Ya ha sido aprobada

Pues sí, como era totalmente previsible (los políticos son muy previsibles), ha sido aprobada la ley por la que se pretende que las uniones homosexuales sean iguales a los matrimonios. Para variar, el gobierno ha hecho caso omiso al millón de firmas presentadas por el Foro de la Familia, al millón largo (bastante largo) de personas que se han manifestado a favor de los derechos del niño (para recalcar la falsedad del gran argumento del gobierno, el de “no se quitan derechos a nadie”), a los resultados del e-referendum de www.referendumfamilia.com (web actualmente inactiva), de las opiniones de expertos en psicología, de muchos homosexuales que se dan cuenta de la importancia del matrimonio, y del más elemental sentido común, para dar su apoyo a una minoría absoluta, para aparentar ser muy tolerante y dialogante.

Y ¿por qué no ha dialogado con el pueblo? Lo tenía muy fácil, se llama REFERÉNDUM. Igual que se hizo con la Constitución Europea, si tan seguro está de que el pueblo quiere esa ley, ¿por qué no nos ha convocado a un referéndum? Así ya no podríamos decir que no hay consenso. ¿No será que sabe de sobra que no cuenta con la mayoría?

¿Por qué no ha dialogado con las asociaciones de familias y sí con los representantes de los colectivos homosexuales? ¿No se supone que somos iguales ante la ley?

Insisto: Es una ley que pretende igualar las uniones homosexuales a los matrimonios. El problema es que, por mucho que la ley pretenda hacer algo, la realidad es muy testaruda, y por mucho que la cambien de nombre seguirá ahí. No es un matrimonio. Igual que si por decreto ley se impusiera que 2+2=5, la realidad sería que no es así.

Yo, por mi parte, no pienso llamar matrimonio a algo que no lo es. Cada uno que haga lo que crea conveniente, pero yo siempre he tenido respeto a llamar a las cosas por su nombre. Y dos cosas diferentes no pueden tener el mismo nombre. Y cuando, además, está en juego el futuro de los niños que podrían ser adoptados, mayor motivo hay. Desde luego, no se nos ha derrotado, ni siquiera legalmente (es posible que se presente un recurso de anticonstitucionalidad). No es más que una batalla, pero una batalla no marca el resultado final. Que el Estado ataque a la piedra angular del propio Estado (la familia) es algo que, evidentemente, no puede dar precisamente estabilidad. El gobierno pasará, pero la verdad prevalecerá. Siempre ha sido así, porque la verdad no es patrimonio de ninguna formación política. Como decía Antonio Machado, “la verdad es lo que es y sigue siendo verdad aunque se piense al revés”.

email

Entradas relacionadas

Jorge Sáez Criado
Seguir Jorge Sáez Criado:

Informático y escritor, ha publicado más de cuarenta artículos en las revistas Icono, Punto de Encuentro, Ecclesia y Sembrar, además de en medios como Católicos con Acción. Autor de los ensayos La Escala de la Felicidad y Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y de la novela Apocalipsis: El día del Señor. Puedes echar un vistazo a mis proyectos en la sección de Libros.

Jorge Sáez Criado
Últimas publicaciones de