Madre Teresa de Calcuta

Madre Teresa de CalcutaDe la muerte por doquier rodeada,
en Calcuta una gran luz resplandece.
Pequeña monja que se compadece,
sufrido cuerpo de apariencia ajada.

Con Cristo siempre puesto en su mirada,
por amor, con el pobre se empobrece.
En su hogar, al moribundo guarece,
también su vida debe ser cuidada.

Por Cristo, Teresa entrega la vida.
A Cristo en los desahuciados halla.
Con Cristo, da una paz desconocida.

Mientras el mundo disimula y calla,
en Calcuta, de todos escondida,
una santa se fragua en su batalla.

Caído

CaídoMe avergüenzo, mi Señor,
pues otra vez te he fallado.
Y me abate saber que
ya vuelvo a estar en pecado.

Por mucho que me confiese
y a tu Amor haya llorado,
mi amor es débil, Dios mío,
necesito ser sanado.

Siempre los mismos tropiezos,
y me aparto de tu lado.
Yo quiero, pero no puedo,
me veo desesperado.

No sé el motivo por que
sigo siendo por Ti amado.

Dame, Señor, tú las fuerzas
para ser resucitado
y levantar del estiércol
en el que me he revolcado.

Sin Ti alzarme no podré,
alguna vez lo he intentado.

Mi corazón no descansa
hasta estar arrodillado
ante Ti y tu sacerdote,
de los demás apartado,
dentro del confesonario
con mi cruz y bien cerrado.

Tan sólo esa medicina
para el ser atribulado.
Tú eres, mi Señor, la paz
para aquel que está agotado.

Levántame cuando caiga,
que no me quede aplastado.

Dame fuerzas en la lucha
hasta verte al Otro Lado.… Sigue leyendo

Padre Pío

Al fraile de mirada penetrante
de las heridas de Cristo cubierto,
ante la visión del sagrario abierto
paz y alegría alumbran el semblante.

Del amor y la fe humilde gigante,
el dolor su particular desierto.
Hará más ruido que de vivo, muerto,
inmerso en Dios su corazón amante.

En sus ataques el diablo no cesa,
golpes y tentaciones se suceden,
el padre Pío el crucifijo besa.

Pío ama, sus fuerzas de él no proceden,
el amor a la Virgen lo embelesa.
Las gracias de Dios todo lo exceden.… Sigue leyendo

Adoración

Mirando el inmaculado sustento
frente a mí, en esta iglesia arrodillado,
luz tenue y de silencio rodeado,
mi alma en paz por el divino alimento.

¡De no haberte escuchado me arrepiento!,
grita mi corazón enamorado.
Mas Tu Corazón al mío ha hablado,
mi espíritu se llena de contento.

El mundo fuera se ve sucio, triste;
pero aquí, en el interior, todo brilla.
Tú la luz del Cielo para mí abriste.

Escondido en esta oscura capilla,
mi Señor Jesús, la esperanza diste
a este sencillo fragmento de arcilla.… Sigue leyendo

¿Por qué me miras?

¿Por qué me miras, en la Cruz clavado,
de seca sangre tu cuerpo cubierto,
el corazón por cruel lanza abierto,
de tu excelsa majestad despojado?

¿Por qué, Señor, así me has mirado?
Dijeron, y creí, que habías muerto,
mas la vida me trajo el desconcierto:
los muertos no miran, ¡y me has mirado!

Señor, tu mirada no me merezco,
pero a mí vienes y me la regalas,
y, por ti, en lo hondo de mi alma florezco.

Ven, Señor, que con tu amor me acorralas.
¿Para qué el mundo, con el que embrutezco?
Llévame a la Vida que me señalas.… Sigue leyendo