Mis personajes me contaron la historia

Llorando sangreUn momento muy especial de todo el tiempo que pasé escribiendo Llorando sangre fue cuando entendí que, como escritor, no sólo buscaba contar una historia. También buscaba conocerla yo mismo. Partía con un principio y con un fin, pero ninguno de ellos era totalmente inamovible. Tenía una cierta idea de lo que habría entre ambos extremos. Pero mucho de lo que pensaba que iba a ocurrir se quedó en la cuneta. ¡Mis personajes acabaron contándome a mí la historia!

Esto lo he vivido también en mi segunda novela escrita, aunque aún no publicada, y lo estoy viviendo en la que estoy escribiendo en la actualidad. Incluso lo he vivido en un relato de fantasía que he escrito y que, para ser sincero, cuando empecé a escribirlo no tenía claro del todo a dónde me iba a llevar la historia.

Ahora bien, uno puede preguntarse (y más de una vez me lo han preguntado): ¿cómo puede ser que los personajes te hablen? No es mala pregunta.

No, no se trata de ningún problema psicológico de múltiples personalidades rondando por mi mente. Creo. Ni de que oiga las voces de las famosas musas u otras voces extrañas que me indiquen que haga cosas.

Sin embargo, el escritor lleva dentro a sus personajes. De alguna forma, todos ellos conviven con él, alojados en su pensamiento. Y, cada uno, con su personalidad, en una situación concreta hará algo que encaje con su personalidad. Así, en el proceso de escritura, ante las circunstancias que se planteen, el personaje actuará. Puede que el plan fuera que hiciera tal cosa, pero luego resulta que él decide hacer otra. Es lo que encaja con su personalidad, la personalidad que ha ido desarrollando en la mente del escritor.

Me ocurrió, para poner un ejemplo, en Llorando sangre, con el padre Gustaffson. Hubo un momento en el que lo que hizo me sorprendió hasta el punto de parar de escribir. Yo no esperaba que hiciera eso. Perdonad que no dé más detalles, pero si no habéis leído la novela, no quiero estropearos nada de la trama.

Cuando fluye, se trata de algo muy refrescante. Como si saliera todo solo. Otras veces, la cosa no es tan sencilla. Bueno, ese es el momento de echar mano de la técnica y del trabajo duro. Si sólo escribimos cuando nos sale todo seguido, poco vamos a escribir, ¿verdad?

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Jorge Sáez Criado
Seguir Jorge Sáez Criado:

Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.