¿Qué será lo primero que digan nuestros hijos?

Sí, esa es la pregunta que a uno le aparece en la cabeza al leer algo como ésto: La expresión Padre se sustituirá por Progenitor A y la expresión Madre por la de Progenitor B.

Pues sí, ya véis. El absurdo de la ley que pretende equiparar las uniones homosexuales a los matrimonios sigue dando la lata, y propone (mejor dicho, impone) un absurdo todavía más ridículo, si cabe. Ahora resulta que los niños no tienen padre y madre, sino progenitor A y progenitor B (por cierto, siendo tan progresista Zapatero, ¿cómo pone la expresión que sustituye a la madre por detrás de la que sustituye al padre? ¿No es eso un machismo que tira de espaldas (siempre dentro de ese extraño progresismo que últimamente parece campar a sus anchas por ahí)?). Pues sí, Zapatero, ese gran hombre, liberador del pueblo, iluminado por el dios laicista del zapaprogreso, ha decidido que él no tiene ni padre ni madre, sino progenitor A y progenitor B. Y supongo que en casa siempre les dijo cosas tan tiernas como: “Progenitor B, tengo hambre”. Y su cónyuge B, cuando su hija le pida algo, a lo mejor responde: “Mira a ver qué dice tu progenitor A”.

Pues bien, esto suena tan ridículo para heterosexuales como para homosexuales. Un niño no tiene un progenitor A y un progenitor B, sino un padre (siempre de sexo masculino) y una madre (siempre de sexo femenino). Y eso no porque lo diga yo, ni ninguna ley, sino la naturaleza, que tiene esas cosas de ser cabezota. Es uno de los principales problemas de dejar adoptar a las parejas homosexuales: ¿Dónde está eso que le hace falta a todo niño, esto es, el padre y la madre? ¿Lo van a sustituir por progenitores A y B? ¡Eso sí que es calor familiar!

Y más: En un matrimonio hay marido (siempre de sexo masculino) y mujer (siempre de sexo femenino). Y ambos son cónyuges. Pero no hay un cónyuge A y un cónyuge B, porque es un sinsentido. Por naturaleza somos o masculinos o femeninos, y el motivo es evidente. Pretender dar una capa de maquillaje para ocultar lo evidente es algo sencillamente absurdo, por mucho que lo hagan en el BOE.

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Jorge Sáez Criado
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Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.