cierta complejidad hay que pensar primero cómo hacerlo. Darle vueltas en la cabeza (e, incluso, en el papel), pensarlo una y otra vez. Al final se trata de tomar una decisión: ¿hacer esto o lo otro? ¿Hacerlo de esta o de esta otra manera? Sólo un insensato se lanza sin pensar.

Pero hay veces que nos sentimos especialmente inseguros. Y, como es lógico, buscamos estar seguros de la opción a tomar. … Sigue leyendo

Discernimiento

Podríamos decir que el discernimiento es el proceso por el cual uno decide qué camino tomar, qué hacer en un momento dado. ¿Cuál es mi vocación? ¿Debería aceptar ese trabajo?

No es un proceso fácil. Al menos, no necesariamente. San Ignacio de Loyola hizo discernimiento durante más de un mes para decidir si las casas de la Compañía de Jesús tendrían rentas o no. Y hablamos de un maestro de espiritualidad de primer orden.

Está claro que un católico siempre busca elegir según la voluntad de Dios. Eso tiene una serie de implicaciones, la primera de las cuales es que no se puede elegir entre algo bueno y algo malo. Eso es absurdo. Tenemos que elegir siempre el bien. O, como mínimo, lo indiferente. Pero nunca lo malo.

Pero también implica tener una cierta relación con Dios. Tratarle. Conocer cómo el Espíritu actúa en el alma, y también cómo lo hace “el enemigo de natura humana”. Y eso lleva tiempo, como lleva tiempo para dos enamorados conocerse. Tratarse todos los días, hablar, adorar…

Hay quien tiene la capacidad de discernimiento de una ameba: lo que me gusta lo interpreto como si viniera del Espíritu Santo … Sigue leyendo

Respetar o no respetar, he ahí la cuestión

Vivimos en una sociedad blandengue, que no soporta que le lleven la contraria porque es incapaz de defender sus ideas (o su falta de ideas) de una manera racional. De ahí el retorcido uso del concepto de tolerancia, tal como vimos hace unos días.

Muy relacionado con la tolerancia se encuentra otro de los grandes tópicos utilizados para intentar acallar a todo aquel que no tenga ganas de comulgar con ruedas de molino: el respeto.

En principio, el respeto es algo bueno. Eso no lo pongo en duda. Tengo que respetar al prójimo. ¿Por qué? Bueno, aquí esta sociedad descreída tiene un problema. ¿En qué basar ese respeto? ¿En normas y leyes puramente convencionales, que pueden cambiar según el gusto del gobernante del momento? No, ese respeto no sirve para nada. Es como decir que no existe. La única base verdaderamente estable para poder respetar a todo ser humano, independientemente de su edad o de sus actos, se encuentra, ¡oh, sorpresa!, en su filiación divina. Yo tengo que respetar al prójimo porque es tan hijo de Dios como yo. Porque es otro yo. Este concepto, ya por sí mismo, choca con el egoísmo que configura … Sigue leyendo

Seguimos con la Guerra de las Galaxias

Sí que es verdad que la Guerra de las Galaxias hace gala de un cierto panteísmo, con todo eso de “La Fuerza” que nos rodea. Pero eso no hace que no tenga cosas interesantes en las que nos podamos fijar.

Por cierto, si alguien no ha visto las películas y no quiere que le destripe parte de ellas, mejor que no siga leyendo. El que avisa no es traidor.

Yo diría que el protagonista absoluto de las dos trilogías es Darth Vader. Es, como ya adelanté en la anterior entrada, un personaje muy especial. No es un malo absoluto, aunque pueda parecerlo al principio, sino que se ve que tiene algo más detrás de esa máscara. Interesante detalle, por cierto, cómo mientras está en el lado oscuro permanece con la máscara puesta, pero cuando se “convierte” se la quitan. Luke, en ese momento, pasa a ver la realidad de ese hombre, con sus miserias pero también con sus grandezas.

La historia de Darth Vader, de Anakyn Skywalker, es una historia de amor. De amor y … Sigue leyendo

Hoy va de malos

Creo que a todos nos ha pasado estar viendo una película (o leyendo un libro) y darnos cuenta de que el personaje que mejor nos cae es, precisamente, el malo.

La foto que acompaña a esta entrada no es casual. Para mí, Darth Vader es el arquetipo de malo atrayente. Es posible que toda una generación piense de forma parecida sobre esto.

Y, a la vez, Luke Skywalker, sobre todo al principio, me parece un sujeto tremendamente soso. Sin vida, sin personalidad. Eso sí, luego mejora.

Pero ahí no acaba la cosa. Hay una multitud de películas en las que el “bueno” es más bien un antihéroe. Parece como que se desdibujan las fronteras entre el bien y el mal. ¿Por qué es así?
Bien, pienso que un punto muy importante, yo diría que vital, es que nos podemos identificar más con uno de estos malos que con un bueno que nunca, nunca, nunca rompe un plato. Y esto es así porque se parecen mucho más a alguien real que ese tipo de buenos. Una persona real tiene conflictos internos, tiene dudas, a veces se comporta mal, incluso a sabiendas. Pero lo que distingue al bueno … Sigue leyendo

Miedo a ofender

Pasé un poco por encima en la entrada sobre las dos formas de evangelización que se planteaban a partir del título de “Cásate y sé sumisa”, pero creo que la idea se merece un poco más de reflexión.

Tenemos que partir de lo básico. Y lo básico es que somos animales sociales. Eso quiere decir que nos relacionamos, buscamos estar en sociedad. Tenemos una cierta tendencia a la “manada”, a estar en algún grupo de personas con similares ideas y comportamientos. En el grupo nos sentimos reconocidos, apreciados y ayudados. Miras alrededor y ves gente “de los nuestros”. En este sentido, por la tendencia que tenemos a buscar encajar en nuestro entorno, surge el miedo a ofender. El miedo a decir algo que a los demás no les guste. Y, por tanto, el miedo al rechazo de quienes conforman el grupo. El miedo a los problemas, a que te excluyan, a que tengas que discutir, a enfrentamientos. El miedo a la lucha.

El único problema con todo esto es que la verdad tiene la mala costumbre de ofender a alguien. Siempre. … Sigue leyendo

Feminismo

Revuelo por el libro “Cásate y sé sumisa” (sobre el que procuraré escribir un poco la próxima semana), pidiendo incluso que se retire sin haberlo siquiera leído, las de FEMEN con lo de “el aborto es sagrado“, mujeres que prefieren apartarse de la familia para ser esclavas del trabajo… Todo esto tiene una palabra que lo caracteriza: feminismo.

El feminismo no comenzó mal. Al principio buscó el justo reconocimiento de la dignidad de la mujer, dignidad en no pocas ocasiones ignorada. Así, jugó un importante papel en su momento reivindicando una merecida igualdad en dignidad y ante la ley con el hombre.

Pero luego, empezó a perder el norte. Empezó a buscar igualarse al hombre en todo, olvidando que hombre y mujer son, gracias a Dios, diferentes y, por eso, complementarios. Ser diferente no implica que uno sea superior a otro. Reconocer que mi mujer y yo somos diferentes, cada uno con las características propias del sexo correspondiente, no es hacerla a ella inferior y a mi superior ni viceversa. Es observar la naturaleza de hombre y mujer y darse cuenta de que, el uno sin el otro, no somos nada.… Sigue leyendo

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