La clave es la esperanza

La clave es la esperanzaCuando hice la crónica de la presentación de Apocalipsis comenté que quería hacer una entrada dedicada al tema de la esperanza y cómo vertebra la novela de principio a fin. No quería hacerlo deprisa y corriendo, así que lo he ido demorando hasta ahora, que por fin me pongo a ello.

Como he dicho, si hay algún tema presente en Apocalipsis desde el inicio hasta el final es la esperanza. Por lo general, cuando uno habla de Apocalipsis siempre tiende a pensar en catástrofes, tragedias, muerte, destrucción… Y sí, eso también está presente. Pero lo más importante no es eso. Es casi la excusa para ver cómo los personajes viven la esperanza de distintas maneras.

Ese es un punto importante. Los personajes, cada uno de ellos, irán cambiando. Irán evolucionando. Unos en un sentido, otros en otro… Pero siempre según sus propias esperanzas.

Como los seres humanos reales, ¿verdad?

Pues bien, podemos distinguir dos tipos de esperanza en esta novela. Quizá también en el mundo real.

Por un lado, tenemos la esperanza mundana. La esperanza puesta en el mundo. El libro comienza con una gran crisis europea, tanto económica como de valores. De hecho, sobre todo de valores. ¿Te suena? Ante esta situación se buscará una solución que vuelva a poner en marcha la economía pero manteniendo la crisis moral. No sólo manteniéndola, profundizando en ella como si fuera un sinónimo de libertad. Es necesario que llegue un político capaz de lograrlo. Un caldo de cultivo espléndido para el Anticristo, al menos en la novela.

Es esta una especie de esperanza desesperanzada, ya que se encuentra una y otra vez con que no se realiza. El paraíso en la tierra no termina de cuajar y lleva a infiernos en la tierra. Comentaba en la presentación el ejemplo de la normalización del aborto como muestra de desesperanza, ya que es decirle al niño: “tu vida no merece la pena”.

Sin embargo, por dentro todos buscamos algo más…

Por otro lado, tenemos la esperanza cristiana, que se basa en la fe en algo; no, más bien en Alguien que realmente puede dar esperanza. Alguien en cuyas manos está la historia. Una esperanza que impide arrodillarse ante cualquier otro que no sea Dios. Una esperanza, por tanto, incómoda para los poderosos.

Puede parecer que vence el mal. Pero incluso el martirio se convierte en un momento de evangelización en el que se da razón de nuestra esperanza. Y sabemos que la última palabra es de Dios.

Se trata de dos visiones de la esperanza contradictorias entre sí, pero muy reales. Y, de hecho, si te fijas, el mismo Apocalipsis de san Juan no deja de ser un mensaje de esperanza. Siendo así, en la novela no podía dejar eso de lado. ¿No crees?

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Jorge Sáez Criado
Seguir Jorge Sáez Criado:

Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.

Jorge Sáez Criado
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