Unas vacaciones en clave cristiana

Vacaciones cristianasEsta es una época en la que es probable que cojas algunos días de vacaciones. Al fin, un poco de descanso de la rutina laboral. Quizá incluso un pequeño viaje familiar.

En este ambiente de relajación es posible que llegue la tentación de que la vida espiritual también se relaje. Sin embargo, las vacaciones son un gran momento para avanzar en la tu vida cristiana y en la de tus hijos.

En primer lugar, tienes que tener presente que el tiempo de descanso también es querido por Dios. No te sientas culpable por descansar. A veces cuesta desconectar, pero esfuérzate en hacerlo. Las vacaciones no son para trabajar, son para ti y tu familia.

Otro punto importante: no pienses en las vacaciones en un sentido egoísta. Son un tiempo idóneo para mostrar tu amor por tu familia. Dedica todo el tiempo que haga falta a tu cónyuge y a tus hijos. Juega con ellos, que sepan que estás ahí para ellos. Estrecha lazos.

Ahora bien, no se trata de una época anárquica. En vacaciones, aunque haya más relax, tiene que seguir habiendo un orden en lo que se hace. Las responsabilidades siguen siéndolo y sigue habiendo que cumplir con ellas. También las de los hijos. Pero que no se conviertan en un agobio.

No dejes de ir a Misa. Conozco gente que, si hacen un viaje, de repente parece como si ya no fuera necesario ir a Misa. Sin embargo, por lo general no es difícil encontrar, si se quiere, una iglesia católica a la que acudir, aunque las vacaciones sean en otro país. Si sabemos lo que es la Misa y por qué vamos, no buscaremos excusas. Al contrario, buscaremos ir. En familia, eso es importante. Que tus hijos vean que sus padres van. Incluso puedes explicarles, después, las lecturas de forma que las entiendan.

Reza en familia. Como para el caso de la Misa, los niños registrarán todo aquello que vivan con sus padres. Tu mensaje para tus hijos es tu vida

Si vais a tener un mayor contacto con la naturaleza, sea en el campo o en la playa, aprovecha para vivir en ella la presencia de Dios. La naturaleza es la huella de Dios, es Su obra. El mar y el espacio, con su misteriosa inmensidad, son maravillosas metáforas sobre Dios.

De la misma forma, las visitas culturales también pueden servir para acercarse a la fe. La belleza del patrimonio cultural y religioso que nos han legado nuestros antecesores es una puerta abierta hacia la belleza de la fe.

Tienes más tiempo libre: aprovecha para reflexionar. Para mirar hacia tu interior, hacia tu alma, y “refrescarla” un poco, limpiándola de la “basurilla” que haya ido quedando pegada a lo largo del año.

Aprovecha las vacaciones, exprímelas hasta el último minuto y haz que sean un tiempo de santidad en tu vida.

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Jorge Sáez Criado
Seguir Jorge Sáez Criado:

Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.

Jorge Sáez Criado
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