Huelga

Bueno, a un día de la huelga, lo suyo es decir un par de palabras al respecto.

Para empezar, quiero indicar que mi opinión sobre la reforma laboral coincide con la de Juan Manuel de Prada. Como él escribe mejor, lo suyo es echar un vistazo a su artículo.

También hay que recordar, que se nos olvida muy frecuentemente, y aprovechando la definición de capitalismo como “conspiración de cobardes“, que existen alternativas a los infames modelos económicos comunista y capitalista. Por ejemplo, la economía de comunión o el distributismo.

Y, sin más, paso a comentar mi humilde opinión sobre esta huelga. Como es evidente por el artículo enlazado, esta reforma laboral me produce urticaria. Pero el problema es que la huelga también. ¿Por qué? Pues porque sólo beneficia a los sindicatos, a los partidos que están detrás, a los paletos con ganas de destrozar cosas y personas “informando”, y a grandes empresarios (¡oh, sorpresa!).

Básicamente la idea es que una gran parte de los españoles decida no cobrar ese día, mientras los “representantes de los trabajadores” que han convocado la huelga sigue cobrando alegremente del Estado (o sea, de nosotros). Aquí sólo arriesgan los de siempre. Los que más gritan son los que realmente no arriesgan nada ni viven ninguna crisis. Una huelga convocada por chorizos. Buena forma de empezar.

Pero… ¿una huelga de un día realmente sirve para algo? Pues me temo que no. Aparte de lo dicho: gañanes con excusa para desfogarse, publicidad gratuita de partidos y sindicatos, etc. Al día siguiente, todo el mundo a trabajar y aquí no ha pasado nada. Bueno, sí. Que los trabajadores serán un poco más pobres y que algunos pequeños empresarios que no tienen ninguna culpa también serán un poco más pobres. Porque si una idea estúpida se lleva la palma dentro del mundo, sobre todo, de las autodenominadas izquierdas, es que todos los empresarios son poco menos que el diablo. Y luego dirán que la reforma busca enfrentar a unos con otros. ¿No es lo que hacen continuamente? ¿Acaso no hay multitud de empresarios, especialmente pequeños empresarios, que se ven forzados a hacer malabares para no tener que cerrar su empresa? ¿Acaso no hay empresarios honrados y trabajadores, que no paran de trabajar para sacar a su empresa adelante? ¿Esos son enemigos de los trabajadores? ¿Forman parte de la malvada “patronal”?

Sin embargo, con los grandes empresarios puede pasar otra cosa. Me explico poniendo un ejemplo basado en casos reales: pongamos que la fábrica X tiene excedente de producción. La gente no compra su producto tanto como antes. Ha estado haciendo EREs, cabreando a sus trabajadores. Sin embargo, todavía haría falta bajar más la producción. ¿Qué le viene mejor, planear otro ERE o que sean sus trabajadores los que decidan no cobrar (algo de agradecer por el empresario en cuestión) y bajar gratis la producción un día? ¡Qué cosas, oye! ¡Resulta que una huelga beneficia al empresario!

Otro gallo nos cantaría si se tratase de una huelga general indefinida. Eso sí que haría presión. Pero ¿esto? Esto no es más que un teatrillo y no hay narices para intentar que las cosas cambien de verdad. Arriba he puesto algunas alternativas a los alienantes sistemas capitalistas y comunistas. Pero que le digan a un líder sindical que se olvide de llenarse los bolsillos con el dinero de los demás. Lo mismo se muere de la risa.

Feliz huelga.

email

Entradas relacionadas

Jorge Sáez Criado
Seguir Jorge Sáez Criado:

Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.