Parroquias evangelizadoras

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Algo que a todos nos gustaría sería que las parroquias se convirtieran en elementos de evangelización. Que desde la parroquia se irradiara una fuerza evangelizadora que, como la levadura en el pan, fuera cambiando la masa y acercando a Cristo incluso a quienes parece darles alergia mirar de lejos una iglesia.

El problema está en que la parroquia es un ente abstracto. Está formada por personas, y son esas personas las que tienen que llegar a ser evangelizadores. Desde el párroco hasta el más despistado de los laicos. Ahí está la verdadera dificultad. Es como cuando se dice: “alguien debería hacer tal cosa”. De acuerdo, lo tiene que hacer alguien. ¿Quién?

En primer lugar, antes de pensar en una parroquia evangelizadora, ¿no habría que pensar si la propia parroquia está evangelizada? Seamos realistas, el estado de evangelización de muchos de nosotros está tente mientras cobro. La mayoría tiene una fe o de costumbre o sentimental. Eso, en mi opinión, no sirve para evangelizar. Cuando San Francisco Javier se fue a las Indias no llevaba como único recurso un vago sentimiento. Llevaba muchas horas de oración, llevaba una profunda conversión y llevaba un muy buen conocimiento de la fe. Tan bueno que se lo podía presentar a quien se encontrase en su propio contexto.

Pongo un ejemplo. Hace algún tiempo, oí a uno (bueno, más que oírle, discutí con él) que ha estudiado teología y que es de un grupo de oración, muy piadoso él, afirmar, básicamente, que cuando los padres se hacen mayores, mejor llevarlos a residencias para no tener que perder tu vida cuidándolos. Meses antes le oí decir que la existencia del Purgatorio no era ningún dogma de fe.

¿Qué evangelización se puede esperar de alguien con esas lagunas? ¿Me va a hablar de honrar a mis padres, si él no dudaría en mandarles a una residencia para que no le molesten?

No vale con que tenga mucha (supuesta) oración. No vale con que tenga, supuestamente, muchos conocimientos. Ni vale con que tenga un “calentón emotivo”. Los conocimientos tienen que ser exactos (tiene que conocer de verdad su fe), él tiene que ser fiel a la Iglesia y tiene que ser coherente con su fe. Si uno de esos puntos falla, la evangelización perderá fuerza.

No hay por qué inventar cosas raras. Sólo hay que volver al principio. Pedro y compañía, cuando comenzó la Iglesia, conocían a Cristo. Conocían la doctrina de Cristo, no se movían ni un milímetro de ella. Y, si alguno se movía, era reprendido para que volviera a la sana doctrina (ahí tenemos a Pablo, con su particular “delicadeza”). Y eran coherentes. Esa es la clave. Nada de buenismos dulzones que no son otra cosa que relativismo disfrazado. Nada de tener que estudiar y evaluar técnicas y métodos “innovadores” para atraer a la gente. Todo lo que necesitamos lo tenemos ya. Otra cosa es que queramos utilizarlo.

Eso sí, o cuidamos de que la parroquia esté mínimamente evangelizada, o no va a ser evangelizadora por mucho que haya bonitos planes pastorales. Al menos, en mi opinión. Doctores tiene la Iglesia, y yo no soy uno de ellos.

Además, si la evangelización de la parroquia funciona, a medida que la parroquia se evangeliza se hace evangelizadora. Es un impulso que necesita salir al exterior. Pero tiene que nacer dentro de la parroquia.

¿Cosas concretas? Lo dicho, doctores tiene la Iglesia. Y, cada uno, tiene su sensibilidad. Por ejemplo, a mí me viene alguien a evangelizar con guitarras, bailes y cantos melosos, y salgo espantado. O hago que salga él espantado. A otros, eso les atrae. Mientras no se convierta en la única posibilidad, perfecto. Pero una parroquia no se puede convertir en un centro de una sola sensibilidad católica. Es muy triste estar en tu parroquia sintiendo que no encajas, que todo se centra en un movimiento particular con el que no estás a gusto, por ejemplo. La parroquia debería ser un lugar en el que podamos encontrar nuestro sitio todos los fieles. No solo los del movimiento X o los de la congregación Y.

La cosa sería propiciar un ambiente en el que nadie se sintiera excluido como base para “hacer parroquia”, y que se empezara por evangelizar a los de dentro. Cuando los parroquianos estemos evangelizados, evangelizaremos. Si no, no seremos capaces de llevar nuestra fe a los asuntos del día a día, que es donde se llega a los demás.

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Jorge Sáez Criado
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Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.

Jorge Sáez Criado
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3 Respuestas

  1. Jorge

    Para evangelizar, “a parte de conocer bien su Fe”, y “ser coherente y fiel a la Iglesia”, se te olvida algo fundamental, sin lo cual no hay evangelización posible. Me refiero a que es fundamental ser testigo, haber tenido un encuentro con Cristo y evangelizar desde la vida. La gente esta cansada de sermones, necesita VER personas que igual no tienen mucho rollo dialéctico pero son testigos y tienen vida eterna.
    Quizás es gran problema que tienen las parroquias en Burgos hoy en día, es que si hay curas, laicos mas o menos coherentes con una moral o una doctrina…etc, pero ¿Hay Cristianos? ¿Hay personas que tienen vida eterna?¿Realmente en las parroquias se ve el “mirad como se aman” que se decía de los primeros cristianos?. Difícil verlo, porque lo primero la gente en la parroquia ni se conoce, entonces difícil que se puedan amar.

    Totalmente de acuerdo en lo que dices de los movimientos, pero el problema quizás no es tanto el movimiento en sí, sino que unos son para jóvenes, otros para matrimonios, otros para mujeres, otros para hombres… con lo cual es difícil encajar. A parte esos movimientos generalmente presuponen la Fe en sus miembros, y así es difícil por ejemplo que un pagano pueda sentirse a gusto y acogido en ellos. Es imprescindible una iniciación cristiana hoy en día en las parroquias donde se formen cristianos adultos.

    La parroquia debe ser una fabrica de cristianos, y si hay cristianos adultos en la parroquia, se evangelizará, se trasmitirá la Fe y saldrán vocaciones. Así de sencillo. Por su Bautismo evangelizarán. Y si no los hay pues…. pasa lo que pasa.

    Seria interesante en ir a cualquier parroquia de Burgos y preguntar a los feligreses que es ser cristiano para ellos, porque igual nos llevaríamos grandes sorpresas…

    ¿Oye, para tí que es ser cristiano?????
    Respuestas posibles:
    -Estar Bautizado.
    -Rezar mucho.
    -Creer de Dios y en Jesús, la Virgen etc…
    -Ser bueno y cumplir los mandamientos…
    -…….

    Por cierto te invito a que tu también te hagas esa pregunta: ¿Para tí que es ser cristiano?.

    Porque si eso no lo tenemos claro, normal que de evangelizar ni hablamos…

    Saludos !!

    • Jorge Sáez Criado

      En primer lugar, gracias por el comentario.

      La fe entra por el oído. Los sermones son necesarios, por supuesto. Hay que hablar la fe, pensar la fe y vivir la fe. De forma ideal, todo tiene que ir unido. Hay que predicar, tanto con el ejemplo como con la palabra. Y si uno no sabe hablarla, tiene que haber gente capaz de ello. Es vital.

      Sobre los movimientos, los hay en los que tienen cabida jóvenes, adultos, mujeres, hombres… El problema que veo yo es cuando el párroco en cuestión es afín al movimiento X, los de alrededor también, y por tanto todo se tiene que hacer con ese estilo. Y el fiel al que no le convenza esa forma de hacer las cosas, o se aguanta o se va a otra parroquia. No se le dan más opciones. Eso no es una parroquia, es un centro del movimiento X.

      Sobre la necesidad de la “experiencia de Dios”, ahí tendríamos que concretar. ¿Qué experiencia en concreto? Porque te puedo asegurar que alguien convencido tan sólo por la fe sencilla recibida de sus padres y de buenos sacerdotes y que la vive con coherencia, realmente evangeliza. ¿Ha tenido esa experiencia de Dios, sea lo que sea a lo que nos refiramos con ello? Puede que sí, puede que no. Pero él cree en esa fe, y se le nota. Esa es la clave, al menos a mi entender.

      ¿Qué es ser católico? Muy buena pregunta. Por de pronto, creer todo (todo) lo que dice el Magisterio de la Iglesia. ¿Sólo eso? No, pero es un buen principio. Si no se cree a la Iglesia y en la Iglesia, no me puedo llamar católico. Ve a una parroquia y pregunta qué es lo que hacen en Misa. Si de verdad creen que en ese pedazo de pan está Cristo. Los resultados serían para echarse a llorar, sin necesidad de preguntarles algo que podría dar lugar a largas charlas como qué es ser católico. ¿Crees en la Eucaristía? ¿Crees que Cristo, el mismo que estuvo con Pedro, que resucitó a Lázaro y resucitó de entre los muertos, está realmente presente en ese trozo de pan que te da el sacerdote? Con esa pregunta, ya habría suficiente.

      Por cierto, he respondido a la pregunta “¿qué es ser católico?” porque ser cristiano es más genérico y me quería centrar en la Iglesia.

      Un saludo, tocayo, y gracias de nuevo por el comentario.

  2. Jorge Sáez Criado

    Válido para todas las entradas, aunque lo ponga en esta porque en esta he recibido un comentario de ese tipo: no voy a dejar pasar comentarios basados en los típicos tópicos anticlericales, desmontados hasta la saciedad en montones de webs.