El camino de la disciplina
Este artículo ha sido publicado en el número 71 de la revista Punto de Encuentro, de la Obra Social de Acogida y Desarrollo. El hilo conductor de este número ha sido la disciplina.
El camino de la disciplina

El talento, al igual que las ideas, es muy barato. Todos tenemos algún talento. El que sea. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando confrontamos a alguien con un talento sin afilar con alguien con disciplina férrea para formarse y aprender esa misma habilidad?
Sencillo: el segundo logrará la victoria. Porque el talento, en efecto, es un gran punto de partida. Pero queda en nosotros la responsabilidad de trabajarlo, de hacerlo producir, de llevarlo al máximo nivel que podamos alcanzar con él.
Y eso precisa de un concepto que gusta muy poco hoy en día: disciplina.
Elbert Hubbard definió la disciplina como la capacidad para obligarte a ti mismo a hacer lo que debes hacer, cuando debes hacerlo y tengas o no tengas ganas de hacerlo.
No se trata de apetencias ni de gustos. Se trata de saber qué debemos hacer y seguir un plan para avanzar.
Para ello, lo primero es, necesariamente, entender e interiorizar nuestra motivación. La … Sigue leyendo







Por lo general, la gente te dirá: no confíes en ti mismo. Confía solo en Dios.
«Al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra» (Mt 5, 39). Todos hemos oído o leído ese pasaje del Evangelio tan provocador.
Hay algo que parece repeler a mucha gente. Algo que, cuando se lo dices, ves cómo cambian la expresión. Quizá poniendo cara de póquer. Quizá añadiendo tensión.
Como ya te he contado en alguna ocasión, pasé nada menos que unos trece años viviendo con ansiedad. Sé lo que es despertarse con un nudo en el estómago, decaído por completo y sentir que el día ya te ha ganado la partida antes de empezar.
Cuando comienza el año es de lo más habitual hacer revisión del año pasado y propósitos para el año recién estrenado.
Hay una interesante paradoja en lo que se refiere a la alegría, y es que no son raras las situaciones en las que te encuentras a personas que «deberían» estar alegres, sea por lo que tienen, por lo que han logrado en la vida o por lo que sea y, en realidad, basta con fijarse un poco para darse cuenta de que no lo están. Se encuentran en una especie de vacío que a veces tratan de llenar con distintos tipos de sustancias y que, incluso, puede llevarles a querer acabar con su propia vida.
La sociedad nos ha enseñado a valorar los logros: dinero, un cuerpo atlético, un negocio con éxito. Nos ha llevado a vivir buscando todas estas metas.
Una de las preguntas más habituales de quienes han alcanzado el éxito o van en camino hacia él suele ser cómo mantener el control y el crecimiento a lo largo del viaje.