Cómo conseguir tiempo

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Dado que es habitual que alguien me pregunte cómo me da tiempo para hacer todo lo que hago (que es mucho menos de lo que me gustaría poder hacer, todo hay que decirlo), me gustaría analizar rápidamente el tema del tiempo y cómo conseguir tiempo para hacer lo que queramos hacer.

En primer lugar, tenemos que constatar un hecho: un día tiene las horas que tiene. Punto. No hay, y no creo que llegue a haberlo, ningún invento que permita detener el tiempo para que podamos dedicarnos a algo sin que el fatídico reloj nos recuerde que tenemos más cosas que hacer.

Esa constatación nos lleva a una conclusión: si mi tiempo es limitado, igual que el de todo el mundo, está claro que no da tiempo a todo, si ese todo excede un tiempo prudencial (cosas como comer y dormir conviene seguir haciéndolas, por mucho que tengamos otros asuntos en los que queramos gastar el tiempo). Por tanto, sólo hay una solución: priorizar.

Esto es clave en la vida. Si no se tiene un mínimo orden en lo que se quiere hacer, vamos a estar dando bandazos continuamente y nos vamos a acabar desesperando al ver que nada avanza. No todo tiene la misma importancia, y según eso hay que actuar. En mi caso, la cúspide está en la familia. Para ellos es todo el tiempo que necesiten. Ni más ni menos. Si estoy haciendo otra cosa y mi mujer, por ejemplo, me necesita, esa otra cosa se queda parada lo que haga falta.

En segundo lugar está el trabajo. Más que nada, por el tema ese tan mundano de pagar facturas y todo eso.

Y, a partir de ahí, el tiempo que me quede lo dedico a escribir y preparar fotografías, sobre todo. Hay que tener en cuenta que, a veces, varias actividades se pueden solapar. Eso es importante recordarlo para aprovechar aún mejor el tiempo.

También es necesario tener buenas dosis de paciencia. Paciencia para poder asumir que no vamos a hacer las cosas tan deprisa como nos gustaría. Por ejemplo, con el tiempo de que dispongo resultaría muy complicado escribir mis libros más rápido. Pero lo que importa es darse cuenta de eso y no desfallecer, seguir adelante aunque haya veces que dé la sensación de que no se avanza. Porque sí, resulta que hay veces que no se pueden cumplir los planes. Y hay días que estás tan agotado al final del día que eres incapaz de escribir una línea. Incapaz porque te duermes en cuanto te sientas, antes incluso de ponerte a escribir. No pasa nada. Mañana será otro día.

Ese es el secreto: establecer prioridades y tener paciencia. Algo que está en la mano de todo el que se lo proponga.

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Jorge Sáez Criado
Seguir Jorge Sáez Criado:

Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.