A veces me parece que no puedo con todo

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No puedo con todo, no soy un supermánEl trabajo, la familia, mis proyectos literarios, otros temas que van surgiendo… Hay veces que me veo agobiado, que me da la sensación de que no puedo con todo.

Seguro que a ti también te ha ocurrido algo parecido.

Y ¿sabes? Es verdad.

No puedo con todo. Ni de lejos.

¡Oh, sorpresa! No soy Supermán. Ni ningún otro superhéroe disfrazado con algún tipo de traje ridículo. Solo soy una persona normal, con un tiempo estándar (mi día tiene las mismas veinticuatro horas que el de los demás).

A veces da la sensación de que el mundo te empuja en dos extremos a la vez: no hagas nada y disfruta o esfuérzate, sigue esforzándote, conseguirás lo que quieres si luchas por ello.

Dos estupideces monumentales.

Intentar hacer más de lo que podemos hacer solo nos va a llevar a frustración, sufrimiento, ansiedad… No hacer nada y dedicarnos a dejar que nos lleve la corriente nos pone al nivel de un bicho muerto flotando en una corriente de agua. Ni más ni menos.

Es un tema de prioridades. Y de tener un poco de filosofía. Tener claro que el trabajo se hace en las horas de trabajo, no fuera de ellas. Le pese a quien le pese. Un saludo a mis jefes, si me están leyendo.

Tener claro también que lo primero es la familia. Por delante del trabajo, de la “carrera profesional”. Un nuevo saludo a mis jefes, si siguen ahí.

Después está lo demás. Escribir, por ejemplo. Y, aun así, no me da la vida para escribir cada día todo lo que quiero. Tengo una buena cantidad de proyectos abiertos o en estado inicial que tengo que ir moviendo poco a poco, al ritmo que puedo. En su momento, llegué a avanzar tres libros de forma simultánea. Ahora voy no más relajado, sino adaptado a las circunstancias.

Y es que esa es la clave. Ser realista con lo que se puede (y se quiere) hacer y con el tiempo del que se dispone. Ser realista implica saber que, quizá, aunque te esfuerces lo indecible, nunca llegues a vender ni un libro. O nunca llegues a encontrar el trabajo de tus sueños.

Ser realista implica, también, asumir que no puedes con todo y no pasa nada por ello, porque nadie puede con todo. Lo único que podemos hacer es organizarnos lo mejor posible y establecer una serie de prioridades que nos ayuden a guiarnos en el día a día. Avanzar al máximo ritmo que sea posible sin quemarnos. Porque hay veces que uno se quema, también con lo que te gusta hacer. Y es peligroso, porque te puede venir la tentación de abandonarlo o de terminarlo de mala manera. A mí me ha pasado con algún libro, llevar tanto tiempo con él entre manos que lo único que quería ya era acabarlo. A Brandon Sanderson también le ocurre, por eso alterna varias series.

Olvídate de eso de poder con todo, que es una quimera. En su lugar, sé realista, organízate y da el máximo sin olvidar las necesarias pausas. Y así avanzarás más y mejor que si intentaras abarcar demasiado.

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Jorge Sáez Criado tiene una doble vida: unos días escribe sobre espiritualidad y otros hace sufrir a personajes imaginarios que se enfrentan a épicas batallas entre el bien y el mal. Informático durante el día y escritor durante la noche, este padre de familia numerosa escribe historias con una marcada visión positiva de la vida sin dejar de lado una de las principales funciones de la ficción: explorar la verdad.

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