Guiarse por la razón

publicado en: Blog, Blog: fe, Blog: razón | 0

Hace no mucho leí un artículo de un fraile dominico de cuyo nombre no quiero acordarme que decía que uno de los grandes males del mundo (incluyendo a la Iglesia, por supuesto) era pretender guiarse por la razón. Es una afirmación lamentable por varios motivos. Uno de ellos es que lo dice precisamente alguien perteneciente a una orden que ha contribuido enormemente a la investigación teológica, lo que hace esa declaración aún más triste. Otro de ellos es por la alergia a la razón que parece haberse instalado en tanta gente. Y otro más es que es, sencillamente, mentira.

Para ilustrar este último motivo quiero poner un ejemplo: el aborto. ¿Cuántos razonamientos verdaderos están en el lado de los que elegimos la vida y cuántos están en el lado de los que eligen la muerte? ¿Acaso no es verdad que siempre se defiende el aborto desde sentimentalismos? ¿Acaso no es verdad que, si realmente la gente se guiara por la razón, el aborto se consideraría globalmente el crimen abominable que es? Si seguimos la razón, nos dirá indudablemente que la vida comienza en la concepción. Es lo que dice la ciencia y lo que se empeñan en negar los abortistas.

No tiene razón este dominico. Hoy por hoy el problema es pretender guiarse por sentimentalismos. Sentimentalismos que, después de decirnos por dónde vamos a tirar hoy, buscan razonamientos para justificarlos (o ni se esfuerzan en buscarlos). Justo lo contrario de lo que decía este hombre. Manda el subjetivismo basado en el sentimentalismo.

¿Por qué esa alergia a la razón que hoy afecta a tantas personas, como hemos podido ver incluso en la Iglesia? ¿Acaso la fe no es razonable? No sólo es razonable, sino que es (y debe ser) razonada. Dios no es irracional. Al contrario, quien es la Verdad no puede ser irracional. Eso sería un absurdo. Otra cosa es que desborde nuestra razón, pero de irracional no tiene nada.

Dios nos dio la razón. No nos la dio para dejarla aparcada ni para asustarnos de ella, sino para utilizarla. Y, dado que el ser humano está creado para poder acercarse a Dios, la razón también. Porque no somos “homo sentimentalis”, sino “homo sapiens”. Nuestra naturaleza es racional. Y la verdad, que es racional, permanece. Los sentimientos son pasiones pasajeras. Por tanto, nos tenemos que quedar con lo que permanece. Y si los sentimientos acompañan, pues genial. Y si no acompañan, pues genial también, pero me quedo con la razón, que es la que tiene que educar y examinar los sentimientos.

Me gusta la cita de Santa Teresa de los Andes: “Jamás me dejaré llevar por el sentimiento y por el corazón, sino por la razón y mi conciencia“. Y también había una cita que ahora no consigo encontrar de quién es y que decía algo como lo siguiente: “entre lo que sé y lo que siento, me quedo con lo que sé. Porque eso estoy seguro de que es doctrina verdadera, y los sentimientos me pueden engañar.”

Ojo, tampoco hay que tener a los sentimientos arrinconados, como si estuvieran prohibidos. Pero hay que darles su lugar, que no es el primero.

Me pregunto si ante las palabras del Papa oponiéndose al sentimentalismo en la liturgia, también habrá quien diga que está infectado de racionalismo. No podemos caer en la reducción de pensar que guiarse por la razón es lo mismo que caer en el racionalismo, de la misma manera que tener sentimientos y darles la importancia debida no es sentimentalismo.

Perdamos el miedo a pensar nuestra fe. Démosle vueltas, tratemos de comprenderla y profundizarla cada día más. Saboreémosla continuamente. No busquemos sentimentalismos facilones. Comprometámonos con la Verdad y vayamos hacia ella con todo nuestro ser, sin dejar de lado lo que nos distingue de los animales: la razón.

email

Entradas relacionadas

Jorge Sáez Criado
Seguir Jorge Sáez Criado:

Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.