El mito de los valores del deporte

Valores de las artes marciales y del deporteSeguro que más de una vez has oído (o, incluso, has dicho) aquello de que el deporte inculca a sus practicantes una serie de valores.

Pues bien, tengo que decirte que no estoy de acuerdo en absoluto.

No, el deporte de por sí no inculca valores

Reconozcámoslo, el deporte no es algo mágico que convierte a los deportistas en seres de luz. Si fuera tan bueno inculcando valores, la enorme mayoría de los deportistas serían humildes, generosos, honestos, buenos compañeros, simpáticos… hasta, ¿por qué no?, brillaríamos en la oscuridad.

Pero salta a la vista que no es así. No es difícil encontrar deportistas irresponsables, egoístas, creídos, que buscan su éxito sobre todas las cosas, que se “pican” cuando no ganan, revanchistas…

¿Qué pasa aquí? ¿Cómo es posible? ¡Con lo bueno que es el deporte para crecer en valores!

Los valores no los transmite el deporte, sino las personas

Por muy buenos valores “teóricos” que puedan estar asociados a un deporte, como el respeto o el compañerismo, si el entrenador no los practica y el deportista no los acepta, esos valores se quedarán en “teóricos”.

El entrenador como modelo para los deportistas

Voy a centrarme en las artes marciales, al … Sigue leyendo

No seas incrédulo, sino creyente

En el Evangelio se nos cuenta cómo santo Tomás, cuando los otros apóstoles le dijeron que habían visto al Maestro resucitado, dijo que no creería a menos que metiera sus dedos en las llagas de Jesús. Y recordamos también la respuesta de Jesús: “No seas incrédulo, sino creyente“.

Pero tenemos que darnos cuenta de una cosa que es importante. Jesús no dice que seamos crédulos. Dice que seamos creyentes. Son dos cosas muy diferentes.

El crédulo se cree cualquier cosa sin planteárselo siquiera. Puede creer sin problemas en una pseudoprofecía asociada sin ningún fundamento a un santo obispo irlandés, en ver señales divinas por todas partes, curiosamente siempre a favor de sus propias preferencias, en todo tipo de revelaciones privadas, aunque sean falsas o, como mínimo muy dudosas, etc. En el fondo, es una forma de subjetivismo, que a su vez es una forma de egoísmo. Creo todo lo que se ajuste a lo que quiero creer. La creencia empieza y termina en mí, aunque le dé un barniz religioso.

El creyente, en cambio, sale de sí mismo. No se basa es ese subjetivismo, sino en la fe, don de Dios que él decide abrazar. … Sigue leyendo

Discernimiento

San Ignacio de Loyola - Saborear la oraciónPodríamos decir que el discernimiento es el proceso por el cual uno decide qué camino tomar, qué hacer en un momento dado. ¿Cuál es mi vocación? ¿Debería aceptar ese trabajo?

No es un proceso fácil. Al menos, no necesariamente. San Ignacio de Loyola hizo discernimiento durante más de un mes para decidir si las casas de la Compañía de Jesús tendrían rentas o no. Y hablamos de un maestro de espiritualidad de primer orden.

Está claro que un católico siempre busca elegir según la voluntad de Dios. Eso tiene una serie de implicaciones, la primera de las cuales es que no se puede elegir entre algo bueno y algo malo. Eso es absurdo. Tenemos que elegir siempre el bien. O, como mínimo, lo indiferente. Pero nunca lo malo.

Pero también implica tener una cierta relación con Dios. Tratarle. Conocer cómo el Espíritu actúa en el alma, y también cómo lo hace “el enemigo de natura humana”. Y eso lleva tiempo, como lleva tiempo para dos enamorados conocerse. Tratarse todos los días, hablar, adorar…

Hay quien tiene la capacidad de discernimiento de una ameba: lo que me gusta lo interpreto como si viniera del Espíritu Santo … Sigue leyendo

Compra-venta de niños

Vientre de alquilerLlevamos varios días viviendo una cierta saturación de noticias y comentarios sobre algo que han venido a llamar “gestación subrogada”. La idea, no nos engañemos, es precisamente conseguir que se hable de ello. Que se hable de forma favorable. Y, por supuesto, que quienes no estamos de acuerdo parezcamos unos monstruos sin corazón, bla, bla, bla.

Para quien no sepa de qué va el tema, se supone que esta “gestación subrogada” sería una forma de conseguir que una pareja que quiera tener un hijo biológico (y, por tanto, no quieren adoptar), pero por el motivo que sea no lo puedan (o quieran) tener ellos, lo tenga a base de implantar un óvulo fecundado en otra mujer. Por supuesto, con un contrato de por medio y una compensación económica, faltaría más. Y ampliable, si es que no va a ser lo normal, a la utilización de esperma y óvulos de donantes anónimos, lo que pervierte aún más si cabe esta historia.

Hablando claro: “gestación subrogada” no es más que un eufemismo para decir “compra-venta de niños”. Así de simple. Se trata de algo que convertiría a una mujer, por lo general con pocos recursos, en poco más que Sigue leyendo

¿Y mi tiempo?

“…y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida.” Liturgia del matrimonio.

¿Y mi tiempo?¿Dónde está el tiempo para mis cosas? Seguro que más de uno, en algún momento de su matrimonio, ha tenido como mínimo la tentación de mirar atrás y pensar en dónde se ha ido todo ese tiempo que antes tenía y llenaba con diversas aficiones. Más aún cuando vienen los hijos y tu vida se encuentra llena de cosas que hacer a todas horas del día.

Pues la respuesta es muy sencilla: tu tiempo ya no es tuyo. Es de tu cónyuge. Sí, así de simple y así de maravilloso.

El matrimonio es la entrega total del hombre a la mujer y viceversa. ¿O no recordamos que, en la liturgia del matrimonio, decimos literalmente “me entrego a ti”? No es una frase hecha. No es un simple deseo ni una opinión. No es algo que dependa del sentimiento del momento. Es una decisión formal tomada para Sigue leyendo

Errores

ErroresHe cometido muchos errores en mi vida. Muchos. Además, de distinta gravedad, desde nimiedades a temas mucho más serios. Y tengo que reconocer que, echando la vista atrás, me arrepiento de todos ellos. O, al menos, de los que puedo recordar. Y, en especial, de aquellos que hayan afectado a otra persona. Si pudiera volver atrás en el tiempo sabiendo lo que ahora sé, muchas cosas las haría de manera muy diferente, eso está claro.

Sin embargo, he oído más de una vez que alguien decía que no se arrepentía de nada de lo que había hecho en su vida. Eso me asusta. ¿De nada? Una vida da para cometer muchos errores. Y, desde luego, no somos perfectos, con lo que errores, habrá.

Tal como lo veo, si no te arrepientes de ninguno de ellos sólo hay dos opciones: o te crees que todo lo has hecho bien o te importan muy poco las personas que te rodean.

Todo bien sólo lo hace Dios. Pretender que no se ha hecho nada mal en la vida, nada de lo que habría que arrepentirse, es de una arrogancia apabullanteSigue leyendo

Inmadurez egoísta

Seguro que no soy el único que lo ha vivido o lo ha visto: estás en el confesionario, abriéndote al perdón de Dios, recibiendo consejo o, sencillamente, pidiéndole al sacerdote que rece por ti, y una señora (lo siento, pero siempre suele ser alguna señora) decide que ya llevas demasiado tiempo y empieza a aporrear la puerta o, incluso, la abre.

Es la misma mentalidad que subyace en la manía de hacer la misa lo más corta posible. Y, por supuesto, ya que hay que ir, que sea entretenido. Como el sacerdote tenga la osadía de alargarse un poco en la homilía o tenga un tono de voz un poco monótono, ya la hemos liado.

Parece como si la impaciencia se hubiera adueñado de nosotros en momentos en los que uno debería más bien maravillarse del milagro que es la misa o prepararse concienzudamente para una buena confesión. Son sólo dos ejemplos, pero creo que es fácil extrapolar a otras situaciones.

Inmadurez. Esa es la palabra clave. Da igual la edad del sujeto, esa forma de actuar revela inmadurez. No es capaz de entender que no es el centro del Universo, que unas veces uno tarda más … Sigue leyendo

Mi tiempo es oro

Hace ya bastantes años, en la universidad, teníamos que hacer una práctica en grupo. Los tres o cuatro (ahora no lo recuerdo bien) que formábamos el grupo en el que estaba yo nos habíamos reunido para ir haciéndola. En esto, uno de mis compañeros, al ver que no avanzábamos tan rápido como él habría deseado, decidió compartir con nosotros sus preocupaciones, porque “su tiempo era oro“.

“Mi tiempo es oro”, nos dijo. Inmediatamente pensé: “claro, y el mío, a ver qué se cree este”. Bueno, no recuerdo cómo siguió la cosa. Creo que, finalmente, la terminamos con éxito. Pero el punto importante es esa afirmación. Que, por cierto, es verdad.

Tenía toda la razón mi compañero. Pero le faltaba darse cuenta de que el tiempo de los demás era igual de valioso que el suyo. Y creo que, en el egoísmo que llevamos a cuestas todo el día, es una de las cosas que con más frecuencia olvidamos.

Llegar tarde a una cita sin un motivo real (yo recuerdo haber tenido que esperar hasta tres cuartos de hora alguna … Sigue leyendo

Busco un centro de gravedad permanente

“Busco un centro de gravedad permanente, que no varíe lo que ahora pienso de las cosas, de la gente”. En esta frase, Franco Battiato ha expresado, no sé si queriendo o no, el gran problema de la mentalidad simplona, sentimentalista, egoísta y nuevaerista que nos invade. Es un resumen muy, muy bueno.

Todos buscamos un centro de gravedad permanente, un punto de referencia, un centro de coordenadas. Algo que nos indique si vamos en la dirección correcta o hacia dónde encaminarnos cuando no estamos seguros. Algo a lo que hacer referencia para poder decir si algo está bien o está mal, porque el relativismo, sencillamente, es imposible de mantener coherentemente. Necesitamos ontológicamente encontrar nuestro punto, nuestra situación, en un sistema de coordenadas. Y, por eso, necesitamos encontrar ese punto a partir del cual todo cobra sentido.

Ahora bien, encontrar ese punto de referencia puede implicar algo muy serio: nada menos que el darse cuenta de que todo lo que pienso, todas mis supuestas verdades, no son ciertas. Darse cuenta de que tengo que cambiar, quizá radicalmente.

Eso no nos gusta, así que hacemos trampa y nos montamos un centro de gravedad a nuestra medida. En realidad, muchas … Sigue leyendo

Feminismo

Revuelo por el libro “Cásate y sé sumisa” (sobre el que procuraré escribir un poco la próxima semana), pidiendo incluso que se retire sin haberlo siquiera leído, las de FEMEN con lo de “el aborto es sagrado“, mujeres que prefieren apartarse de la familia para ser esclavas del trabajo… Todo esto tiene una palabra que lo caracteriza: feminismo.

El feminismo no comenzó mal. Al principio buscó el justo reconocimiento de la dignidad de la mujer, dignidad en no pocas ocasiones ignorada. Así, jugó un importante papel en su momento reivindicando una merecida igualdad en dignidad y ante la ley con el hombre.

Pero luego, empezó a perder el norte. Empezó a buscar igualarse al hombre en todo, olvidando que hombre y mujer son, gracias a Dios, diferentes y, por eso, complementarios. Ser diferente no implica que uno sea superior a otro. Reconocer que mi mujer y yo somos diferentes, cada uno con las características propias del sexo correspondiente, no es hacerla a ella inferior y a mi superior ni viceversa. Es observar la naturaleza de hombre y mujer y darse cuenta de que, el uno sin el otro, no somos nada.… Sigue leyendo

Jorge Sáez Criado, autor de ciencia ficción

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