La belleza de la liturgia

Creo que cada día aprecio más la belleza de la liturgia. Porque la liturgia tiene una belleza propia. Cada gesto, cada palabra tiene un sentido profundo. Y recalco la palabra “profundo”. Se trata nada menos que de hacer palpable de alguna forma el misterio de Dios encarnado. Si nos fijamos, por ejemplo, en la liturgia de la Misa, todo va orientado hacia la Consagración, el momento central, en el que el Hijo se hace presente en las especies del pan y el vino.

No hay nada dejado al azar en la liturgia. Nada. Todo está ahí por un motivo. Por eso, cuando alguien se inventa algo, empobrece la liturgia y su belleza. Se va acercando al nivel de espectáculo para satisfacer al público en lugar de ser un encuentro con lo sagrado.

Esto es una peculiar plaga que nos encontramos en no pocas iglesias. Y sí, la culpa recae tanto en el sacerdote como en el feligrés. En el sacerdote porque cede a la tentación de que, si no hace la Misa (como ejemplo litúrgico) más entretenida, … Sigue leyendo

La religión de la democracia

Hace no mucho, mientras comía con unos compañeros en el trabajo, surgió el tema de la democracia y uno de ellos hizo una disertación sobre que esto es una democracia, y en la democracia se hace lo que dice la mayoría y los demás a aguantarse y a aceptar lo que hagan esos sujetos a los que la mayoría ha elegido.

No es de extrañar una aceptación tan poco crítica, ya que hemos pasado de la democracia como una simple forma de gobierno, con sus defectos y sus ventajas, a una suerte de religión en la que el dios al que dar culto no es otro que esa mayoría indefinida. O, quizá, es la democracia el diosecillo en cuestión y la mayoría es quien le da culto. Supongo que es algo discutible, sobre lo que se podría debatir largo y tendido.

El tema es que este culto a la democracia nos ha llevado a una situación tan absurda como que el derecho a la vida pueda ser algo sometible a votación, con lo que algo que debería estar a un nivel superior a cualquier forma de gobierno (el derecho a la vida) pasa a ser algo redefinible según los gustos … Sigue leyendo

El análisis y la parálisis

Me cuentan que hay un cierto profesor de informática en una universidad en la que estudié que dice que “el análisis lleva a la parálisis“. Según esta desafortunada frase, el hecho de analizar el sistema a desarrollar y tratar de dejarlo lo más claro posible llevaría inevitablemente a no realizar el sistema, ya que gastas las energías en sucesivos análisis.

No es difícil darse cuenta de que es un error, y es triste que un profesor lo enseñe así. Quiero pensar que se refiere más bien a que existe una parálisis por el análisis, que no es ni de lejos lo mismo.

Para hacer bien algo con una cierta complejidad hay que pensar primero cómo hacerlo. Darle vueltas en la cabeza (e, incluso, en el papel), pensarlo una y otra vez. Al final se trata de tomar una decisión: ¿hacer esto o lo otro? ¿Hacerlo de esta o de esta otra manera? Sólo un insensato se lanza sin pensar.

Pero hay veces que nos sentimos especialmente inseguros. Y, como es lógico, buscamos estar seguros de la opción a tomar. … Sigue leyendo

Discernimiento

Podríamos decir que el discernimiento es el proceso por el cual uno decide qué camino tomar, qué hacer en un momento dado. ¿Cuál es mi vocación? ¿Debería aceptar ese trabajo?

No es un proceso fácil. Al menos, no necesariamente. San Ignacio de Loyola hizo discernimiento durante más de un mes para decidir si las casas de la Compañía de Jesús tendrían rentas o no. Y hablamos de un maestro de espiritualidad de primer orden.

Está claro que un católico siempre busca elegir según la voluntad de Dios. Eso tiene una serie de implicaciones, la primera de las cuales es que no se puede elegir entre algo bueno y algo malo. Eso es absurdo. Tenemos que elegir siempre el bien. O, como mínimo, lo indiferente. Pero nunca lo malo.

Pero también implica tener una cierta relación con Dios. Tratarle. Conocer cómo el Espíritu actúa en el alma, y también cómo lo hace “el enemigo de natura humana”. Y eso lleva tiempo, como lleva tiempo para dos enamorados conocerse. Tratarse todos los días, hablar, adorar…

Hay quien tiene la capacidad de discernimiento de una ameba: lo que me gusta lo interpreto como si viniera del Espíritu Santo … Sigue leyendo

Ese cacho de pan

Cuando surgió el proyecto diocesano de establecer una capilla para la Adoración Eucarística Perpetua en mi parroquia, lo abracé con gusto. Me pareció una excelente iniciativa.

Me apunté a una hora relativamente cómoda para mí, los jueves a las 0 horas. De 0 a 1, todos los jueves, yo estaría allí, delante del Santísimo.

También me apunté como responsable de hora. Quizá el motivo no era muy bueno: tenía que salir gente para que el proyecto pudiera avanzar. Y una cosa es comprometerse a ir una hora y otra muy diferente es comprometerse a ser el responsable de una franja horaria entera, con lo que dudaba que saliera gente suficiente. En cierto modo acerté, de madrugada los responsables de hora lo somos de dos horas seguidas.

Pues bien, quedé como responsable (un poco irresponsable, para qué lo vamos a negar) de 0 a 2 de la madrugada. Horas que, por cierto, cuando he tenido que cubrirlas porque los adoradores correspondientes no podían, sólo me han traído alegrías.

Y llegó el gran día, mi primer jueves de adoración. Fui a la Capilla, me arrodillé… y comenzó la lucha. Continuamente venía a mi mente una duda en forma Sigue leyendo

Hoy va de malos

Creo que a todos nos ha pasado estar viendo una película (o leyendo un libro) y darnos cuenta de que el personaje que mejor nos cae es, precisamente, el malo.

La foto que acompaña a esta entrada no es casual. Para mí, Darth Vader es el arquetipo de malo atrayente. Es posible que toda una generación piense de forma parecida sobre esto.

Y, a la vez, Luke Skywalker, sobre todo al principio, me parece un sujeto tremendamente soso. Sin vida, sin personalidad. Eso sí, luego mejora.

Pero ahí no acaba la cosa. Hay una multitud de películas en las que el “bueno” es más bien un antihéroe. Parece como que se desdibujan las fronteras entre el bien y el mal. ¿Por qué es así?
Bien, pienso que un punto muy importante, yo diría que vital, es que nos podemos identificar más con uno de estos malos que con un bueno que nunca, nunca, nunca rompe un plato. Y esto es así porque se parecen mucho más a alguien real que ese tipo de buenos. Una persona real tiene conflictos internos, tiene dudas, a veces se comporta mal, incluso a sabiendas. Pero lo que distingue al bueno … Sigue leyendo

Miedo a ofender

Pasé un poco por encima en la entrada sobre las dos formas de evangelización que se planteaban a partir del título de “Cásate y sé sumisa”, pero creo que la idea se merece un poco más de reflexión.

Tenemos que partir de lo básico. Y lo básico es que somos animales sociales. Eso quiere decir que nos relacionamos, buscamos estar en sociedad. Tenemos una cierta tendencia a la “manada”, a estar en algún grupo de personas con similares ideas y comportamientos. En el grupo nos sentimos reconocidos, apreciados y ayudados. Miras alrededor y ves gente “de los nuestros”. En este sentido, por la tendencia que tenemos a buscar encajar en nuestro entorno, surge el miedo a ofender. El miedo a decir algo que a los demás no les guste. Y, por tanto, el miedo al rechazo de quienes conforman el grupo. El miedo a los problemas, a que te excluyan, a que tengas que discutir, a enfrentamientos. El miedo a la lucha.

El único problema con todo esto es que la verdad tiene la mala costumbre de ofender a alguien. Siempre. … Sigue leyendo

Dos formas de afrontar la evangelización

El título del libro “Cásate y sé sumisa” da para muchos ratos de conversación y, a veces, puede llevar a temas mayores que la conveniencia o no de ese título.

Partamos de lo obvio: el título ha generado polémica. No estoy seguro de si ha sido buscada o no, pero así ha sido. Ahora bien, ¿esa polémica ha sido positiva para el libro y para los objetivos del libro? ¿Habría sido preferible buscar alguna palabra diferente a “sumisa” para hacer un título menos polémico, como “Cásate y sé feliz” o algo similar?

En mi opinión, si no hubiera existido esa polémica, dudo que ese libro hubiera pasado de ser otro libro más, perdido entre las estanterías de las librerías, en caso de haber llegado a ellas. Seamos realistas, en España se editan al año miles de libros. La gran mayoría apenas se vende. Y la editorial de este libro en concreto dudo que tenga unas capacidades publicitarias como las de Planeta.

El hecho es que, gracias a esa polémica, se ha hablado del libro. Unos lo han rechazado sin pensar. Otros han tenido curiosidad. Otros entendíamos lo que quería decir el título y nos quedábamos … Sigue leyendo

Cásate y sé sumisa

Sí, soy uno de los pocos que van a opinar sobre este libro habiéndoselo leído. Según parece, me he arriesgado a mutar en un misógino violento, si hacemos caso a las opiniones que indican que “Cásate y sé sumisa” fomenta la violencia machista. Debo de ser un poco raro, porque no me ha afectado esa terrible influencia.

Comencemos por el título. Sobre si es acertado el hecho de que pueda resultar polémico no voy a entrar ahora, prefiero dejarlo para otra entrada y explayarme en ella a gusto. El hecho es que ha molestado a propios y extraños. En los extraños (a la Iglesia) es normal. Pero lo sorprendente es que a los propios también les haya molestado. ¿Nunca han leído la carta a los Efesios? ¿Nunca nadie se ha molestado en explicársela? ¿O nunca han tenido interés en saber qué quería decir lo que leían?

Ser sumiso en el contexto paulino implica estar siempre dispuesto a servir. No es ningún tipo de humillación. Como bien dice Pablo, el marido tiene que ser sumiso hacia la mujer y la mujer hacia el marido, pero cada uno con sus propias características. La mujer es la base de Sigue leyendo