Estado de mis proyectos a mitad del 2020

publicado en: Vida de escritor | 2

Llegados a este punto de Junio, creo que es un buen momento para hacer un repaso de cómo van avanzando mis proyectos y para dejar caer algo de información sobre el futuro.

Vamos a ello.

Guerra (Memorias del ocaso 4), ciencia ficción ciberpunkEn primer lugar, tenemos la saga ciberpunk Memorias del ocaso. Para ser concretos, la publicación de su cuarto volumen, Guerra. En este volumen… bueno, solo decir que, tal como indica el título, va a haber enfrentamientos a todos los niveles. Recuerda que Billy, David y Kakashi siguen luchando contra Amy, pero también tenemos a las Comunidades de Batalla, con el bueno de Jeremy Turner, a Raylee en la Alba…

Por otra parte, uní, corregí y aumenté los cuatro libros para ayudarte a meditar el Santo Rosario de Meditando el Santo Rosario en uno solo con una edición muy especial, mucho más cuidada: Meditando el Santo Rosario: una guía para vivir los misterios de la fe. Tengo que decir que estoy muy satisfecho de cómo quedó.

También ha habido avances en la serie de fantasía basada en la mitología ibérica Roncho, cazador de monstruos. El 27 de mayo publiqué Un trasgo malvado, el segundo relato, en el que se enfrenta a un trasgo y descubre una nueva maldad que parece conocerle muy bien.

Meditando el Santo Rosario: una guía para vivir los misterios de la fe, un libro para meditar el Santo RosarioPero quizá la mayor novedad sea mi canal de Youtube. En él publico vídeos sobre mis libros, por supuesto, pero también sobre el arte de escribir y sobre motivación y superación personal, ya que una de las cosas que siempre me han gustado es tratar de echar una mano a los demás a salir adelante y avanzar. Te invito a echarle un vistazo y suscribirte. 🙂

Y ahora, el futuro.

Por supuesto, seguiré publicando vídeos en Youtube. Es un formato con el que no me había enfrentado demasiado todavía y quiero conocerlo mejor. Además, creo que con esos vídeos puedo ayudar a otros escritores que estén dando sus primeros pasos o a otras personas que necesiten que las den un pequeño empujón para avanzar en su vida.

Estoy escribiendo tres libros de fantasía de forma simultánea. Y no, no me lío entre ellos, aunque mezclarlos daría una historia de lo más extraña. Bueno, en realidad uno de ellos no estoy muy seguro de si definirlo como fantasía o ciencia ficción. Quizá sea un poco de ambas cosas.

Un trasgo malvado - Fantasía paranormalEsos libros van a ir a su ritmo. No van a ser breves, como los de Memorias del ocaso, con lo que tardaré en escribirlos. Eso sí, creo que la espera va a merecer la pena.

Llevo tiempo planteándome escribir un libro de terror. Es posible que dedique algo de tiempo a ver si es una posibilidad que me atrae de verdad o solo simple curiosidad.

Memorias del ocaso no se queda olvidada, por supuesto. Pero, de momento, pasa a un segundo plano. Quizá avance algún relato para el quinto volumen. Lo que sí haré seguramente será reunir los cuatro volúmenes ya publicados en uno solo para quienes se encuentren de nuevo con esta serie ciberpunk y prefiera tener todos los libros en un solo volumen.

¿Por qué he esperado al cuarto volumen, Guerra, para hacer esto? Porque considero que con él se termina de alguna manera una etapa en la historia. No digo más por si no te los has leído. Y, si ya los has leído, seguro que entiendes a lo que me refiero. ¿A que sí?

Hay alguna cosa más, pero como está muy en pañales prefiero no decir nada todavía. Si al final avanzo con ella, tranquilo que te aviso. 😉

Y hasta aquí esta revisión de proyectos. ¿Qué opinas? Dímelo en los comentarios.

¡Mucho ánimo y hasta pronto!

Quien controla las palabras, controla el pensamiento

publicado en: Vida cristiana | 0

“La herramienta básica para la manipulación de la realidad es la manipulación de las palabras. Si puedes controlar el significado de las palabras, puedes controlar a la gente que debe usar las palabras.”
Philip K. Dick

Quien controla las palabras controla el pensamiento

Nuestro pensamiento funciona mediante el lenguaje. Razonamos con palabras, le damos vueltas a las cosas hablando con nosotros mismos en un diálogo interno en el que sopesamos una y otra vez palabras, palabras y más palabras.

El lenguaje configura nuestro pensamiento, nuestras creencias.

Esto hace que sea tan importante esta cita de Philip K. Dick. Es vital fijarse en el cambio del significado de las palabras para comprobar si obedecen a algún motivo en particular, a alguna intención quizá no revelada.

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Por ejemplo, últimamente hemos visto que, muchas veces, se califica como “odio” no estar de acuerdo con una cierta cosmovisión, algo que, si acaso, será tener una opinión diferente. Y se lo califica de esa manera para hacer más fácil la censura. “Libertad de expresión” es algo que suena bien. En cambio, “odio” suena mal. Es algo malo. Si se asocia esa palabra con llevar la contraria al sector X de la población, ya no se está dando una opinión: se está atacando. Y, si alguien ataca, hay que pararle. Es decir, esa opinión se convierte en censurable.

Y así ya tenemos la puerta abierta al control de lo que se puede y no se puede decir. Con algo tan simple como cambiar el significado de una palabra.

Debemos abandonar el pensamiento débil y preguntarnos el porqué de las cosas. Solo así podremos detectar cuándo nos quieren manipular. Si no, tan solo seremos borregos que creen ser librepensadores mientras piensan exactamente lo mismo que la enorme mayoría.


Libros cyberpunk

Un nuevo relato de fantasía con Roncho como protagonista

publicado en: Vida de escritor | 0

Un trasgo malvado - Relato de fantasía paranormal

¿Recuerdas que en Magia, heroísmo y esperanza uno de los relatos era sobre un cazador de monstruos llamado Roncho? En él, Roncho tiene que rescatar a una niña de las manos de la Santa Compaña. Ese personaje me pedía más, me daba la sensación de que tenía que ser protagonista de su propia saga, así que aumenté un poco ese relato para dar más contexto al personaje y lo publiqué como relato de fantasía independiente del libro, con el mismo título: Rescate de la Santa Compaña, dando así inicio a la saga de fantasía Roncho, cazador de monstruos.

Pues bien, el segundo relato de esta serie, titulado Un trasgo malvado, ya está publicado. Al igual que el primero, al ser un relato corto solo está disponible en formato ebook.

En él, Roncho investigará si los sucesos acaecidos en el pueblo de Valniebla se deben realmente a un trasgo, ya que estos no tienen una naturaleza malévola, sino que tan solo son traviesos. En el curso de esta investigación, Roncho descubrirá que hay algo mucho más oscuro acechándole.

¡Consigue este relato en Amazon!

Caballeros del Zodiaco: lecciones para la vida

Caballeros del Zodiaco - Saint Seiya

¡Dame tu fuerza, Pegaso!

¿A cuántos os suena esta frase? Pues, si te suena, es que estás mayor. 😛 O eso, o que tienes buen gusto.

Allá por los años noventa aterrizaba en España esta serie, los Caballeros del Zodiaco (cuyo título original es Saint Seiya), con la que hoy en día muchos se rasgarían las vestiduras. Porque era violenta. Muy violenta, incluso. Había puñetazos a mansalva.

En ella, un grupo de jóvenes con capacidades de lucha inusuales y sorprendentes armaduras mitológicas, tomadas de constelaciones y su mitología asociada, luchaban para proteger a la humanidad y a la diosa Atenea, su protectora. Se enfrentaban continuamente a enemigos que los superaban, en ocasiones muy ampliamente, y lograban seguir adelante.

Disfruté un montón con esa serie. De hecho, tengo un par de figuritas, una del caballero del Fénix y otra del caballero de Cáncer. Y la saga del Santuario y de Asgard en DVD.

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Podría hablar mucho de los Caballeros del Zodiaco, pero me voy a limitar a contarte las 12 lecciones para la vida que puedes aprender de ella:

  1. En la vida hay que pelear: la vida no es una balsa de agua. A nadie le va todo rodado en todo momento. Siempre llega un momento en el que hay que luchar. Sea por mantener tus principios, sea por conseguir un trabajo, sea por sacar adelante a tu familia… La serie entera era pelea tras pelea. Y es que la vida es así, por mucho que no queramos verlo. Al menos, para el común de los mortales. Es bueno aceptarlo y asumirlo para disponernos con mejor actitud a pelear.
  2. Planificación: las guerras no se ganan sin planificación, sin estrategia. Luchar no es sinónimo de apagar el cerebro. Al contrario. Para salir victorioso necesitas estrategias de combate. En los Caballeros del Zodiaco veíamos una y otra vez como cada uno de ellos evaluaba las capacidades de su oponente para encontrar el punto débil que le llevaría a alzarse con la victoria.
  3. Recibían más palos que una estera: en casa teníamos la broma de que parecía que el caballero del Pegaso se dedicaba a cansar a los oponentes a base de recibir golpes antes de que empezara a hacer algo. Era exagerado. En cualquier caso, el hecho es que, si vas a pelear, y lo vas a hacer porque no te va a quedar más remedio, vas a recibir golpes. Lo uno conlleva lo otro y hay que asumirlo.
  4. Un objetivo: no se puede luchar en condiciones si no hay un objetivo que se quiere alcanzar. Salvar el mundo, salvar a Atenea, conseguir un nuevo trabajo, vivir de lo que te apasiona… Sin un objetivo claro, lo único que consigues es dar bandazos de un lado a otro, porque ni siquiera sabes a dónde quieres llegar.
  5. Motivación y resiliencia: unido a lo anterior se encuentra ser capaz de, incluso en los momentos de derrota, de sufrimiento, alzarse para seguir adelante. Recordar lo que nos impulsa a continuar y avanzar con paso unas veces más firme que otras, pero avanzar.
  6. Esfuerzo: nada importante se consigue sin esfuerzo. Eso es algo que deberíamos saber todos, pero nos tira mucho eso de pretender que las cosas salgan sin necesidad de hacer nada. Que nos lo den todo dado. No, hay que volver a aprender el valor del esfuerzo personal.
  7. Capacidad de sacrificio: y también hay que volver a aprender que es importante tener capacidad de sacrificio. Hay veces que tendremos que renunciar a algo, puede que incluso a algo importante, para lograr nuestros objetivos. En los Caballeros del Zodiaco estaban continuamente unos sacrificándose para que los otros pudieran avanzar y lograr el objetivo común. Tenemos que ser conscientes de que para conseguir algo es muy posible que tengamos que sacrificarnos.
  8. Superación: de las luchas puedes salir derrotado o puedes salir superándote. Los Caballeros del Zodiaco se enfrentaban una y otra vez a enemigos que eran superiores a ellos. Y, al final, terminaban por alcanzar las fuerzas necesarias para vencer. Eso no se consigue huyendo. Rendirse es fracasar. Nunca te rindas. Solo avanza.
  9. El valor de la amistad: no somos islas. Necesitamos de los demás. Necesitamos apoyarnos en otra persona que nos comprenda, que quiera lo mejor para nosotros, que nos apoye en nuestro camino y nos diga de vez en cuando unas cuantas verdades que, quizá, no queremos escuchar.
  10. Inteligencia: hay que ser espabilado. Conocer tus propios recursos, planificar cómo se puede llegar al objetivo en cuestión, abordar ese camino con inteligencia, dando pasos que lleven hacia delante. Y siendo capaces de adaptarse, de ver más allá de lo que está supuestamente establecido. Por ejemplo, en la saga del Santuario, tenían que cruzar todas las casas del zodiaco hasta llegar al Patriarca. Cualquiera pensaría que eso quería decir que tenían que ir venciendo a todos lo caballeros de oro que se encontraran, en orden. Pero no, había otras posibilidades. Como que se quedara uno de ellos combatiendo a un caballero de oro en una casa mientras los demás la cruzaban y pasaban a la siguiente. A veces hay soluciones que, al no ser las obvias, las evidentes, las dejamos de lado. Y pueden ser las que nos hagan avanzar más. Inteligencia y astucia son muy necesarias.
  11. Siempre se puede cambiar: eso de “yo es que soy así” es una excusa lamentable para no tomar la decisión de cambiar lo malo que hay en ti. Ikki, caballero del Fénix, pasó de ser un personaje más bien oscuro a ser, para mi gusto, el “bueno” con mayor personalidad del grupo. El cambio siempre es posible. Otro tema es si queremos cambiar o no. Y que sea para mejor, claro.
  12. Sé honorable: pase lo que pase hay que actuar con honor. Ser honesto, coherente, decidido a cumplir con el deber. Veíamos cómo, en ocasiones, había admiración mutua entre los caballeros que se enfrentaban. Enemigos que, al comprobar la honradez de su oponente, llegaban a cambiar de bando. Al vencedor salvando la vida al vencido. En cambio, los personajes ruines no tenían nada de atractivo. El honor debe ser algo a tener siempre presente.

Aunque se podrían seguir sacando cosas, porque esta es una serie sin desperdicio, este es un buen momento para finalizar la entrada. Si se te ocurre algo más, pónmelo en un comentario. 🙂

¡Mucho ánimo y hasta pronto!

Hablemos de malos de cine y de libros

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El malo resulta más atractivo

Darth Vader, el malo de Star Wars

Sí, hoy vamos a hablar de los personajes malvados y por qué son muchas veces más atractivos que los buenos.

Creo que a todos nos ha pasado estar viendo una película (o leyendo un libro) y darnos cuenta de que el personaje que mejor nos cae es, precisamente, el malo.

La foto que acompaña a esta entrada no es casual. Para mí, Darth Vader es el arquetipo de malo atrayente. Es posible que toda una generación piense de forma parecida sobre esto. Una generación que ya está un poco mayor, como el que escribe estas líneas.

Pero bueno, volvamos al tema.

A la vez, Luke Skywalker, sobre todo al principio, me parece un sujeto tremendamente soso. Sin vida, sin personalidad. Eso sí, luego mejora un poco.

Pero ahí no acaba la cosa. Hay una multitud de películas y libros en las que el “bueno” es más bien un antihéroe. Parece como que se desdibujan las fronteras entre el bien y el mal. ¿Por qué es así?

¿Por qué nos atraen los villanos?

Bien, creo que el punto clave es que nos podemos identificar más con uno de estos malos que con un bueno que nunca, nunca, nunca rompe un plato. Y esto es así porque se parecen mucho más a alguien real que ese tipo de buenos. Una persona real tiene conflictos internos, tiene dudas, a veces se comporta mal, incluso a sabiendas. Pero lo que distingue al bueno es que procura hacer el bien siempre, a pesar de todas sus luchas internas.

Cuando los buenos son humanos, es decir, parecen reales, tienen mucha mayor capacidad de atracción. Solo hay que fijarse, por ejemplo, en el caballero del Fénix, de los caballeros del zodiaco. O de Harry Dresden, el mago creado por Jim Butcher. O Durzo Blint, de Brent Weeks.

Realmente, con los malos evidentemente malos no nos identificamos. No nos gustan, son desagradables porque el mal es desagradable, sucio, absurdo. Mirad al emperador Palpatine, de la Guerra de las Galaxias. Quien se identifique con ese sujeto, tiene que estar muy mal de la cabeza. El tema es que malos como Darth Vader son personajes creíbles y más parecidos al común de la gente de lo que nos gustaría. El emperador no lo es, pero Luke tampoco.

Además, no podemos desdeñar otro punto: el poder y el misterio. Prestemos atención a los jinetes oscuros del Señor de los Anillos, por cambiar un poco de película. Provocan una cierta fascinación (a poco, más que Frodo y Sam). Son malos y muy malos. Pero gustan. Y eso que está claro que solo son esclavos. Pero parece que tienen poder, y tienen una pátina de misterio que resulta atrayente. En cambio, pensamos que los buenos evidentemente buenos no tienen misterio. Que son unos simplones sin interés.

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Cómo traducir todo esto a la creación del personaje a la hora de ponerse a escribir

En mi opinión, cuando acaba una historia debería quedar claro quién es bueno y quién no. De lo contrario, el mensaje que estaríamos dando sería de que el bien es lo mismo que el mal. Al fin y al cabo, si resulta indistinguible, será porque no hay diferencia.

Es un mensaje escalofriante, triste, desesperanzador, que llena de vacío el alma. Yo, al menos, no lo quiero para mis libros.

Ojo, que digo que al acabar la historia. Puede ser antes, puede ser después. Quizá quieras crear confusión sobre los actos del personaje en cuestión. He leído muy buenos libros en los que necesitabas leer toda la historia para comprender el trasfondo de un personaje que resulta tan creíble que te das cuenta de que, a pesar de saber que es alguien malo hasta decir basta, comprendes por qué actúa así. No lo justificas, pero el autor lo ha diseñado tan bien que refleja esa paradoja del ser humano de querer el bien pero irse dejando llevar por el mal y, por tanto, lo entiendes como alguien que podría ser perfectamente real. Incluso, en las mismas circunstancias, podrías ser tú mismo.

Y eso sí que da miedo. Debe darlo.

En un libro que no sea para niños pequeños, los personajes deben ser reales, con una serie de vivencias a la espalda, unos valores, una forma de pensar, que hagan que en circunstancias parecidas, unos actúen como héroes y otros como villanos. Todos llevamos dentro esa tendencia al mal, pero está en nuestra mano hacerle caso o no. Eso es lo que debe reflejarse en nuestros personajes.

Es un tema de decisiones, igual que con las personas reales.

Cuando hablamos de cuentos para niños, es vital que los buenos sean buenos y los malos sean malos. En su mente tienen que asentarse adecuadamente esos arquetipos para que sepan distinguirlos cuando sean mayores. Por ejemplo, el lobo de los cuentos no se refiere al animal biológico. Es una representación del mal. Por eso debe ser malo, taimado, engañoso, violento. Estos cuentos ayudan al niño a asimilar la diferencia entre el bien y el mal y que nuestras decisiones nos llevan por un camino o por otro. Punto que, por cierto, tenemos la obligación de dejar bien claro a nuestros hijos. Dependen de nosotros para ello. Y es una responsabilidad añadida al escritor.

¿Tú qué opinas? ¿Tienes en mente algún malo o algún bueno memorable?

Ya está disponible “Guerra”

publicado en: Vida de escritor | 0

Como recordarás, estoy escribiendo una saga de sabor ciberpunk titulada Memorias del ocaso. Con una inteligencia artificial ávida de conocimiento, robots “más humanos que los humanos”, exploración espacial… Si no sabes de lo que te estoy hablando, te invito a ir a la página de Memorias del ocaso.

También puedes echar un vistazo al vídeo que grabé hablando muy brevemente sobre esta saga:

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E, incluso, al booktrailer de Transferencia, el primer volumen de la saga:

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Guerra (Memorias del ocaso 4), ciencia ficción ciberpunk

Bueno, ahora que ya estamos centrados en el tema, te anuncio, con gran ilusión, satisfacción, orgullo y demás, que ¡el cuarto volumen de la saga, Guerra, ya está entre nosotros en formato digital para kindle!

[Aplausos]

[Más aplausos]

Bien, bien, tranquilidad. Vas a acabar por hacer que me lo crea, con tantos aplausos y piropos.

En Guerra, David, Billy y Kakashi al fin se encuentran cara a cara con Amy, la inteligencia artificial que los dos primeros crearon (y que se les desmandó bastante rápido).

Jeremy Turner sigue buscando la forma de conseguir que los humanos vuelvan a recuperar el lugar que los corresponde en un mundo en el que robots y humanos se consideran legalmente iguales.

Rush, ese robot tan particular… Sigue en busca de respuestas y de autoconocimiento.

Raylee y la Alba siguen en el espacio. Lógicamente.

Comprende que, aunque me gustaría contarte más, lo suyo es que lo compres y lo leas. Y, si no has leído todavía ninguno de los libros de la saga, es un buen momento para que empieces.

¿No te parece?

¡Venga! No dudes más y pulsa en el botón para ir directo a por Guerra.

¡QUIERO COMPRAR GUERRA YA!

Que tu madre sienta tu cariño

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Día de la Madre, que sienta tu cariño

Este año celebramos un Día de la Madre bastante atípico, pero eso no es excusa para que nuestras madres no se encuentren con el cariño de sus hijos. Al fin y al cabo, como se suele decir, una madre es algo tan especial, tan grande, tan hermoso, que hasta el mismo Dios quiso tener una. Es algo que nos tiene que hacer reflexionar y valorar a nuestras madres.

Si no vivimos ya con ella, algo tan sencillo como una llamada de teléfono o una videollamada puede marcar la diferencia entre que pase un día triste o darle una alegría. Y no, por favor, no recurras al WhatsApp. Es la cosa más fría e impersonal que te puedes echar a la cara. Con un mensajito así lo que estás diciendo es que escribes para cumplir, pero sin querer mayor implicación. No, tiene que ser algo personal.

Pero también está la suerte de poder vivir el Día de la Madre junto a los hijos. Los niños tienen una enorme inventiva y una inocencia que hace que cualquier cosita que te regalen sea como si te dieran el universo. Mis hijos han estado preparando sus regalos también. Regalos sencillos, pero con un enorme valor sentimental, porque cada vez que te hacen un dibujo, una tarjeta o cualquier otra cosa, te dan una parte de su vida, una parte de ellos mismos.

Tenemos que querer y cuidar a las madres. Están llamadas, de una forma especial y complementaria a la de los padres, a desgastarse por amor hacia los hijos.

Una madre es ese ancla, esa zona segura a la que recurrir a cualquier hora del día o de la noche. Su unión con el hijo es más que unión. Es comunión. En ella vivió el hijo al principio, desde la concepción hasta el nacimiento, compartiendo sus nutrientes, sus defensas, su vida. No es raro estar más unido a la madre que al padre, al menos y sobre todo en los primeros años de vida. Y, después, siempre ocupa un lugar especial.

¿O es que tú, cuando algo te asustaba de pequeño, no llamabas a tu madre? Porque yo sí.

Este es un día para recordar y celebrar a las madres. Tanto si ya no está junto a ti como si todavía vive. Es la excusa perfecta para pensar en todo lo que ha hecho por ti, en cómo te has portado con ella, y valorarla como se merece.

¡Feliz Día de la Madre!

No des nada por sentado

No hay que dar por sentado que podremos estar con nuestros hijos al día siguiente

Parece que fue ayer cuando todavía podíamos pasear sin problemas por donde quisiéramos. A mí particularmente me encanta pasear. A un ritmo lento, para reflexionar y darle vueltas a la cabeza sobre algún tema; a un ritmo más rápido para disfrutar del mero hecho de caminar. Me venía muy bien para la ansiedad, resultaba terapéutico.

Sin embargo, llevamos más de un mes encerrados para tratar de evitar el contagio con el nuevo coronavirus. Fíjate, pensábamos que podíamos salir cuando quisiéramos. Y, de un día para otro, ya no es posible salvo para casos muy justificados.

Habíamos dado por sentada esa posibilidad. Y nos habíamos equivocado por completo. Las circunstancias cambian a cada instante, y lo que hoy puede ser un hecho, mañana puede no serlo.

Tenemos tendencia a pensar que el día siguiente las cosas serán como hoy. El problema es que eso no tiene por qué ser así. No podemos saber ni siquiera si mañana seguiremos vivos. Como para saber seguro cualquier otra cosa.

Ojo, que esta no es una perspectiva con la que quiera ponerte triste. Al contrario. Al ser consciente de que no tenemos ni idea de lo que nos deparará el mañana, te abres a la posibilidad de aprovechar de verdad el día. Sí, está bien hacer planes y suponer que mañana o al día siguiente o al mes siguiente podrás llevarlos a cabo. Pero eso no tiene que hacer que descuidemos lo importante y lo dejemos para otro momento. Porque podemos acabar retrasándolo día tras día, hasta que ya sea demasiado tarde. El tiempo no se puede recuperar, cuando pasa, ha pasado para siempre.

¿Qué no hay que dejar para otro momento?

Algunos ejemplos:

  • Jugar con tus hijos.
  • Abrazarlos.
  • Decirles que estás orgulloso de ellos.
  • Decirles que los quieres.
  • Leerles cuentos.
  • Abrazar a tu cónyuge.
  • Compartir un rato tranquilo con tu cónyuge, tan solo charlando o mirando un atardecer.

Y tantos, tantos otros ejemplos que seguro que a ti también se te ocurren. Porque todos sabemos, en el fondo, lo que es verdaderamente importante y lo que no lo es tanto. Todos sabemos qué es lo que merecería la pena hacer si supiéramos que al día siguiente no íbamos a estar vivos.

Te doy una pista: ¿a que no es matarse a trabajar para alguien a quien, en realidad, le importas solo como un simple recurso?

No, ¿verdad?

Y, aun así, muchos relegan las cosas importantes de la vida porque asumen que podrán hacerlas en otro momento.

¿Y si no es así?

Hace no mucho, me echaron en cara que no hubiera asistido a una reunión (por Internet, por supuesto) fuera de mi horario. Una reunión que había puesto el cliente porque sí, sin contar con nadie más. Y yo, sintiéndolo mucho, respeto mi horario a rajatabla. ¿Por qué? Porque tengo vida fuera del trabajo. Porque ya le doy ocho horas al día a mi empresa, y el resto del tiempo es mío. Porque no es más importante que mi familia. Pues con muy buenas palabras, mi superior me dijo que sí, que lo respetaba, pero que en esos casos, se solía aceptar la reunión.

Si vuelve a ocurrir, haré lo mismo.

Mi familia no es un elemento secundario a ajustar según lo que se le ocurra al jefe de turno. Ni mi familia ni mi vida.

Hay que poner prioridades en la vida, sin dar nada por sentado. Cada momento es único e irrepetible. Depende de cada uno de nosotros descubrir el valor que tiene según nuestra escala de valores y armonizarlos para que no llegue el momento en el que tengamos que decir: “si me hubiera imaginado que ocurriría esto, habría dado más importancia a estar con mis hijos, a hablar con mi familia, a reflexionar sobre lo que está bien y lo que no en mi vida”.

Vídeo sobre Memorias del ocaso

publicado en: Vida de escritor | 0

En este vídeo te hablo sobre mi serie de ciencia ficción ciberpunk, Memorias del ocaso, en los que una brillante inteligencia artificial pone contra las cuerdas al mundo mientras sus creadores luchan desesperadamente por detenerla.

Puedes ver el vídeo aquí:

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También puedes ver el booktrailer de Transferencia, el primer volumen de la serie:

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Memorias del ocaso, una saga de ciencia ficción ciberpunk con robots e inteligencia artificial

Los enemigos son el precio de la convicción

“Los enemigos son el precio de la convicción.”
Joe Abercrombie, Medio mundo

"Los enemigos son el precio de la convicción." Joe Abercrombie, Medio mundo

Leyendo Medio mundo, de Joe Abercrombie, me encontré con esta pedazo de frase: “Los enemigos son el precio de la convicción”.

Estamos en un mundo en el que parece que predominan los valores líquidos, blanditos. Hoy pienso esto, pero claro, es mi opinión, la tuya es totalmente válida y tan respetable o más que la mía. Mañana pienso lo otro, porque con los otros valores la gente me miraba mal. Al día siguiente, según con quién hable, digo una cosa u otra, por si acaso.

Si la televisión me dice que tengo que pensar una determinada cosa, porque es lo que piensa la mayoría, pues pienso eso. ¡Es la tele! Seguro que tiene razón.

Sin embargo, con toda sinceridad pienso que esto no es propio del ser humano. Los humanos estamos hechos para comprometernos con algo, con unos principios, con unos valores, con una fe, con una persona. Vivir sin convicciones, sin compromisos, solo puede llevar a ser un pelele, un muñeco de trapo de quienes tienen convicciones que incluyen manipular a los demás.

Ahora bien, el comprometerse con unos valores es arriesgado: te vas a encontrar a mucha gente a la que esos valores les dan urticaria. Sobre todo si se trata de valores políticamente incorrectos.

Es algo de lo que tenemos que ser conscientes para no echarnos atrás a la primera de cambio. Pero también, ¿por qué no?, nos tiene que servir de acicate para seguir adelante. Al fin y al cabo, si quienes tienen valores contrarios se nos oponen, es una buena señal de que estamos haciendo bien las cosas. Porque no deja de ser lo lógico y normal.

No es nada extraordinario, sobre todo en este mundo en el que vivimos, que se tienda a atacar al que va contra corriente.

¡Ojo! Con esto no quiero decir que haya que buscarse enemigos. Al contrario. Creo que debemos respetar a todas las personas en cuanto a su ser personas. No las opiniones. Esas se pueden hablar, comentar, discutir… Se pueden tener amigos con ideas diferentes.

Pero también hay que asumir que hay quienes prefieren insultar y odiar en lugar de hablar y razonar. Y te los puedes encontrar. De hecho, a poco que se te vea un poco, te los encontrarás.

Es ley de vida.

Así que es una cuestión de elección: ¿tienes valores sólidos y te comprometes con ellos, sabiendo que es más que probable que tengas enemigos, o te dejas llevar por los valores de los demás como un pez muerto en el río se deja llevar por la corriente?

Tú eliges.