El sufrimiento de un niño

Hay algo de antinatural en el sufrimiento de un niño. Algo que hace que cualquier persona mínimamente normal se remueva por dentro, hasta lo más hondo, rebelándose ante ello. Son criaturas tan puras, tan inocentes, que su dolor lo asumimos, de forma inconsciente, como especialmente absurdo. No le vemos el sentido. Que un adulto sufra lo podemos ver más normal, más aceptable, por decirlo de alguna manera. Pero que un niño sufra… Lo aceptaremos, sí. Pero, incluso cuando es necesario y por su propio bien (por ejemplo, el dolor al pincharle para ponerle una vacuna), preferirías, sin duda, sufrir tú en su lugar.

Por eso, todos deberíamos alzarnos contra el maltrato infantil en cualquiera de sus formas. Alguien capaz de provocar consciente y voluntariamente sufrimiento a un niño que todavía ni sabe lo que hace, alguien que busca ese dolor para afirmar su superioridad, para que no le moleste, o para lo que sea que uno maltrataría a un niño, es un monstruo que ha perdido su humanidad, que no es capaz de amar y que debería ser apartado de la … Sigue leyendo

Judas

Ayer, tras la Hora Santa, me quedé un rato para adorar al Señor en silencio. Como de costumbre, llevé mi librito con los Ejercicios Espirituales y me puse a hacer las contemplaciones por las que iba, que resultaron ser la de la Última Cena y la del Huerto. Pues bien, en la repetición de la contemplación de la Cena no paraba de venirme a la mente Judas. Mira que habría preferido fijarme en la Eucaristía o en el lavatorio de los pies. Pero no, Judas volvía insistentemente. Y me venía la idea de que, en la Cena, de alguna manera estábamos todos. Representados por esas 12 personas. Y Jesús se arrodillaba delante de cada uno de nosotros, incluyendo a Judas, y nos lavaba los pies. Jesús instauró la Eucaristía, y Judas participó de ella. Pero, ¿cómo lo hacía?

Judas no odiaba a Jesús. Pero no tenía interés en la voluntad de Dios. Ponía por delante la suya. Seguro que, al principio, estaba totalmente apasionado por Jesús. Pero, poco a poco, vio que lo que predicaba no era lo que él quería oír. Él prefería, seguramente, un Mesías guerrero. Alguien que levantara en armas a Israel contra … Sigue leyendo

No nos enteramos

No nos enteramos de lo que es el amor. Ni de lo que implica. Una anécdota: una vez, en un grupo de catequesis, estuvimos hablando sobre el amor. Y, ante la pregunta de: ¿por qué hacer el bien a alguien? La respuesta era: porque te sientes bien.

Entonces cogí y leí el himno a la caridad de San Pablo (1 Cor  13), poniendo especial énfasis en el versículo 5, y más concretamente en el texto “no busca su interés“. Y cada vez que me repetían lo mismo, volvía a leer ese fragmento. No sé cuántas veces llegué a leerlo.

Y es que no nos enteramos. Nos empeñamos en asumir que todo es una especie de comercio en el que yo te doy algo para que después tú me lo devuelvas. Si hago algo por alguien, me debe un favor. Eso no es amor. Eso se llama egoísmo, porque está buscando el propio interés. Está buscando sentirse bien, acallar la conciencia, quedar bien… Pero el amor no busca eso. El amor, el de verdad, busca la felicidad del otro sin cálculos hacia uno mismo.

Sigue leyendo

O el amor se concreta, o no es más que una broma de mal gusto

Domingo 28. Burgos por la mañana. Un día frío. Hay un hombre tumbado dentro de un cajero. Parece dormido. No se trata de un perroflauta con nula afición al trabajo (esos suelen dormir calientes), ni de los que se dedican a robar ropa en Cáritas, ni de los que piden ya de forma hasta organizada. Quizá sea uno de tantos de los que el “estado del bienestar” ha vomitado para que otros sigan viviendo cada día más orondos y más calentitos. La gente pasa al lado. Muchos ni le miran. Otros muchos hacen como que no le ven. Como si fuera un perro muerto. Algunos se meten en el cajero para sacar dinero sin mirarle ni mediar palabra con él, ni siquiera preguntarle si está bien. Sacan su dinero y huyen. Una señora, desde fuera, comenta que, con el frío que hace, ahí dentro tiene que estar helado.

¿Dónde se escondió el amor cristiano? ¿Qué ha sido de él? Recordemos lo que nos dice el apóstol Santiago al respecto:

“Ciertamente si cumplís plenamente la Ley regia según la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, obráis bien; pero si tenéis acepción de personas, cometéis Sigue leyendo

Juzgar al prójimo vs. corregirle

El Evangelio nos dice que no hay que juzgar si no queremos ser juzgados (cf. Mt 7,1). Pero también que hay que ejercer la corrección fraterna (cf. Mt 18, 15-20). ¿Cómo podemos conjugar ambos elementos?

Por un cierto mal entendimiento al respecto, a veces estos dos puntos se confunden y nos instalamos en un buenismo absurdo que, por no querer aparecer como orgulloso o soberbio, piensa que todo está bien, que no podemos decir nada al prójimo porque él vive a su manera y no tenemos derecho a interferir en su forma de vivir.

Pues no. Eso es una caricatura del amor. El amor me hace precisamente decirle a la persona amada que algo de lo que hace no es correcto. Porque quiero que se encuentre con la Verdad y se mantenga en ella.

Siempre  hay que guiarse por el amor. Es difícil que juzguemos a los demás con amor. Suele ser, más bien, desde posiciones de superioridad. Sin embargo, desde el más puro amor podemos mostrar a otros su error. Precisamente por amor, queremos que salgan del error. Ahí está la diferencia: soberbia Sigue leyendo

Al final, es lo mismo

Esto no iba a ser lo siguiente que escribiera. Pero vi la noticia y algo tenía que decir:

Publican en una revista médica británica un artículo que justifica el asesinato de los recién nacidos.

Para más inri, el artículo en cuestión lo han escrito unos “expertos” en ética médica. Expertos que opinan que el recién nacido es ser humano, pero no persona, sino como mucho “potencialmente persona”, y por tanto no cuenta con el derecho moral a vivir.

En una cosa tienen razón: es lo mismo el aborto que el infanticidio. Por fin lo reconocen.

Curiosamente, el editor de la revista, editor que ha tenido las narices de publicar semejante monstruosidad, ante las supuestas amenazas que se han producido a partir de su publicación, ha afirmado que quienes han hecho comentarios abusivos y amenazadores son fanáticos que se oponen a los valores de la sociedad liberal. ¡Toma ya! ¿Esta basura es la sociedad liberal? ¿Sociedad liberal quiere decir otorgar y quitar el derecho a vivir al capricho de un par de iluminados que se creen que se han ganado ese derecho? ¡No me extraña que el liberalismo esté condenado por la Iglesia!

Hace poco le … Sigue leyendo

Terrorífico pensamiento

Día 1 de julio, por la noche. Estamos volviendo a casa y, al ir a cruzar el paseo de la Quinta, vemos en él y en las márgenes del río la marabunta de los zombis del botellón. Botellón autorizado en fiestas por el Ayuntamiento, supongo que por el tema de tener contentos a los futuros votantes. Montones de jóvenes cuya única preocupación parece ser beber y lo que surja.

Y por mi mente cruza el terrorífico pensamiento: de ellos depende el futuro.… Sigue leyendo

¡Qué susto! ¡Un casto!

Pues sí, hay gente que se preocupa por las cosas más pintorescas. Y así podemos leer que “sexólogos temen que la educación sexual impartida en algunos colegios valencianos promueva la castidad“. De verdad, ¡qué desvergonzados! Mira que promover la castidad… ¿Qué será lo siguiente? ¿Promover la comida sana?

Me temo que esa preocupación parte de un interés comercial (hay que recordar que la industria del preservativo es eso, una industria). Y, como no se suele decir nunca lo que es realmente la castidad, pues en la mente de la gente resuena como algún tipo de represión psicológica temerosa de la sexualidad. Oye, pues nada más lejano de la realidad. Lo aseguro como alguien que trata de ser casto en su matrimonio.

La castidad implica que lo propio del ser humano, esto es, la razón, gobierne los impulsos de la concupiscencia dentro de un conocimiento de la esencia de la sexualidad humana, que no se limita, como tanto se empeñan en hacernos creer, a la genitalidad, sino que implica a la persona entera. Dentro de esa esencia de la sexualidad se encuentran los dos aspectos implicados, el unitivo y el procreativo. Cuando se busca algo inferior a Sigue leyendo

Priorizando

Decía otro día que, si algo me ha enseñado el matrimonio, es a priorizar. Esto no es, en absoluto, algo baladí. Si no somos capaces de priorizar adecuadamente no seremos más que marionetas de nuestros impulsos del momento. Todos tenemos cosas que nos gustan más que otras, pasatiempos que nos parecen apasionantes… Pero puede que a quien tenemos al lado para toda la vida no le resulten tan interesantes. Está muy bien tener aficiones comunes, es algo que une mucho, pero no siempre se da el caso. Tenemos que ser capaces de ponernos por encima de nuestros gustos, es decir, por encima de nuestros egoísmos, y ver qué es lo que debemos hacer. ¿Me voy después de trabajar con los amigos a tomar algo, o me voy a ver a mi mujer, que me está esperando? ¿Me pongo en plan zombi a ver la televisión después de comer o recojo la mesa y friego los platos?

Y no sólo en las aficiones. ¿Cuántos serían capaces de parar a tiempo al ver que su trabajo les está devorando el tiempo que deberían dedicarse a hacer crecer el matrimonio? Ganar dinero, ¿a qué precio?

Esto no es sólo válido para los Sigue leyendo

Quien quiera tener más de tres hijos está enfermo

Esa es la bonita frase emitida por un compañero de trabajo en una charla sobre por qué no se hacen todos los partos por cesárea para que la madre no sienta dolor. Sobre el tema del miedo al sufrimiento ya hablaré en otro momento, que también tiene su aquel. Conociéndole, quiero pensar que no lo piensa realmente, pero sirve perfectamente para ilustrar lo que comentaba el otro día sobre que el egoísmo es el enemigo mortal del amor.

Hemos llegado a una sociedad en la que se ve a los hijos como enemigos de la pareja. Como si vinieran a destruir ese supuesto amor entre hombre y mujer, cuando realmente el amor no es egoísta, siempre está abierto a la vida. Es más, se tiende a ver el tener que cuidar de los hijos como una señal de debilidad. ¡Pobrecillos, tienen hijos y tienen que cuidarlos! ¡Con lo bien que estaban solos! A ver, que no tiene nada de debilidad. Que es más bien lo contrario, que hay que ser muy fuerte y llevar mucho amor dentro. Hay que quitarse de encima ese miedo a la responsabilidad, ese individualismo y egoísmo atroz en el que nos sumerge … Sigue leyendo

Jorge Sáez Criado, autor de ciencia ficción

¡Tú!

Tú eres esencial para que este proyecto literario salga adelante. Por eso te quiero pedir que, si te ha gustado alguno de mis libros, le hagas una pequeña reseña en Amazon. Para un autor independiente como yo, eso significa un mundo.

Haz tu reseña en Amazon

Y, si no quieres que se te escape ninguna novedad sobre mis libros, pulsa aquí para suscribirte a mi lista de correo:

Suscríbete a la lista




Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del usuario y con fines estadísticos. Si no acepta las cookies puede que algunas partes de la web no funcionen correctamente. Más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar