Peculiar tolerancia

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Quien más quien menos tiene experiencia de que le acusen de intolerante por pensar de una forma diferente a lo establecido comúnmente en la sociedad. O, directamente, por ser católico y demostrarlo. Dado que quienes eso hacen se tienen por tolerantes, se me ha ocurrido compilar unas pocas reglas que parecen ser seguidas por estos sujetos tan tolerantes.

Reglas de la tolerancia (según la entienden algunos):

  1. Ser tolerante implica ser políticamente correcto.
  2. Se es tolerante con quien nos dice lo que queremos oír. Los demás son unos intolerantes y a esos no hay que tolerarlos.
  3. Con los intolerantes no hay ni que esforzarse en discutir. Con insultarlos, sobra. Si después de tales argumentos no pasan a ser tolerantes, habrá que denunciar su acoso e intolerancia. Porque ese empeño en no pensar tan bien como los demás está claro que es por su propia intolerancia.
  4.  Si un intolerante no permite que un tolerante le insulte (por ejemplo, porque le bloquea en Facebook), otro tolerante tendrá que ir a decirle que es un intolerante por no dejarse insultar. No puede ser que se le coarte su sacrosanto derecho a humillar a quien no es políticamente correcto.
  5. El tolerante no debe escuchar al intolerante. No se puede sacar nada bueno de la mente del intolerante. En caso de enfrentamiento verbal, volver al punto 3.
  6. El tolerante deberá interrogar enérgicamente al intolerante sobre si tiene la desfachatez de creer que posee la verdad absoluta. Este punto demostrará lo intolerante que es, ya que la verdad absoluta siempre la tiene el tolerante. De lo contrario no haría falta preguntar nada, porque daría lo mismo una opinión que otra.
  7. El tolerante cuenta, y así debe saberlo y sacarlo a colación cuando sea preciso, con el apoyo de la gran mayoría de la sociedad. Los intolerantes son minoría y eso indica que están equivocados.
  8. Las agresiones a los tolerantes hay que combatirlas y llevar a los culpables ante la Justicia sin dilación. Las agresiones a los intolerantes son la consecuencia de su propia intolerancia. Ellos tienen la culpa de que hayan tenido que ir unos amigos de la tolerancia a mostrarles de forma física el dolor que provocan en la conciencia de los tolerantes. En vez de quejarse deberían estarles agradecidos.
  9. La superioridad moral del tolerante es obvia. No necesita ser ni mostrada ni demostrada. Sencillamente, es algo conocido por todos.
  10. Respetar la opinión de otros es asumir que tienen razón. Siempre y cuando, claro está, no se trate de la opinión de los intolerantes.

Hasta aquí estas breves reglas de la “tolerancia” que practican algunos. Y yo que pensaba que era otra cosa…

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Jorge Sáez Criado
Seguir Jorge Sáez Criado:

Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.