Qvo vadis, Societas Iesu?

Escribo estas líneas con un enorme pesar. Quienes me conocen lo saben. Tengo mucho cariño a la Compañía de Jesús. Recientemente he descubierto la espiritualidad ignaciana y trato de profundizar en ella. Mi director espiritual es jesuita. Conozco la historia de los orígenes de la Compañía, soy consciente de cuántos santos ha dado y espero que siga dando.

Por eso me duele profundamente haber encontrado una página de los jesuitas de México en la que ponen como ejemplo de jesuitas “al límite” a jesuitas heterodoxos, alejados de la doctrina de la Iglesia Católica. Con todo el orgullo del mundo. Esos son algunos de los modelos de jesuitas que proponen. Cuando Ignacio de Loyola y sus compañeros siempre se sujetaron a la autoridad eclesial, viendo en ella la obediencia a la voluntad del Señor, estos elementos buscan la confrontación con lo que algunos llaman “Iglesia tradicional”.

No sólo en esa página, en otras partes más cercanas he leído, por ejemplo, que a Anthony de Mello no se le comprendió bien. Digo yo que si la cabeza de la Iglesia dice que uno de sus miembros se está desviando, a lo mejor es porque ha estudiado el caso y sabe lo que ocurre.

Si la Compañía de Jesús acepta y fomenta todo esto, ese es el motivo de que me pregunte: ¿dónde vas, Compañía de Jesús? Antes atraías, tu número crecía constantemente. Ahora, parte de los tuyos se dejan llevar por las modas, por las políticas. Han abandonado el carisma de San Ignacio. Y, por eso, vas muriendo poco a poco. Porque son esos ejemplos los que más se ven y se recuerdan.

Por supuesto, no puedo decir eso de todos los jesuitas. Sé que los hay muy buenos y muy fieles a la Iglesia y a la Compañía que quiso Ignacio. Los que conozco personalmente, sin ir más lejos, lo son. E, incluso, en esa página hay algunos. Y quiero pensar que son la mayoría. Pero que desde la Curia Jesuita se permita que se ensalcen modelos de jesuitas que, en mi modesta opinión, no tendrían ni que ser sacerdotes, hace que piense que la Compañía se está yendo a pique. A San Ignacio no le temblaría la mano para expulsar a quienes no deberían pertenecer a la Compañía, pero últimamente parece que se permite todo, como si fuera algún tipo de problema expulsar a quien no sigue el camino que debería difundiendo errores en nombre de esta orden.

Dejo esto aquí para intentar que la cosa cambie. Para intentar una llamada al corazón de la Compañía de Jesús y vuelva a poner orden en sus filas. Deseo ardientemente que vuelva a ser como siempre fue, plenamente fiel a la Iglesia y al Papa, y rezo y pido oraciones por ello.

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Jorge Sáez Criado
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Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.

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