La gran falacia del “derecho a elegir”

Si nos fijamos en los medios de comunicación veremos que a los provida se les suele definir como contrarios al aborto, mientras que a los abortistas se les mete en la etiqueta de “derecho a elegir”. Que los provida nos hayamos dejado ganar la batalla de las palabras es lamentable, pero nunca es tarde para tratar de decir las cosas como son.

Primero de todo, los provida estamos a favor de la vida incondicionalmente. Estamos en contra de determinados actos precisamente porque, al estar al favor de la vida, necesariamente estamos en contra de todo lo que la ataque.

Por lo general, un abortista te dirá que él también está a favor de la vida, pero que tiene que haber un derecho a elegir para la mujer embarazada sobre qué hacer con su cuerpo. Esa simple frase ya es un cúmulo de falacias que hay que dejar claras, aunque sólo sea para que se dé cuenta de que no nos engañan.

1) Alguien a favor del aborto no está a favor de la vida de forma incondicional. Está a favor de la vida mientras esa vida no fastidie sus planes. Y si la vida en cuestión no puede verse más que con ecografías y no puede protestar, más a favor están de que no les moleste.

2) El derecho a elegir tan reclamado es totalmente falaz, porque no quieren que sea un derecho a elegir con toda la información científica disponible (tanto sobre el desarrollo del niño al que van a matar como sobre los efectos a nivel físico y psicológico de la madre sometida a un aborto) ni con la información sobre a quién beneficia realmente ese acto. Recordemos que el aborto es un negocio que mueve unas enormes cantidades de dinero. No se busca dar un derecho, sino forzar una situación de ignorancia. Eso no es elegir. Eso es una dictadura. Y una dictadura al servicio del enriquecimiento de los que practican abortos. Porque, si no se buscara la ignorancia del pueblo, ¿por qué les molesta tanto que se informe de cómo es en realidad un aborto? Buscan un rebaño de estúpidos conformistas que se traguen lo que sea. Las elecciones tienen que ser con libertad. Y la libertad viene del conocimiento de la verdad.

3) El feto no es parte del cuerpo de la madre. No lo ha sido en ningún momento. Es un ser humano totalmente diferente de ella. Sencillamente, necesita del cuerpo de ella durante sus primeros meses de vida. Pero no es ni un conjunto de células ni chorradas similares. Es un ser humano. Si realmente alguien se cree que es parte del cuerpo de la madre, que me explique cómo es posible que después surja como algo distinto. Es una estupidez de dimensiones épicas.

No hay ni una sola evidencia científica que avale el aborto y, por ello, actúan como fundamentalistas. No hay razonamientos, sino repetición de consignas que esperan que la gente crea porque lo dicen ellos. O, por lo menos, que la gente crea que los que defendemos la vida somos unos intolerantes fascistas bla, bla, bla…

Así que no nos dejemos engañar ni dejemos que engañen a los demás. Los del “derecho a elegir” no quieren que se pueda elegir libremente ni están a favor de la vida. Están a favor de la violencia y de la sinrazón.

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Jorge Sáez Criado
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Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.

Jorge Sáez Criado
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