Cristianos cobardes

León cobardeComo muchos ya sabéis, uno de mis intereses es la fotografía. Eso me ha llevado a comprar libros sobre diversos aspectos de ese arte y a seguir a varios fotógrafos que me resultan interesantes.

Una de las cosas que me han llamado la atención es que algunos fotógrafos estadounidenses no tienen reparos en incluir en los agradecimientos de sus libros nada menos que a Dios y a Jesucristo, e incluso hablar en Facebook, con toda naturalidad, de un retiro espiritual que hicieron. Fotos incluidas.

Lo triste es el hecho de que me llamara la atención. ¿Por qué es así? Porque no es algo que vea habitualmente. En España, los católicos tendemos a ser de perfil bastante bajo. Que es un eufemismo para decir que somos unos cobardes de tomo y lomo. Estamos aterrados. En nuestros grupitos de oración, comunidades y lo que sea, sí, unos católicos decididos y participativos. Pero es que, arropado por gente que piensa igual, es muy sencillo ser así. No es más que ser uno más del grupo. Eso no tiene mérito.

Eso sí, somos buenísimos buscando excusas. ¿O no es una excusa pretender que, por misericordia, es mejor no decir nada que parezca que pueda ofender a alguien? Curiosa idea de misericordia, que olvida corregir al hermano. ¿O no es otra excusa agarrarse a lo de “predicar con el ejemplo”, llevándolo al extremo de predicar sólo con el ejemplo, para evitar al máximo hablar de nuestra fe? Claro, ser buenecito queda bien. Pero es que ese no es el núcleo de la fe precisamente. La fe nace de un anuncio, de una noticia. Si alguien nunca jamás habla de su fe, si nunca hace referencia de alguna manera a su fe, ¿qué tipo de fe tiene? ¿Alguien lo llegará a saber en algún momento? No, tan sólo será alguien más o menos bueno. Uno más del montón de los que se creen, o nos creemos, buenos. Nada en especial. Pocos hay que se crean malos.

No, no tenemos nada de valientes. Y eso hace que choque que veamos a gente que no tiene problema en mostrar su fe incluso en su trabajo (lugar privilegiado para que se vea de qué pie cojea cada uno), cuando tendría que ser lo normal.

Cobardes. Aborregados. Acomplejados. Estamos en la situación en la que estamos porque nos lo hemos ganados a pulso gracias a ese catolicismo blandengue, buenista y muy, muy cómodo que hemos ido desarrollando, pervirtiendo un mensaje rompedor, radical, que implica gracia, esfuerzo y lucha constante para convertirlo en algo de timoratos beatillos meapilas que se asustan en cuanto alguien les mira mal.

A ver si espabilamos de una vez, que ya va siendo hora. Si no por nosotros, porque nos jugamos el futuro de nuestros hijos. Seamos valientes por ellos.

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Jorge Sáez Criado
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Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.

Jorge Sáez Criado
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2 Respuestas

  1. Andrea y Alex

    Mi há encantado tu valentia en hacer este comentário. Muy bien hermano! si que somos covardes; deberíamos hablar de Dios siempre y en todos los sítios. Un abrazo