Cyberpunk y post-cyberpunk

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Mundo cyberpunkEl género literario del cyberpunk ha emergido como un fenómeno fascinante que ha cautivado a lectores y críticos por igual desde su surgimiento en la década de 1980. Marcado por su fusión única de tecnología avanzada, distopías urbanas y exploración de las interacciones humanas con la inteligencia artificial, el cyberpunk ha evolucionado a lo largo de los años, dando paso a un subgénero conocido como post-cyberpunk. Este último, a su vez, ha llevado las narrativas futuristas a nuevos horizontes, explorando las consecuencias de la tecnología de maneras más matizadas y reflexivas.

El nombre cyberpunk, por cierto, hace referencia a la cibernética y a lo transgresor (punk). En las historias de este género es habitual la cosificación del ser humano, la absoluta dependencia de la tecnología, el pesimismo… Suele haber megacorporaciones malignas que lo controlan todo.

En cambio, el post-cyberpunk suele ser más cercano en el tiempo y más realista. No muestra un futuro tan oscuro, sino que los personajes luchan por mejorar la sociedad también con los cambios tecnológicos, que no tienen por qué convertirnos en esclavos.

Veamos algunas de las características de ambos géneros:

Características del Cyberpunk

Ambiente distópico urbano:

El cyberpunk se caracteriza por la representación de ciudades futuristas sumidas en la decadencia, donde rascacielos imponentes se elevan sobre calles sucias y saturadas. La visión distópica de un futuro dominado por corporaciones poderosas crea un escenario sombrío que refleja las preocupaciones sociales y políticas de la época en que surgió el género.

Tecnología avanzada:

La tecnología es un elemento central en el cyberpunk. Implantes cibernéticos, inteligencia artificial, realidades virtuales y ciberespacio son fundamentales para las tramas. Estas herramientas tecnológicas no solo son accesorios, sino que se integran en la esencia misma de los personajes y la sociedad, planteando preguntas sobre la naturaleza de la identidad y la humanidad.

Protagonistas marginales:

Los protagonistas del cyberpunk suelen ser antihéroes marginados que luchan contra sistemas opresivos. Estos personajes, a menudo hackers, mercenarios o criminales, se enfrentan a dilemas morales y exploran las fronteras éticas de la tecnología en un mundo despiadado.

Características del Post-Cyberpunk

Reflexión ética y social:

A diferencia del enfoque más cínico del cyberpunk, el post-cyberpunk tiende a explorar de manera más reflexiva las implicaciones éticas y sociales de la tecnología. Se aleja de la visión fatalista y adopta un tono más esperanzador, considerando las posibilidades de cambio y redención en un mundo saturado de avances tecnológicos.

Desconstrucción de tropos tradicionales:

El post-cyberpunk desafía y subvierte algunos de los tropos clásicos del cyberpunk. Puede presentar corporaciones menos monolíticas, explorar las consecuencias positivas de la tecnología y cuestionar las nociones de identidad y realidad de manera más sutil y compleja, además de que suele utilizar escenarios en un futuro más cercano.

Protagonistas más esperanzadores:

A diferencia de los protagonistas alienados del cyberpunk, los héroes del post-cyberpunk a menudo buscan la cooperación y la construcción de comunidades.

Conclusión

El cyberpunk y el post-cyberpunk, que muchas veces se entremezclan y resulta complicado decir si una obra es de un género u otro, representan dos etapas fascinantes en la evolución de la ciencia ficción. Mientras que el primero estableció los cimientos de un mundo futurista sombrío y despiadado, el segundo ha llevado esas narrativas a nuevas alturas, desafiando las expectativas y explorando las complejidades éticas y sociales de un futuro impulsado por la tecnología. Ambos géneros continúan inspirando a escritores y lectores por igual, ofreciendo visiones cautivadoras de un mañana que, aunque incierto, sigue siendo objeto de fascinación y especulación.

Una recomendación

Si te gustan las historias con un fuerte trasfondo tecnológico, en las que la inteligencia artificial cambia el mundo, los robots son algo común, pero dejan todavía un sabor esperanzador, te invito a conocer mi serie Memorias del ocaso. No te arrepentirás.

Viviendo la fe: más allá de las palabras, hacia la acción transformadora

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Nuestra fe católica es un regalo precioso que nos une a la verdad y el amor de Dios. No obstante, la verdadera esencia de la fe no reside únicamente en las palabras que pronunciamos en la oración ni en lo que decimos que creemos, sino en cómo esas palabras y esa fe se traducen en acciones concretas en nuestra vida diaria. En esta entrada exploraremos la importancia vital de que nuestra fe sea patente en cada aspecto de nuestra existencia.

La fe se refleja en nuestras decisiones diarias

La fe católica no debería ser una mera afiliación espiritual ni una especie de complemento que nos ponemos y quitamos según las circunstancias, sino un faro que guía nuestras decisiones de cada día. Desde cómo tratamos a nuestros vecinos —sí, también a ese tan molesto— hasta cómo manejamos desafíos personales, nuestra fe debe ser la brújula moral que orienta nuestras elecciones. El apóstol Santiago nos recuerda: «Pues lo mismo que el cuerpo sin aliento está muerto, así también la fe sin obras está muerta» (Sant 2, 26). Es en nuestras acciones donde la fe cobra vida de verdad y tiene un impacto tangible en el mundo que nos rodea, impulsando su cambio a mejor, hacia el avance del reino de Dios.

La fe se manifiesta en la caridad

Cristo crucificadoLa caridad es la expresión más concreta de nuestra fe. Jesús nos mandó que amáramos a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Más aún, que amáramos incluso a nuestros enemigos. Además, tal como nos dijo san Juan, Dios es amor. La caridad, por tanto, está en la misma esencia de Dios.

Por tanto, esta debe impregnar todas nuestras acciones. Pero no hace falta pensar en grandes obras de caridad. Están muy bien y, si se pueden hacer, adelante. Pero hay que comenzar desde nuestro entorno inmediato. Por ejemplo, siendo compasivos y misericordiosos en nuestras relaciones personales, también con nosotros mismos. Escuchando a quien sufre, aunque no podamos hacer nada más. Intercediendo por los demás.

Todas estas son maneras prácticas de demostrar que nuestra fe no es meramente teórica, que no se queda en meras palabras, sino que impregna todo nuestro ser y se convierte en un modo de vida en el amor de Dios.

Testigos del Evangelio

Un católico también debe ser con su vida testimonio del Evangelio de Jesucristo. San Pablo nos exhorta: «Sed imitadores míos como yo lo soy de Cristo» (1 Cor 11, 1). Además, en el Evangelio según san Marcos podemos leer que Jesús nos dijo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Mc 16, 15). No se trata de algo solo para curas o monjas, sino para todo cristiano. Nuestros actos y palabras deben reflejar la luz del Evangelio de Cristo, actuando como testigos del Señor. La autenticidad en nuestras acciones y la coherencia entre nuestra fe y nuestra vida cotidiana son vitales para ser verdaderos embajadores del mensaje evangélico.

Que tu fe se note

La importancia de vivir la fe católica no debe subestimarse. Cada acto de amor, cada palabra de aliento y cada gesto de compasión son testimonios visibles de nuestra unión con Dios. Por ello, te invito a que no solo profeses tu fe con palabras, sino que la manifiestes en la vida diaria, inspirando a aquellos que te rodean con la gracia y el amor que Dios te ha dado primero. Si Dios nos ama, siendo tan imperfectos, tan poquita cosa, ¿cómo podemos no amar nosotros al prójimo?

Descubre más

Si deseas profundizar en la riqueza espiritual de nuestra fe, te invito a explorar mi colección de libros de espiritualidad católica. Descubre cómo la fe puede transformar tu vida y cómo cada elección cotidiana puede convertirse en una expresión vibrante de amor divino. Visita mi catálogo hoy y comienza un viaje que enriquecerá tu fe y dejará una huella positiva en el mundo que te rodea.

Glorifica a Dios con tu vida.

¿Qué hacer si me distraigo al orar?

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OraciónHay veces en las que, mientras rezamos, se nos cruza alguna idea en la que nos enfrascamos, alguien nos pregunta algo, o sencillamente vemos algo que hace que dejemos de prestar atención a la oración. Nos distraemos.
A veces sienta muy mal.

Eso sí, es muy importante tener en cuenta que es algo totalmente normal. La imaginación es la loca de la casa, parafraseando a santa Teresa de Jesús. Por mucho que nos queramos centrar en lo que sea, es fácil que una simple mosca volando acabe descentrándonos.

Pero ¿qué hacer cuando esto ocurre?

Muy sencillo: volver a la oración como si no hubiera ocurrido nada. Está bien, te has distraído. Pues, en cuanto te des cuenta, deja la distracción a un lado y céntrate de nuevo en el Señor.

No te obsesiones con que te has distraído. Déjalo correr. Solo vuelve a la oración. Nada más.

Sin empezar de nuevo. No te dejes llevar por los escrúpulos, que solo te servirían para hacerte perder la paz. Si te dedicas a empezar la oración cada vez que te despistas o que no rezas con la suficiente concentración, te pondrás más y más nervioso en busca de una perfección que, sencillamente, no existe. Y todo por el miedo a estar ofendiendo a Dios al no hacer bien la oración.

Confía en la misericordia de Dios. Él conoce bien la debilidad humana y nuestra intención.

Glorifica a Dios con tu vida.

¿Fantasía es lo mismo que escapismo?

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Fantasía y escapismo, una relación estrecha

Ficción especulativaHay algunas personas que desdeñan la literatura de fantasía porque nos separa de la realidad durante unas horas. Como si los que la leyéramos fuéramos una especie de cobardes que quieren huír del mundo.

Bueno, en parte no están equivocados. Es cierto que leer fantasía te ayuda a apartarte un rato de la realidad. Al fin y al cabo, todo trabajo de ficción lo hace, pero en el caso de la fantasía es más evidente, ya que, por lo general, su nexo con nuestra vida rutinaria es más débil. O eso parece, pero ya llegaremos a ese punto.

Sin embargo, hay algo con lo que no cuentan: que ese supuesto escapismo no tiene por qué ser malo. Al contrario, puede ser muy muy positivo.

Estamos en un mundo acelerado, con un deseo de inmediatez insufrible. Muchas veces nos encontramos en situaciones que nos van aplastando lentamente. Sí, yo también lo he sufrido.

¿Y sabes qué?

Precisamente los libros, en especial los de fantasía y ciencia ficción, me ayudaron a seguir adelante.

Es muy saludable tomarnos un descanso de vez en cuando para dejar que la mente viaje a otros mundos, para relajarnos y disfrutar, sin prisas, de una lectura agradable que conecte con nosotros y nos haga vivir en la piel de sus personajes.

Se trata de importantes momentos de evasión que nos ayudan a recuperarnos de las ansiedades y el estrés del día a día, recargando las pilas anímicas para continuar con la vida.

Desconectamos de nuestras preocupaciones y activamos la imaginación para ir al encuentro de criaturas imposibles en lugares solo existentes en la mente del autor y en la propia.

Yo mismo pude aguantar una época de particular estrés a base de hacer pausas para sumergirme en todo tipo de mundos ficticios, que recorría junto a los personajes, sufriendo y riendo con ellos.

Así pues, sí, podemos afirmar sin ningún atisbo de duda que leer fantasía puede ser muy bueno para la mente.

Análisis de la realidad

Pero es que, además de ser un maravilloso medio para mantener la cordura en este mundo de locos, la fantasía sirve para explorar la realidad. Por eso te decía que lo de que el nexo con nuestra vida rutinaria es más débil solo en apariencia. Porque no es así. Toda ficción tiene una unión con la realidad. Toda. Por muy supuestamente revolucionaria e innovadora que la presenten, está basada en algún aspecto de la realidad.

Y eso es muy bueno, porque nos permite, junto al autor, reflexionar sobre distintas opciones, ideologías, etc. presentes en el mundo real, pero desde un punto de vista lejano y ajeno, tomando distancia para ver mejor.

Esta característica es común a toda la ficción especulativa, por cierto. La exploración de la realidad.

Para terminar…

Creo que solo me queda recomendarte leer este tipo de ficción. Y, como sabrás, resulta que yo soy escritor de ficción especulativa, así que te invito a echar un vistazo a mi catálogo de libros de ficción.

Un saludo y hasta la próxima.

¿Qué formas de oración hay?

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Cinco formas de oraciónLa oración es algo vital para todo católico. Sin embargo, no todas las formas de orar son iguales. En el Youcat podemos ver que hay principalmente cinco formas de oración (bendición, adoración, petición e intercesión, acción de gracias y alabanza), que veremos a continuación en esta entrada una por una.

Bendición

Todos tenemos experiencia de la bendición que, al terminar la Misa, el sacerdote da a los fieles. Sin embargo, en lo que no solemos caer es en que no es propiamente el sacerdote el que bendice, sino que pide la bendición a Dios. Solo Dios puede bendecir.

En el caso del sacerdote, esta petición es particularmente efectiva debido al sacramento del Orden y a la oración de toda la Iglesia. Pero todos podemos y debemos pedir la bendición de Dios para nosotros mismos y para los demás.

Pero ¿qué es bendecir?

La palabra bendecir tiene distintos significados. Cuando bendecimos a Dios lo estamos alabando, reconociendo su grandeza, su misericordia, su amor. Esta alabanza permanece también en todas las demás bendiciones. En el fondo, todas son alabanza a Dios.

También puede referirse a la consagración de alguien a Dios o de un objeto o lugar para el uso litúrgico. Estas bendiciones son permanentes y solo las puede llevar a cabo alguien con autoridad eclesial para ello.

Cuando pedimos la bendición para nosotros o para otra persona lo que hacemos es pedirle al Señor todo tipo de bienes para esa persona. Que su misericordia y bondad se derramen sobre ella.

También podemos, por ejemplo, bendecir los alimentos. Así alabamos a Dios y le damos gracias por la comida que vamos a tomar.

La bendición, por tanto, siempre lleva en sí misma la alabanza a Dios y la petición de sus dones. Es un sacramental que no debemos dudar de emplear, por ejemplo bendiciendo a nuestros hijos, a nuestro cónyuge, los alimentos, a Dios…

Adoración

La adoración es el acto por el que, al darnos cuenta de la grandeza de Dios, de su infinito amor, de su misericordia, nos reconocemos criaturas necesitadas de Él y, con humildad, le ofrecemos nuestra reverencia y nuestro amor.

La postura lógica para la adoración es postrarse de rodillas, expresando así que el ser de Dios nos supera por completo y que, sin Él, no podemos hacer nada; que todo lo bueno nos viene de Él.

La humildad es la base del edificio espiritual. Si no somos capaces de vernos tal como somos, si nos creemos más de lo que somos, no dejaremos a Dios entrar en nuestro corazón. La adoración en espíritu y verdad le ofrece a Dios todo nuestro ser. Él es el Señor, la fuente de toda bondad y de todo amor.

Adorando al Señor nos “vacunamos” de adorar a otros diosecillos que intentan ocupar su puesto. Solo debemos adorar a Dios.

Petición e intercesión

La oración de petición y la de intercesión están muy relacionadas. Además son las primeras que se nos suelen ocurrir al pensar en la oración, sobre todo la de petición.

El hecho es que Dios no necesita que le pidamos nada. Él ya sabe lo que nos hace falta. Conoce a la perfección nuestros deseos, nuestras inquietudes e inseguridades.

En realidad, tampoco necesita nuestras alabanzas.

Pero nosotros sí. Es bueno que verbalicemos lo que llevamos dentro. Tanto nuestras necesidades (reales o aparentes) como nuestra gratitud.

Es bueno contárselo todo a Dios, como Padre bueno que es. De la misma manera que confiaríamos nuestros problemas a nuestro propio padre o nuestro mejor amigo, aunque ya los conozcan.

Además, al pedir nos abrimos a la omnipotencia divina. Reconocemos que Él lo puede todo. Que le necesitamos.

La oración de intercesión es lo mismo, pero pidiendo por otras personas. Tanto vivas como muertas, no debemos olvidar a quienes están en el purgatorio y podrían aprovechar nuestras oraciones por ellos para llegar antes al cielo.

Acción de gracias

Esta forma de oración también es muy evidente. Dios es el que nos da todo lo bueno, empezando por nuestra propia existencia. Todo lo hemos recibido de Él. Y, como dice el refrán, de bien nacido es ser agradecido. Por tanto, ¡qué menos que dar las gracias a Dios de todo corazón!

La mayor acción de gracias es la Eucaristía, el mayor milagro al que podemos asistir en nuestra vida. Y, con nuestra acción de gracias, nos unimos a la acción de gracias de Jesús.

Alabanza

Mediante la alabanza, glorificamos a Dios por quien es. No por lo que hemos recibido de Él, sino por su propio ser, por su bondad, por su misericordia, por su amor. Con el corazón lleno de gozo nos unimos a la alabanza de la Iglesia triunfante y reconocemos a Dios como Dios, como la fuente de todo. Como quien nos ha amado tanto que ha entregado a su propio Hijo por nosotros para hacernos hijos adoptivos.

La Epifanía: un Dios cercano

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La Epifanía del Señor: los tres Reyes MagosHoy, 6 de enero, celebramos la Epifanía del Señor. Epifanía quiere decir “manifestación“. Se trata, por tanto, de la manifestación de Nuestro Señor a todas las naciones, representadas en los tres sabios de Oriente.

Esto nos lleva a pensar en lo cercano que es Dios. Como dice la carta a los Hebreos, “Muchas veces y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas. En estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituyó heredero de todo, por quien también hizo el universo.” (Heb 1, 1-2).

Y así es. Toda la Biblia nos muestra esa cercanía, ese hablar de Dios. Un punto especialmente importante es ese “Yo soy”, nombre con el que Dios se identifica ante Moisés en Éx 3, 14. Un nombre que, aunque a primera vista puede parecer una especie de trabalenguas, nos habla de la intimidad de Dios. “Yo soy el que soy”: no se trata de una forma de eludir el dar un nombre, sino más bien una forma de dar un nombre que un ser humano pueda comprender de alguna manera. Hace referencia al ser de Dios, a que solo Él es. Los demás hemos recibido la existencia, como todo el universo. Pero Él es el único que es. Todo ser viene de Él, pero Él no ha recibido el ser de nadie. El Creador del Universo se toma la molestia de revelar su nombre a sus criaturas.

Pero la cosa no quedó ahí. Además de darnos su nombre nos dio a su Hijo, a la segunda persona de la Santísima Trinidad. En Él, Dios y el hombre se unieron de una forma prácticamente imposible de imaginar, que solo podemos conocer gracias a la Revelación. Dios asume la naturaleza humana para redimirnos. Y nos da otro nombre más: Jesús (Dios salva). Que, además, es Enmanuel, “Dios con nosotros”. Y que se entrega cada día hasta el punto de dejarse comer en la Eucaristía.

Y, a continuación, tras la Ascensión es enviado el Espíritu Santo, que guiará a la Iglesia a través de los siglos. Que inspiró a los evangelistas. Que habló por los profetas. Que nos ayuda a buscar a Dios y a entenderlo todo en referencia a Él.

Dios no es un Dios lejano. Continuamente se ha ido mostrando al hombre, se nos ha ido manifestando. Y, ahora mismo, sigue gritándonos desde la eternidad algo tan simple como “te amo”.

¿Por qué es importante meditar y contemplar la Biblia?

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La Biblia, la mayor carta de amor jamás escritaUna de las principales características de mis libros de vida católica es que tienen una fuerte base bíblica. De hecho, en la mayoría de ellos parto de pasajes de las Escrituras para, a continuación reflexionar sobre ellos trayéndolos a la vida actual, buscando las lecciones que nos pueden enseñar en nuestros quehaceres diarios. Y, finalmente, añado una meditación o una contemplación para ayudar al lector orante a introducirse más aún en ese pasaje y en sus enseñanzas.

Conocer la Biblia es algo fundamental. No concibo ser cristiano sin tener amor por la palabra de Dios. Sin querer ahondar en ella. Esto es así por varios motivos:

  • La Biblia es la palabra de Dios. Es, junto a la Tradición apostólica, la forma en la que el Señor ha querido transmitirnos su doctrina, su mensaje. En ella vemos reflejado cómo ha ido preparando el terreno, trabajando con paciencia para que fueramos avanzando moralmente a nuestro ritmo. Desde una cierta moral colectiva a la plenitud del amor incluso al enemigo, que encontramos ya perfilado en el Antiguo Testamento, pero mucho más explícito en el Nuevo.
  • La Biblia es una carta de amor de Dios. En ella nos va mostrando hasta qué punto nos ama, hasta qué punto quiere nuestra salvación. Vemos de forma muy gráfica cómo nos daña alejarnos de Él, buscar otros dioses. Cómo, incluso tras una infinitud de traiciones, sigue manteniendo su alianza con nosotros. Dios es un dios de elección. Elige a un pueblo, elige a sus profetas, elige a sus discípulos… Y nos elige a cada uno de nosotros para formar parte de la Iglesia, de forma personal, no como si fueramos una masa humana, sino por nuestro nombre y apellidos.
  • La Biblia es letra viva. No es como un libro cualquiera, que te lo lees y ya está. La Biblia, leyéndola desde el mismo espíritu con el que fue escrita, el Espíritu Santo, nos habla directamente a cada uno en nuestras circunstancias. Sea de la época que cada uno sea, de cualquier cultura y estrato social. La Palabra tiene algo que decirnos. Pero, para poder encontrarlo, debemos hacer una lectura orante. Debemos meditar sus pasajes, detenernos en los que más nos llenen, en esos puntos que parecen escritos para nosotros en el estado en el que nos encontramos. Leerlos una y otra vez, abrirnos al Espíritu, dejar que nos transforme por dentro. La Biblia no se agota nunca, siempre es nueva y antigua.
  • La Biblia nos aporta un ancla, un enlace a los acontecimientos que relata, a sus protagonistas, en los que podemos vernos reflejados. Más aún, por medio de la contemplación podemos vivir esas situaciones para que nos aporten todavía más provecho espiritual. No se trata de una espiritualidad desencarnada. Al contrario, la fe cristiana está radicada en la realidad que vivimos. En nuestras dificultades e incoherencias. No somos espíritus puros, como los ángeles, sino que somos cuerpo y alma. De ahí la importancia de los sacramentos, que nos introducen en la acción divina mediante elementos físicos.

Meditar y contemplar la Biblia puede ayudarnos a vivir con mayor intensidad la fe, a estar más cerca de Dios, a encontrarnos con el Señor en todas las cosas. Merece la pena leerla y releerla, siempre con espíritu de oración.

Si quieres conocer mis libros de vida católica, pulsa en el botón.

LIBROS DE VIDA CATÓLICA

¡Feliz Navidad!

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Nacimiento del Niño JesúsHace más de 20 siglos, mientras la noche se extendía por la Tierra con sus miedos, sus inseguridades y sus penas, de pronto un llanto de vida inundó el Universo, dando paso poco después a una sonrisa entre un niño que cambiaría para siempre el mundo y su madre, entrando así la salvación a la Tierra.

Este año, el 25 de Diciembre, al igual que todos los años, esto volverá a ocurrir. El Niño renacerá en nuestros corazones para llevarnos a un mundo de paz y amor. Y si prestamos atención podremos oír el llanto del recién nacido, pero también la risa del bebé hacia el que la estrella indica.

Que el griterío de la celebración no ahogue el silencio que arropa la paz de este momento en el que la Luz rompe la noche y el amanecer revela un día en el que la oscuridad ya no volverá.

¡Feliz Navidad!

Nuevos productos para vivir la Navidad

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He añadido a mi tienda Siempre renaciendo un montón de nuevos productos con tema navideño. Pero nada de Papá Noël ni cosas de esas. En Navidad celebramos el nacimiento de Cristo. Y eso es lo que encontrarás aquí.

Te muestro algunos de los productos. Puedes pulsar en ellos directamente para verlo en la tienda.

Nuevo mundo en construcción

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Ficción especulativaTe anuncio que estoy creando un nuevo mundo.

Así, como suena.

Y no es un mundo del que me vaya a ir después de un solo libro. Tengo planes para él. Planes ambiciosos.

Como ya sabrás, uno de mis géneros preferidos, si no el preferido, es la fantasía. Y sí, ya tengo varios libros de fantasía publicados. Pero me apetecía trabajar con un mundo completamente nuevo, con sus mapas (sí, me estoy haciendo mapas), sus culturas…

Este quiero que sea un mundo muy aprovechado. Con muchas historias. Con magia, héroes, villanos, batallas épicas… El bien contra el mal. Incluyendo la lucha interna que se da en cada individuo.

De momento, poco más puedo decir. Estoy escribiendo el primer libro que tendrá lugar en ese mundo, así que espero que en algún momento del primer tercio de 2024 pueda anunciar su lanzamiento.

Seguiré informando.