18 lecciones aprendidas ante un tablero de ajedrez

Bobby Fischer dijo que “el ajedrez es la vida“. Yo, aunque me guste el ajedrez y lo considere una de las mejores maneras de fortalecer el pensamiento lógico y la concentración, no llego a tanto. Pero sí que puedo afirmar que el ajedrez es, a veces, como la vida. O la vida como el ajedrez. Y es que, de este ¿deporte? ¿juego? ¿ciencia? ¿arte? podemos obtener valiosas lecciones. A mí se me han ocurrido las siguientes, aunque seguro que hay más. Si a alguien se le ocurre alguna que no esté en esta pequeña lista que he esbozado, que no dude en indicarla.

 

  • Un peón puede convertirse en una dama. La pieza más humilde, con mayor limitación de movimientos, puede convertirse en la pieza más relevante (después del rey, claro) y con mayor potencia “de fuego”. Pero claro, eso cuesta esfuerzo. El peón tiene que conseguir llegar al otro extremo del tablero.
  • Un peón sólo puede avanzar. En ningún caso retrocede.
  • Las piezas más humildes en muchas ocasiones deciden la partida.
  • Cada movimiento tiene unas consecuencias que tienes que valorar.
  • Al final de la partida, tanto el peón como el rey van al mismo sitio.
  • Todo movimiento debe ser pensado y evaluado. Mejor si es “a larga distancia”, previendo los siguientes movimientos.
  • Tanto la lógica como la creatividad te pueden ayudar a ganar la partida. La creatividad no se salta las reglas de la lógica, no son excluyentes.
  • Aunque las reglas son finitas y limitadas, cada juego siempre es diferente.
  • Puede que, desde fuera, parezca aburrido o inútil. Pero si te metes en profundidad te encuentras con la belleza del juego.
  • A veces, hagas lo que hagas, cualquier movimiento va a ser negativo para ti. Es un momento duro, pero quizá puedas remontarlo después.
  • Siempre hay que estar atento. La oportunidad puede aparecer en cualquier momento.
  • Se aprende más de las derrotas que de las victorias.
  • Siempre hay que tener en mente el objetivo a buscar.
  • Si centras tu atención en una sola parte del tablero, lo más probable es que pierdas. Hay que tener una cierta visión de globalidad.
  • De poco sirven las teorías si luego no las pones en práctica.
Jorge Sáez Criado
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Jorge Sáez Criado tiene una doble vida: unos días escribe sobre espiritualidad y otros hace sufrir a personajes imaginarios que se enfrentan a épicas batallas entre el bien y el mal. Informático durante el día y escritor durante la noche, este padre de familia numerosa escribe historias con una marcada visión positiva de la vida sin dejar de lado una de las principales funciones de la ficción: explorar la verdad.