El Estado como autoridad moral

¿Qué pensaríais si alguien os dijera que es el Estado quien define la moral, es decir, quien decide lo que es bueno y lo que es malo? Para ayudar un poco en la idea, sólo comentar que eso es precisamente lo propio de los regímenes totalitarios como el nacionalsocialismo y el comunismo: pretender convertirse en la conciencia de sus súbditos, hacer que piensen como ellos quieran sin planteárselo siquiera, definir el bien y el mal a conveniencia. Parece una idea como mínimo anticuada y evidentemente peligrosa, diciéndolo con mucha suavidad.

Curiosamente, hoy en día no faltan políticos que afirman que el Estado debe ser la autoridad moral, que debe ser quien defina lo que está bien y mal. Curiosamente, suelen ser esos extraños dinosaurios de regímenes que la historia ha demostrado que son incompetentes y que atentan contra la dignidad humana de forma absolutamente radical, y que en este país tienden a refugiarse en el PSOE, IU, y los partidos nacionalistas. Como ejemplo, Luis Escribano, del PSOE de Burgos, lo afirmó sin ningún pudor ayer viernes en una especie de farsa electoral en la que pretendían hacer un gesto de acercamiento a todas las religiones (curiosamente, excepto el catolicismo).

Dejando aparte esa farsa electoralista sin importancia ni relevancia, es curioso ver cómo acaban descubriéndose las formas de pensar de esos progres a los que tanto les gusta imponer su opinión. Y se entiende por qué la Iglesia les molesta tanto. Les hace ver que actúan de manera incorrecta, y eso duele. Porque la Iglesia no intenta imponerse como autoridad moral, sino que propone la verdad, para que, quien quiera, la admita. Y esa moral no es una moral inventada por la Iglesia, sino basada en la ley natural, en la ley divina y en la fuerza de la razón. No hay ni una sola regla moral que defienda la Iglesia que no sea totalmente razonable. Ni hay ni una sola imposición de la Iglesia a nadie. La Iglesia da su opinión. Es gente como Escribano y otros elementos semejantes quienes se empeñan en que la gente pueda expresar su opinión siempre y cuando coincida con la que tienen ellos. A los que no opinen igual (como la Iglesia) siempre procurarán acallarlos mediante insultos y ataques.

Es el estilo progre de pensar. Si fuera un anuncio americano, nos lo venderían como el “Progre way of life”. Como dijo Stalin: ¿Libertad? ¿Para qué?

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Jorge Sáez Criado
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Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.

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