Sobre el botellón

Tras leer un interesante artículo en Solidaridad.net sobre el botellón, me he decidido a escribir un par de reflexiones sobre el tema.

La pregunta es inevitable: ¿Cómo puede ser que un montón de jóvenes sean capaces de reunirse de forma multitudinaria para emborracharse, e incluso defiendan apasionadamente su “derecho” a hacerlo donde les dé la gana, pero sean totalmente incapaces de protestar masivamente contra el trabajo precario, la subida imparable de los precios de la vivienda, y contra tantas otras cosas que les afectan ya no únicamente como personas, sino como jóvenes? ¿Es un fiel reflejo de la escala de valores actual? Es decir, primero emborracharme. Luego, si tengo tiempo, me preocupo de trabajar y vivir. Realmente curioso. Y patético también.

Eso nos lleva a pensar inevitablemente en el famoso “pan y circo” de los romanos. Mientras los jóvenes tengan fútbol y bebida, no habrá problemas. Esos jóvenes que tanto hablan de ideales, de ir contra el “sistema”, de libertad, etc., están absolutamente absorbidos por el “sistema” contra el que creen luchar. Es el “sistema” el que les ofrece esas vías de escape para que no den la lata en temas realmente importantes. ¿Qué ocurriría si todos los jóvenes decidieran salir a la calle para protestar contra la precariedad laboral? Pues tenemos un ejemplo en Francia, donde parece ser que son capaces de organizarse para protestar por cosas importantes. Sin embargo, aquí, lo normal es ver grupos tirados por los suelos con una botella en las manos y una risa semihistérica en los labios. Y luego, hablar de luchar contra el capitalismo, cuando ellos ya han sido absorbidos por él hasta la médula, esclavizados por los poderes políticos y mediáticos de turno, que les dan una botella y les dicen “No os preocupéis, que tenéis bebida”.

¿Cómo pueden tener tanto miedo los jóvenes (no todos, afortunadamente) de escapar realmente del “sistema” y luchar realmente contra él? ¿Cómo puede ser que, tan valientes que muchos creen que son, entierren sus miedos y sus ansias de un mundo mejor bajo botellas del alcohol más barato que se pueda encontrar? ¿Para cuándo una “macroprotesta” contra los salarios miserables, contra el trabajo de un día, contra las viviendas que te obligan a vivir para pagar al banco? Pero no, lo importante es hacer un macrobotellón.

Muy, muy curioso.

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Jorge Sáez Criado
Seguir Jorge Sáez Criado:

Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.

Jorge Sáez Criado
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