Julián Campo y José Santino

Acabo de ver en Canal 4 Castilla y León la redifusión de un programa especial que se hizo en memoria de los dos misioneros burgaleses fallecidos en el accidente de tren que, en Agosto, se llevó sus vidas a la vuelta de un peregrinaje a Santiago.

El programa ha consistido en testimonios de unos pocos de sus amigos, de gente que les conoció de verdad. Creo que todos, sin excepción, destacaban su alegría, su fuerza vital. Su desprendimiento. No se preocupaban de ellos mismos, sino que se daban completamente a los demás, tanto en Calcuta o Etiopía como en Burgos o en cualquier otra parte.

Según iba escuchando los testimonios me iba creciendo la envidia. ¡Es increíble la distancia que me separa de ellos, de su forma de ser! Daban sus vidas en lugares como Calcuta, cuidando a centenares de enfermos, llevándoles un poco de alegría, de esperanza, o sencillamente una mano a la que agarrarse en sus últimos momentos. No les importaba contraer enfermedades de todo tipo. Siempre estaban allí para quien los necesitara, siempre ofrecían una sonrisa. Ciertamente llevaban a Cristo dentro y a cada momento. Es curioso que nosotros en cuanto tenemos alguna pequeña dificultad ya nos estemos quejando, mientras hay gente que se alegraría de tener pequeñas dificultades porque lo que tienen a diario son grandes dificultades. Y están alegres.

También tengo que hacer notar que tanta gente que critica a la Iglesia nunca recuerda que los misioneros también son parte de la Iglesia y que no son los políticos los que van a ayudar a ningún sitio, ni los que sólo se dedican a criticar. Es la Iglesia, es gente como Julián Campo, como José Santino, quienes deciden dejarlo todo, dejar una vida que, evidentemente iba a ser mucho más fácil en su país, en su tierra, donde hay médicos, donde hay comodidades, y se van a ofrecerse a diario por los demás. De eso no se habla. Eso no interesa en los medios de comunicación, excepto muy escasas excepciones. Una nota que me ha llamado la atención: José María Cano ha estado hablando desde Londres en el programa, él también conoció a uno de ellos (no recuerdo si a Julián o a José, creo que a José). Está planeando un homenaje en la Catedral de Burgos, aunque aún no tiene fecha concreta. Según ha dicho, ha intentado que Televisión Española lo retransmitiera. No les ha interesado. Lo retransmitirá la cadena regional. A los grandes medios no les interesa el lado humano. No les interesa que la gente vea que se puede vivir de otra manera. No les interesa que la gente se dé cuenta de que no necesitan tanta basura acumulada que no les va a llenar jamás. No les interesa mostrar lo que hacen los misioneros día sí y día también. No les interesa mostrar cómo los cooperantes de Calcuta o de otros lugares deciden ir en Navidades allí, aunque la cena de Navidad, como decía una chica en este programa, consistía en una mandarina.

Hay mayor alegría en dar que en recibir. Pero los medios y los políticos nos han enseñado y siguen recalcándonos día tras día que lo que debemos hacer, que lo bueno es recibir. Y así nos va.

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Jorge Sáez Criado
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Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.

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