Luego nos quejaremos

Curiosamente hay gente que, para ahorrar palabras, utilizan términos pertenecientes únicamente al matrimonio como si fueran válidos para otras realidades. Por ejemplo, llamar suegra a la madre de la “pareja sentimental”. Luego nos quejaremos de que hay quienes se empeñan en llamar matrimonio a lo que no lo es, y nosotros mismos deformamos el lenguaje para ajustar lo que sea con tal de ahorrarnos un par de vocablos. Y así asimilamos el matrimonio a lo que puede ser otra cosa, pero desde luego no es un matrimonio. La suegra, siguiendo con el ejemplo, es la madre del marido respecto de la mujer, o la madre de la mujer respecto del marido. No es la madre de la “pareja sentimental”, porque en una “pareja sentimental” no hay ni marido ni mujer. Son dos cosas distintas.

Parece una tontería, pero con cosas así vamos diciendo que, al final, todo da igual. Y, lo siento mucho, pero a mí no me da igual. Un matrimonio es un matrimonio, y dos que deciden irse a vivir juntos no son un matrimonio. No voy a aplicar términos iguales para algo que es distinto, sería como decir que una rama de árbol es una sarta de chorizo porque, lejanamente, se parecen. Pues no.

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Jorge Sáez Criado
Seguir Jorge Sáez Criado:

Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.