Caballeros del Zodiaco: lecciones para la vida

Caballeros del Zodiaco - Saint Seiya

¡Dame tu fuerza, Pegaso!

¿A cuántos os suena esta frase? Pues, si te suena, es que estás mayor. 😛 O eso, o que tienes buen gusto.

Allá por los años noventa aterrizaba en España esta serie, los Caballeros del Zodiaco (cuyo título original es Saint Seiya), con la que hoy en día muchos se rasgarían las vestiduras. Porque era violenta. Muy violenta, incluso. Había puñetazos a mansalva.

En ella, un grupo de jóvenes con capacidades de lucha inusuales y sorprendentes armaduras mitológicas, tomadas de constelaciones y su mitología asociada, luchaban para proteger a la humanidad y a la diosa Atenea, su protectora. Se enfrentaban continuamente a enemigos que los superaban, en ocasiones muy ampliamente, y lograban seguir adelante.

Disfruté un montón con esa serie. De hecho, tengo un par de figuritas, una del caballero del Fénix y otra del caballero de Cáncer. Y la saga del Santuario en DVD.

Podría hablar mucho de los Caballeros del Zodiaco, pero me voy a limitar a contarte las 12 lecciones para la vida que puedes aprender de ella:

  1. En la vida hay que pelear: la vida no es una balsa de agua. A nadie le va todo rodado en todo momento. Siempre llega un momento en el que hay que luchar. Sea por mantener tus principios, sea por conseguir un trabajo, sea por sacar adelante a tu familia… La serie entera era pelea tras pelea. Y es que la vida es así, por mucho que no queramos verlo. Al menos, para el común de los mortales. Es bueno aceptarlo y asumirlo para disponernos con mejor actitud a pelear.
  2. Planificación: las guerras no se ganan sin planificación, sin estrategia. Luchar no es sinónimo de apagar el cerebro. Al contrario. Para salir victorioso necesitas estrategias de combate. En los Caballeros del Zodiaco veíamos una y otra vez como cada uno de ellos evaluaba las capacidades de su oponente para encontrar el punto débil que le llevaría a alzarse con la victoria.
  3. Recibían más palos que una estera: en casa teníamos la broma de que parecía que el caballero del Pegaso se dedicaba a cansar a los oponentes a base de recibir golpes antes de que empezara a hacer algo. Era exagerado. En cualquier caso, el hecho es que, si vas a pelear, y lo vas a hacer porque no te va a quedar más remedio, vas a recibir golpes. Lo uno conlleva lo otro y hay que asumirlo.
  4. Un objetivo: no se puede luchar en condiciones si no hay un objetivo que se quiere alcanzar. Salvar el mundo, salvar a Atenea, conseguir un nuevo trabajo, vivir de lo que te apasiona… Sin un objetivo claro, lo único que consigues es dar bandazos de un lado a otro, porque ni siquiera sabes a dónde quieres llegar.
  5. Motivación y resiliencia: unido a lo anterior se encuentra ser capaz de, incluso en los momentos de derrota, de sufrimiento, alzarse para seguir adelante. Recordar lo que nos impulsa a continuar y avanzar con paso unas veces más firme que otras, pero avanzar.
  6. Esfuerzo: nada importante se consigue sin esfuerzo. Eso es algo que deberíamos saber todos, pero nos tira mucho eso de pretender que las cosas salgan sin necesidad de hacer nada. Que nos lo den todo dado. No, hay que volver a aprender el valor del esfuerzo personal.
  7. Capacidad de sacrificio: y también hay que volver a aprender que es importante tener capacidad de sacrificio. Hay veces que tendremos que renunciar a algo, puede que incluso a algo importante, para lograr nuestros objetivos. En los Caballeros del Zodiaco estaban continuamente unos sacrificándose para que los otros pudieran avanzar y lograr el objetivo común. Tenemos que ser conscientes de que para conseguir algo es muy posible que tengamos que sacrificarnos.
  8. Superación: de las luchas puedes salir derrotado o puedes salir superándote. Los Caballeros del Zodiaco se enfrentaban una y otra vez a enemigos que eran superiores a ellos. Y, al final, terminaban por alcanzar las fuerzas necesarias para vencer. Eso no se consigue huyendo. Rendirse es fracasar. Nunca te rindas. Solo avanza.
  9. El valor de la amistad: no somos islas. Necesitamos de los demás. Necesitamos apoyarnos en otra persona que nos comprenda, que quiera lo mejor para nosotros, que nos apoye en nuestro camino y nos diga de vez en cuando unas cuantas verdades que, quizá, no queremos escuchar.
  10. Inteligencia: hay que ser espabilado. Conocer tus propios recursos, planificar cómo se puede llegar al objetivo en cuestión, abordar ese camino con inteligencia, dando pasos que lleven hacia delante. Y siendo capaces de adaptarse, de ver más allá de lo que está supuestamente establecido. Por ejemplo, en la saga del Santuario, tenían que cruzar todas las casas del zodiaco hasta llegar al Patriarca. Cualquiera pensaría que eso quería decir que tenían que ir venciendo a todos lo caballeros de oro que se encontraran, en orden. Pero no, había otras posibilidades. Como que se quedara uno de ellos combatiendo a un caballero de oro en una casa mientras los demás la cruzaban y pasaban a la siguiente. A veces hay soluciones que, al no ser las obvias, las evidentes, las dejamos de lado. Y pueden ser las que nos hagan avanzar más. Inteligencia y astucia son muy necesarias.
  11. Siempre se puede cambiar: eso de “yo es que soy así” es una excusa lamentable para no tomar la decisión de cambiar lo malo que hay en ti. Ikki, caballero del Fénix, pasó de ser un personaje más bien oscuro a ser, para mi gusto, el “bueno” con mayor personalidad del grupo. El cambio siempre es posible. Otro tema es si queremos cambiar o no. Y que sea para mejor, claro.
  12. Sé honorable: pase lo que pase hay que actuar con honor. Ser honesto, coherente, decidido a cumplir con el deber. Veíamos cómo, en ocasiones, había admiración mutua entre los caballeros que se enfrentaban. Enemigos que, al comprobar la honradez de su oponente, llegaban a cambiar de bando. Al vencedor salvando la vida al vencido. En cambio, los personajes ruines no tenían nada de atractivo. El honor debe ser algo a tener siempre presente.

Aunque se podrían seguir sacando cosas, porque esta es una serie sin desperdicio, este es un buen momento para finalizar la entrada. Si se te ocurre algo más, pónmelo en un comentario. 🙂

¡Mucho ánimo y hasta pronto!

Jorge Sáez Criado
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Jorge Sáez Criado tiene una doble vida: unos días escribe sobre espiritualidad y otros hace sufrir a personajes imaginarios que se enfrentan a épicas batallas entre el bien y el mal. Informático durante el día y escritor durante la noche, este padre de familia numerosa escribe historias con una marcada visión positiva de la vida sin dejar de lado una de las principales funciones de la ficción: explorar la verdad.

2 Respuestas

  1. Ana María Fernández

    Y lo más curioso era cómo corrían 😀

    Lo que más se me quedó grabado de esa serie es que no importaba cuál fuera la misión ni el enemigo, siempre se mantenían unidos, aportando todas sus cualidades en favor de los demás, aprendiendo de los fracasos y siempre superándose.

    • Jorge Sáez Criado
      Jorge Sáez Criado

      Esa es, en efecto, otra gran lección: correr con los brazos hacia atrás sin caerse de morros contra el suelo. 😀 😀 😀

      No, ahora en serio, es verdad, siempre iban unidos. Incluso Ikki, cuando parecía que los dejaba, los dejaba solo un tiempo, hasta que las cosas se ponían feas de verdad. Siempre podían contar los unos con los otros y no se rendían nunca, pasara lo que pasara.

      Una gran serie.