No dar de comer a los trolls

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No sé si conocéis lo que quiere decir “troll” en los términos de los foros de Internet. Un troll sería una persona que entra en un foro, blog o similar para “buscar pelea”. Se dedicará a provocar, insultar, tergiversar y hacer todo lo posible para que la gente pierda los nervios y se lancen a su mismo juego contra él. Y, entonces, objetivo logrado.

Contra esta forma de actuar, una de las reglas más conocidas es la de “no alimentar al troll“. Es decir, no responder a sus provocaciones. Ignorarle. Como si no existiera. Se acabará aburriendo y se marchará. Porque, en cuanto alguien entre en su juego, ya tiene diversión.

Esto que vemos en Internet es así porque en la realidad también es así. ¿O no conocemos todos a alguien al que le gusta atacar a los demás, buscar conflictos, discusiones, peleas (aunque sólo sean dialécticas)? Sin importar si se trata de temas serios o no, el único objetivo es ser el centro de atención, tener unos minutillos de fama. ¡Ojo!, que no es lo mismo alguien que, de cuando en cuando lanza pullas que un troll hecho y derecho. Hay que … Sigue leyendo

Gracias a Dios, creador de la luz

En un libro de fotografía (concretamente, de retratos) que estoy leyendo, en la página de agradecimientos, aparece un texto que, hoy por hoy, podría resultar chocante: le da las gracias a “Dios, creador de la luz”. Una frase tan sencilla da para reflexionar mucho.

Seguramente no se nos ha ocurrido nunca pensar cómo sería un universo sin luz. Sin ningún tipo de luz. No me atrae absolutamente nada tal tipo de universo. En el caso de que fuera posible, que tengo serias dudas, sería un lugar frío, inhóspito, probablemente sin vida.

Gracias a la luz tomamos conciencia de lo que nos rodea. Traducimos la luz que nos llega a los ojos en distintos colores, que a su vez nos ayudan a establecer una cierta relación con el mundo externo. ¿Parece una frase complicada? Pues sólo hay que ver cómo nos fijamos en si una pieza de ropa combina con otra para darnos cuenta de la importancia de esos colores.

Pero, ¿y los ciegos? Bueno, ¿quién ha dicho que la luz se limite a lo que vemos? ¿Acaso … Sigue leyendo

Dios no es un sentimiento

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Recuerdo que, ya hace bastante tiempo, en un portal católico, ante una noticia que ahora no sé cuál era, alguien escribía, en un comentario, que “Dios también es un sentimiento“. Firmaba ese comentario alguien que ponía antes de su nombre “P.”. Quiero pensar que no se trataba de un sacerdote y que esa letra pe no quiere decir “padre”. Porque lo que dejó escrito y defendió es una auténtica barbaridad.

Si Dios fuera un sentimiento tendríamos un verdadero problema. No podríamos confiar en Él. Hoy diría una cosa, pero sin ninguna garantía de que, pasado un tiempo, no fuera a cambiar de opinión. Dado que uno de los atributos de Dios es precisamente ser inmutable, llegamos a un absurdo lógico. Porque los sentimientos son mutables. Muy mutables.

Es curiosa la obsesión con los sentimientos que se tiene en algunos círculos. Como si fueran los sentimientos los que definen la realidad. Como si nos definieran. Como si fueran la verdad. Un ejemplo: leyendo un libro de un autor de Nueva Era me encontré con algo muy socorrido hoy por hoy y que venía a ser lo siguiente “si lo sientes así, hazlo“. ¿Para qué … Sigue leyendo

Busco un centro de gravedad permanente

“Busco un centro de gravedad permanente, que no varíe lo que ahora pienso de las cosas, de la gente”. En esta frase, Franco Battiato ha expresado, no sé si queriendo o no, el gran problema de la mentalidad simplona, sentimentalista, egoísta y nuevaerista que nos invade. Es un resumen muy, muy bueno.

Todos buscamos un centro de gravedad permanente, un punto de referencia, un centro de coordenadas. Algo que nos indique si vamos en la dirección correcta o hacia dónde encaminarnos cuando no estamos seguros. Algo a lo que hacer referencia para poder decir si algo está bien o está mal, porque el relativismo, sencillamente, es imposible de mantener coherentemente. Necesitamos ontológicamente encontrar nuestro punto, nuestra situación, en un sistema de coordenadas. Y, por eso, necesitamos encontrar ese punto a partir del cual todo cobra sentido.

Ahora bien, encontrar ese punto de referencia puede implicar algo muy serio: nada menos que el darse cuenta de que todo lo que pienso, todas mis supuestas verdades, no son ciertas. Darse cuenta de que tengo que cambiar, quizá radicalmente.

Eso no nos gusta, así que hacemos trampa y nos montamos un centro de gravedad a nuestra medida. En realidad, muchas … Sigue leyendo

Soy un dogmático impenitente. Y tú también.

¡Qué le vamos a hacer, así es la vida! Muchos nos acusan a los creyentes de dogmáticos, como acusándonos de no tener pensamiento propio. El único problema (un muy serio problema) es que, si supieran lo que es un dogma, se darían cuenta de que ellos también son dogmáticos. Y también en el mismo sentido en el que lo usan.

¿Qué es un dogma? Un dogma no es más que un principio, un axioma. Algo que se toma como base para un sistema, sea científico, sea religioso, sea filosófico… Ya, decir axioma queda más bonito. Pero, para el caso, es lo mismo. Si yo afirmo que uno más uno son cuatro, me salto alegremente axiomas matemáticos. Soy muy libre de decirlo, pero no estoy haciendo matemáticas. De la misma manera, si yo afirmo que Cristo no es Dios, me salto un axioma católico. Un dogma. Soy muy libre de decirlo, pero no estoy profesando la fe católica. Así pues, tan dogmático es el católico como el matemático cuando se empeñan en defender que las bases de la fe católica o de las matemáticas son las que son y no otras.

18 lecciones aprendidas ante un tablero de ajedrez

Bobby Fischer dijo que “el ajedrez es la vida“. Yo, aunque me guste el ajedrez y lo considere una de las mejores maneras de fortalecer el pensamiento lógico y la concentración, no llego a tanto. Pero sí que puedo afirmar que el ajedrez es, a veces, como la vida. O la vida como el ajedrez. Y es que, de este ¿deporte? ¿juego? ¿ciencia? ¿arte? podemos obtener valiosas lecciones. A mí se me han ocurrido las siguientes, aunque seguro que hay más. Si a alguien se le ocurre alguna que no esté en esta pequeña lista que he esbozado, que no dude en indicarla.

 

  • Un peón puede convertirse en una dama. La pieza más humilde, con mayor limitación de movimientos, puede convertirse en la pieza más relevante (después del rey, claro) y con mayor potencia “de fuego”. Pero claro, eso cuesta esfuerzo. El peón tiene que conseguir llegar al otro extremo del tablero.
  • Un peón sólo puede avanzar. En ningún caso retrocede.
  • Las piezas más humildes en muchas ocasiones deciden la partida.
  • Cada movimiento tiene
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Culturetas

¿Qué pasa en el autodenominado «mundo de la cultura» desde hace un tiempo? No sé vuestra impresión, pero a mí me da la sensación de que hay una cierta parte de sujetos de ese mundillo que parece estar convencida de que la Iglesia es una especie de freno de la cultura y del avance científico.

Los de la ceja, los que creen que, a estas alturas, descubren tremendas confabulaciones en las que la Iglesia habría ocultado terribles secretos durante dos mil años, los que quieren sacar a la Iglesia de la Universidad. Los que se creen adalides del pensamiento racional. Otro cultureta venido a escritor que se queja de las manifestaciones en favor del «maldito derecho a la vida». Alguno por ahí que se enorgullece de dar ideas sobre personajes bíblicos en sus libros que no le gustarán a la Iglesia.

Sí, uso la palabra «cultureta» para definir a estas personas. Porque un cultureta es, según el DRAE, «una persona pretendidamente culta». Pero sólo pretendidamente. Porque si fueran cultos, sabrían que, por ejemplo, el origen de la Universidad está en la Iglesia. Se darían … Sigue leyendo

Muditos

En la Iglesia tenemos un grave problema de comunicación. Seguro que lo habéis oido una y mil veces. Yo, al menos, sí. Y es verdad. Pero el punto principal, el núcleo de ese problema, está en la cantidad de católicos que se vuelven como el famoso enanito de Blancanieves, muditos. Totalmente muditos. En cuanto hay que defender la fe, en cuanto hay que dar razón de ella, en cuanto hay que mostrar que se tiene fe, en cuanto hay que confrontar abusos litúrgicos… En esos momentos, de pronto, desaparece la comunicación.

En mi opinión hay varias causas para tan peculiar fenómeno:

1) No tener conciencia de formar parte de la Iglesia: ante un ataque a la Iglesia no se ve como si fuera también a uno mismo, sino hacia una etérea jerarquía, causa de todos los males posibles.

2) Catolicismo cultural: puede que  el sujeto en cuestión vaya a Misa todos los domingos y fiestas de guardar, pero lo hace por costumbre. Le gustan las Misas rápidas y entretenidas. Aparte de eso, cree en lo que se le antoja, si es que cree en algo (de lo que dice la Iglesia, me refiero).

3) Renuncia a Sigue leyendo

Fe sentimental

Hace unos días, en una pequeña discusión de lo más peculiar por correo electrónico, entre otras cosas una señora me dijo, tajantemente que por supuesto que la fe es un sentimiento y que había que creer en que Jesús está en la Eucaristía porque así se siente.

Si la fe fuera un sentimiento, sería espantoso. Creeríamos en Dios y a Dios dependiendo de lo más inestable que pueda tener un ser humano. En un momento dado ese sentimiento desaparecería y, ¿qué haríamos? ¿Dejaríamos de creer en Dios? ¿Se acabó la fe? Igual que cuando dicen “se acabó el amor”, y se refieren a que se acabó el enamoramiento.

Como decía yo a esta mujer, si un buen día, comulgando, no sientes nada, ¿es que Dios no está en la Hostia esta vez? Absurdo.

No sé vosotros, puede que yo sea el raro. Pero en mi experiencia muchas veces no ha habido ese “sentir” que Dios estaba ahí. Y, francamente, creo que son los momentos en los que mi fe se hace fuerte de verdad. ¿Por qué? Muy sencillo. Es muy fácil tener fe cuando “sientes” la presencia de Dios. Es, por poner un ejemplo fácil de entender, … Sigue leyendo

Bueno, a ver si nos tranquilizamos

En el poco tiempo que lleva el Papa Francisco, ya ha dado tiempo a todo tipo de reacciones. Por un lado, las de siempre, las que cabía esperar. Que si apoyó la dictadura argentina, que si misógino… Payasadas que le caen siempre al que sea el Papa, nada nuevo bajo el sol. De hecho, es buena señal que se den estos ataques.

Sin embargo, esas no son las reacciones que me preocupan, sino más bien el fuego amigo. Porque tan peligroso es que haya ataques tan burdos como los que acabo de mencionar como el exceso de apasionamiento de otros. De todo he leído, encumbrándole como el paradigma de todo lo mejor. Y eso es peligroso porque todos tenemos defectos. Todos. No debemos divinizar a nadie ni exagerar las cosas.

El Papa es humilde. Claro que sí. Pero también lo es Benedicto XVI. Y lo fue Juan Pablo II. Y Juan Pablo I. Etc. Francisco tiene otro estilo, claro que sí. Se ve de forma quizá más clara. Pero la esencia no ha cambiado. ¿O creemos que es el único realmente preocupado por los pobres? Es lamentable ver tantos comentarios insistiendo en esa “nueva humildad” y … Sigue leyendo