Ultraconservadores

Recuerdo que en alguna ocasión no muy lejana se nos “definió” a los católicos (bueno, en general a los cristianos) como ultraconservadores. Si mal no recuerdo, ese intento de definición vino del gobierno actual de España, o de alguno de sus allegados. Tampoco importa mucho.

El caso es que, ahora que lo he recordado, quiero hacer una reflexión al respecto. Y para ello echaré mano de mi fiel amigo, el diccionario de la Real Academa Española.

La palabra “ultraconservador” se divide en la palabra “conservador” y la partícula “ultra”.

Buscando “conservador” en el diccionario, obtenemos:

conservador, ra.
(Del lat. conservātor, -ōris).
1. adj. Que conserva. U. t. c. s.
2. adj. Dicho de una persona, de un partido, de un gobierno, etc.: Especialmente favorables a la continuidad en las formas de vida colectiva y adversas a los cambios bruscos o radicales. U. t. c. s.
3. m. En algunas dependencias, hombre que cuida de sus efectos e intereses con mayor representación que los conserjes en otras.

Y, buscando “ultra” tenemos ésto:

ultra.
(Del lat. ultra).
1. adv. Además de.
2. adj. Dicho de un grupo político, de una ideología, o de una persona: De extrema derecha. U. t. c. s.
3. adj. Dicho de una ideología: Que extrema y radicaliza sus opiniones.

ultra-.

1. elem. compos. Significa ‘más allá de’, ‘al lado de’. Ultramar, ultrapuertos.
2. elem. compos. Antepuesto a algunos adjetivos, expresa idea de exceso. Ultraligero, ultrasensible.

Evidentemente, tenemos que ver qué acepción se ajusta a lo que se buscaba expresar. En el caso de “conservador”, parece bastante claro que la acepción es la segunda: “Especialmente favorables a la continuidad en las formas de vida colectiva y adversas a los cambios bruscos o radicales”.

El caso de “ultra” es también muy sencillo. Creo que la más adecuada es la segunda acepción de la partícula “ultra-“, aunque seguramente al decirlo se refirieran a la tercera de la palabra “ultra”. De todas formas, es básicamente lo mismo. Al final, se quiera dar la idea de que alguien “ultraconservador” es alguien que de forma excesiva y extrema se opone a los cambios. O algo parecido. Supongo que todos estaremos de acuerdo en este significado.

Ahora bien, ¿es aplicable ese calificativo al cristianismo? ¿Busca el cristianismo que todo se queda tal como está?

Pues va a ser que no.

El cristianismo en ningún momento ha buscado que todo se quede parado. Siempre ha impulsado cambios. Recordemos que, gracias al cristianismo, hoy tenemos universidades, como un pequeño recordatorio de que el carácter del cristianismo no es en absoluto estático. Es dinámico desde el principio.

El problema está en que los cambios que pide el cristianismo no son los que suelen buscar quienes ostentan el poder. Y sí, por si hay alguna duda, se buscan cambios radicales, es decir, un cambio de raíz en la sociedad.

El cristianismo busca el tratar a todos como si fueran hermanos. Más aún, como si fueran el propio Cristo encarnado en el prójimo. Y aún más, si cabe, cuando el prójimo en cuestión es uno de los desfavorecidos de la sociedad, uno de aquellos que queda atrás mientras los ricos siguen engordando. El cristianismo busca el que se vea al ser humano como un fin en sí mismo, y no como un objeto del que se puede disponer en cualquier momento para conseguir nuestros fines. El cristianismo reconoce la dignidad de todo ser humano, esté en la situación en la que esté o incluso aunque no haya nacido todavía. El cristianismo está a favor de la vida, en cualquier situación. Nunca será concebible para el cristianismo como algo lícito matar a un ser humano indefenso. El cristianismo busca que todos nos demos cuenta de que nuestros actos tienen consecuencias siempre, y que no tiene sentido buscar hacer algo sin consecuencias.

En pocas palabras, el cristianismo busca revolucionar la sociedad. Busca la paz, pero no la paz de los cementerios ni la paz de los ricos pisoteando a los pobres. Busca la fraternidad de todos los seres humanos, el cese de la violencia, la ayuda a los necesitados. Busca la libertad de todo ser humano. Defiende la igualdad de todo ser humano, iguales en dignidad, iguales al ser todos imagen del mismo Dios. Busca un cambio absoluto y radical de la sociedad, empezando por un cambio absoluto y radical de cada ser humano.

Mirad a vuestro alrededor. ¿En serio pensáis que ese es el estado actual? ¿En serio somos conservadores?

Ahora, reflexionad. Los autollamados “progresistas”, ¿quieren cambiar el mundo o sólo quieren perpetuarse a sí mismos en el poder?

Visto lo visto, me alegra que me llamen ultraconservador. Así me distinguen de los progresistas de salón. Pero que sepan que el término es incorrecto.

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Jorge Sáez Criado
Seguir Jorge Sáez Criado:

Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.

Jorge Sáez Criado
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