Warrior (y II)

Una vez más, aviso de que a continuación hablaré de la trama de esta, en mi opinión, sensacional película. Por tanto, si no queréis que os desvele nada, mejor será que no sigáis adelante.

Desde el primer momento podemos ver que no se trata de una película de artes marciales al uso. Más bien, las artes marciales actúan como hilo conductor o catalizador de las relaciones entre los tres protagonistas principales. Pero no se regodea en la violencia ni la sangre. Las luchas están ahí para mostrar algo, para indicarnos cómo es cada uno de los dos hermanos.

También es interesante ver que, en realidad, no hay ningún “malo”. Es una historia de gente con sus problemas. Tommy, con mucho rencor y mucha rabia dentro, pero también dispuesto a hacer lo que sea para ayudar a la viuda de su compañero marine. Brendan, un padre de familia que ve que, si no hace algo, se quedarán sin casa. Paddy, un padre ex alcohólico que pegaba a su mujer, pero que ha cambiado y busca la reconciliación con sus hijos.

Es curioso que el título sea Warrior. Guerrero. En singular. ¿A cuál de ellos se referirá? Porque los tres protagonistas son guerreros. Todos tienen sus dificultades y las afrontan lo mejor que pueden. La pelea que tiene que librar Paddy durante toda la película no es inferior a las de sus hijos. Es la lucha de un padre que busca el perdón de sus hijos pero ve que le rechazan y que ellos mismos se rechazan. Como padre, creo que esa sería una situación tremendamente dolorosa. Más aún sabiendo que todo se debe a lo que yo mismo he provocado.

¿En qué se nota que son verdaderos guerreros? No se rinden. Sólo Tommy, en la pelea final, se rinde ante su hermano, cuando la fuerza del amor de Brendan se cuela por la coraza que Tommy se había construido con sufrimientos y rencores. En cualquier caso, yo a eso no le llamo una rendición. Es una victoria: ha recuperado a su familia. Los hermanos se han reconciliado. Han tenido que pelear, de acuerdo. Pero eso les ha unido mucho más.

Y tenéis que perdonarme, pero es que el personaje de Paddy me encanta. Es como cualquier padre podría ser en esa situación. No para de esforzarse por acercarse a sus hijos, aunque ellos se empeñen en rechazarle. Busca su perdón. Volver a tener una familia. Se alegra de sus victorias, aunque de lejos, apartado, porque no le dejan estar cerca. Es feliz viendo cómo se reconcilian, porque quiere lo mejor para ellos. Incluso aunque le siguieran dejando aparte, cosa que me parecería poco probable, estaría feliz.

La historia de superación de Brendan también es digna de comentarse. Hay que partir de la charla que tiene con su entrenador, en la que le dice que nunca le hacía caso y que la mitad de las peleas, cuando peleaba en la UFC, acababan mal. Es decir, partimos de un luchador que era bueno, pero no excepcional, que consigue que le metan en un torneo que decidirá al mejor luchador del mundo. Tendrá que superarse en cada pelea. Es más, le toca pelear, justo en el combate anterior a la pelea con Tommy, con Koba, un ruso que parecía ser imbatible. Frank Campana, el entrenador de Brendan, le tiene que recordar que, si no consigue ganar, se quedará sin casa. Y lo logra. Con dificultad, pero lo logra.

Quiero incidir en otro detalle más: el entrenamiento y la forma de pelear. Se ve que los dos hermanos son completamente diferentes. Tommy se lanza con rabia. No es técnico. Podríamos decir que tiene talento para las peleas. Pero Brendan tiene un entrenamiento muy técnico. Y sus peleas también lo son. Gana por su técnica,  sus ganas de conseguir su objetivo y su corazón indomable. No en vano podemos ver en la camiseta que lleva su entrenador “alma de león“. Y en la que lleva él en un momento dado, “simplemente cree“. Son mensajes muy importantes. O uno cree en lo que está haciendo y en lo que quiere lograr y se arroja a ello con espíritu de combate, o pierde. Así de simple.

En fin, no quiero alargarme más. Creo que ha quedado claro, se trata de una historia de artes marciales, pero también de superación, de perdón, de compasión, de intentos para recomponer una familia. Espero que, al menos, os pique la curiosidad por ver esta pequeña joya si no lo habéis hecho ya.

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Jorge Sáez Criado
Seguir Jorge Sáez Criado:

Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.