Pequeño superhéroe

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Es una de esas cosas que, hasta que no las experimentas, no te das cuenta de hasta qué punto son verdad. Pero es así: mi hijo tiene poderes extraordinarios. Concretamente, es capaz de hacer que, por muy mal que me haya ido el día, por muy cansado que esté, tan sólo con soltar una de esas sonrisas suyas me olvide de todos mis males y recobre fuerzas. ¿Quién quiere panolis vestidos de licra y con los calzoncillos por fuera? Tengo mi propio superhéroe. Todavía no se sostiene sobre sus piernas y ya ha sido capaz de cambiar radicalmente mi vida a mejor. Un salto cualitativo. Los superhéroes habituales no suelen servir para nada más que para solucionarte la papeleta en un momento dado.

Pero es más. Los efectos de sus poderes no se circunscriben al contacto inmediato. En el trabajo, cuando recuerdo sus sonrisas, el efecto es el mismo.

Así que cada día tengo que dar gracias a Dios por darme la oportunidad de ser el padre de este pequeño. Y por poner en mi camino a Ana, mi mujer. Ahora mi camino no es mío, sino que es un camino mutuo, en el que nos acompaña también nuestro hijo.

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Jorge Sáez Criado
Seguir Jorge Sáez Criado:

Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.