Déjate sorprender por Él

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Corpus ChristiNo desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.” Mc 6, 4.

Jesús va a su propia ciudad para predicar allí y anunciar el Reino de Dios. Sin embargo, sus propios vecinos, quienes creían conocerle, le rechazan. Porque, después de haberle visto crecer durante años, creían conocerle.

Se habían acostumbrado a su idea de Jesús. Era Jesús, el carpintero. El chaval que ayudaba a José en su taller y que, cuando José murió, se hizo cargo del trabajo hasta que se fue de la ciudad.

Luego volvió a su ciudad y, para ellos, seguía siendo el mismo. No aceptaban que, quizá, había algo más en ese Jesús que lo que ellos pudieran haber conocido.

Esto, a nivel humano lo conocemos muy bien. Todos sabemos o hemos sido protagonistas de historias en las que uno, tras un tiempo fuera, vuelve a su pueblo o con sus amigos y, aunque él haya cambiado radicalmente, haya madurado y sea otro, para los demás seguirá siendo el mismo que antes. Como si el tiempo se hubiera detenido al irse y se hubiera reanudado al volver. Le recordarán antiguos fallos, y … Sigue leyendo

No seas incrédulo, sino creyente

En el Evangelio se nos cuenta cómo santo Tomás, cuando los otros apóstoles le dijeron que habían visto al Maestro resucitado, dijo que no creería a menos que metiera sus dedos en las llagas de Jesús. Y recordamos también la respuesta de Jesús: “No seas incrédulo, sino creyente“.

Pero tenemos que darnos cuenta de una cosa que es importante. Jesús no dice que seamos crédulos. Dice que seamos creyentes. Son dos cosas muy diferentes.

El crédulo se cree cualquier cosa sin planteárselo siquiera. Puede creer sin problemas en una pseudoprofecía asociada sin ningún fundamento a un santo obispo irlandés, en ver señales divinas por todas partes, curiosamente siempre a favor de sus propias preferencias, en todo tipo de revelaciones privadas, aunque sean falsas o, como mínimo muy dudosas, etc. En el fondo, es una forma de subjetivismo, que a su vez es una forma de egoísmo. Creo todo lo que se ajuste a lo que quiero creer. La creencia empieza y termina en mí, aunque le dé un barniz religioso.

El creyente, en cambio, sale de sí mismo. No se basa es ese subjetivismo, sino en la fe, don de Dios que él decide abrazar. … Sigue leyendo

¡Feliz Pascua de Resurrección!

Cristo resucitadoHoy celebramos en la Iglesia el acontecimiento clave en nuestra fe. Hoy celebramos que aquel que vino a cargar con los pecados de cada uno de nosotros, aquel que dócilmente se dejó insultar, humillar, torturar y asesinar, aquel que fue contado entre los malhechores siendo totalmente inocente, aquel que parecía haber sido vencido, ha vencido a la muerte y al poder del mal.

¡Cristo ha resucitado! Nuestro Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Es el Dios de la vida. Sin la resurrección de Cristo, nuestra fe no tendría ningún sentido. Tengo que confesar que durante un tiempo, hace ya mucho, pensé que realmente tampoco era tan importante, al fin y al cabo el mensaje de Cristo era lo vital.

Sin embargo, ahora ya lo entiendo correctamente. Sin resurrección, el mensaje de Cristo no tendría sentido. No serían más que palabras bonitas de un hombre muerto, como las de tantos otros. Seguiríamos una especie de filosofía de un fracasado.

Pero la resurrección es el “sí” definitivo del Padre al Hijo. Es la confirmación de que toda la vida del Hijo fue cumplimiento de la voluntad del Padre. De que el Hijo, el Logos, es la … Sigue leyendo

Le hemos dejado solo

Está solo. En el sepulcro, la piedra encierra su cuerpo ya fallecido. Ni siquiera le han podido preparar bien para el entierro. Hubo que hacerlo a toda prisa, porque empezaba el sábado. Y allí, se ha quedado, solo.

Pero lleva solo toda la Pasión. Aunque no lo pareciera en ocasiones. Él fue traicionado, vendido por uno de sus amigos. Él vio la desbandada de quienes aseguraban serle fiel hasta el final. Rodeado de soldados pero solo, le llevaron a juicio. Un juicio injusto, en el que un cobarde que podía haberle ayudado le dejó solo y humillado.

Él solo aguantó tus latigazos. Aguantó tus insultos, tus humillaciones. Cogió la Cruz y se abrazó a ella, sabiendo que esa iba a ser su única compañía real. Nadie le podía acompañar a donde iba ahora. Por mucho que algunos, como su Madre, quisieran.

Él sufrió los clavos taladrándole las manos y los pies. La asfixia de mantenerse en una Cruz. Débil, destrozado. Aún pudo regalarnos, a cambio de nuestros desprecios, a su Madre. Pero ni ella ni el … Sigue leyendo

El silencio del Viernes Santo

Dentro de la Semana Santa, quizá este día es el que más llame al silencio. Ayer nos encontrábamos en el Cenáculo, junto a Jesús, mientras nos dejaba su Cuerpo y su Sangre para siempre. Le encontrábamos también en la oración de Getsemaní, cuando sus sufrimientos le llevan a sudar sangre.

Pero hoy… Hoy el Maestro ha sido clavado en una cruz. Hoy ha sido abandonado por sus discípulos. Hoy ha muerto, sabiendo que cumplía su misión, con absoluta confianza en el Padre, pero también experimentando la soledad más extrema.

Hoy, su Santa Madre ha tenido el cuerpo de su Hijo entre sus brazos. Un cuerpo sin vida. Sucio por la sangre coagulada y por los escupitajos de sus enemigos. Un cuerpo maltratado hasta la saciedad. Maltratado por ti. Por mí.

Y ese cuerpo es depositado a toda prisa en un sepulcro. Ni siquiera da tiempo para ponerle, como a otros, aceites y perfumes. Y allí se queda, solo.

Solo.

No es un día de alegría. Aunque sea un preludio necesario de la mayor alegría de todos los tiempos. Hoy es un día que se presta a la reflexión. A mirar, como diría san Ignacio de … Sigue leyendo

Inmersos en la Semana Santa

Cristo crucificadoYa estamos inmersos en la Semana Santa. Una semana en la que se agolpan los principales hitos de la vida de Jesucristo y, por tanto, el tiempo más fuerte del año desde el punto de vista espiritual.

Es importante tener en cuenta que este no debe verse como un tiempo de vacaciones, sino de encuentro especial con el Señor. De revivir y actualizar estos acontecimientos que configuran nuestra fe.

Hace unos días, observábamos, vivíamos, cómo Jesús entraba en Jerusalén. La gente alfombraba con ramos su camino. Gente como tú y como yo. Y gente, como tú y como yo, que dentro de unos días dirán: “¡Crucifícale!”.

En su entrada iba acompañado por sus discípulos. Incluido Tomás, quien dijo en su momento “vayamos también nosotros a morir con él”. Y Pedro, que afirmaba que jamás le negaría. ¡Qué fácil es estar junto a Él cuando todo va bien! De ellos, ¿cuántos se mantuvieron al pie de la Cruz? Tan sólo Juan, el discípulo amado. El más joven de todos ellos. ¿Dónde fueron los demás? ¿Dónde estamos nosotros cuando le insultan, le golpean o se burlan de Él? ¿Le acompañaríamos hasta la Cruz o nos quedaríamos por … Sigue leyendo

San Tarsicio

San TarsicioSan Tarsicio es uno de los que duermen en las catacumbas de San Calixto. Se le llama mártir de la Eucaristía, y no es en vano. Murió apedreado por otros niños mientras llevaba la Eucaristía a otros cristianos que habían sido hechos prisioneros en tiempos del emperador Valeriano. Estos niños se fijaron en que Tarsicio llevaba algo importante y quisieron quitárselo. Él defendió al Señor Sacramentado hasta el último momento sin dudarlo.

Una vez más, un niño es quien nos da ejemplo de coherencia, de lealtad y de amor a Cristo. Jesús nos dejó el enorme regalo de la Eucaristía. Nos dio a sí mismo, y en cada consagración vuelve a hacerse presente como en la Última Cena. Pero qué poco conscientes somos de ello.

Este ejemplo debe interpelarnos. Debe servirnos para que nos preguntemos, tanto laicos como sacerdotes: ¿me tomo en serio la Eucaristía? ¿Me doy realmente cuenta de que en ese pedacito de pan está Cristo? ¿Sería capaz de proteger ese pedacito de pan, tal como hizo San Tarsicio?

Y, por extensión, ¿me tomo la Santa Misa en serio? Como sacerdote, ¿convierto la Misa en un espectáculo o respeto la liturgia? ¿Introduzco a los Sigue leyendo

Trece ideas a la hora de ir a Misa

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Corpus ChristiEn la entrada anterior hablaba (o, más bien, me quejaba) de la actitud que veo muchas veces en Misa. Una actitud reveladora de un secularismo que avanza de forma atroz. Pero como no quiero que la cosa quede como algo puramente negativo, me gustaría dar unas pocas ideas que nos pueden servir (a mí el primero) a la hora de ir a Misa.

  1. Procura tener claro a lo que vas y ante quién vas a estar. No se trata de la frutería ni del bar. Vas a estar en la Última Cena, en el Calvario y ante Cristo resucitado, todo a la vez.
  2. Vístete en consecuencia. No irías de cualquier manera a visitar a alguien importante, ¿no? Pues qué menos que ir ante Dios con un poquito de elegancia. Que se note que sabes a dónde vas.
  3. Llega pronto. No, no digo que llegues justito. Digo que llegues pronto. La razón, en el siguiente punto.
  4. Prepárate. Aprovecha el tiempo anterior al inicio de la Misa para preparar tu espíritu para el encuentro que va a ocurrir en breve. Jesús está en el sagrario. Habla con Él. No es ni el momento ni el lugar de charlar con
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Comienza la función

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Comienza la funciónNo sé a vosotros, pero a mí me da la sensación demasiadas veces de que para muchos, la Misa, en lugar de ser una entrada en el profundo misterio de la Redención, un encuentro con Dios, con el Señor, ha pasado a ser un teatrillo y poco más. El público se sitúa en sus bancos, charla hasta que la misa comienza (a veces, también mientras se desarrolla) y, en cuanto el sacerdote acaba la función, el público sale disparado continuando la conversación sin demasiados miramientos por mantener un mínimo de respeto a quien se supone que sabemos que está ahí.

Es más, yo diría que al teatro la gente suele ir con mejor actitud. Por lo general, en estos eventos no te pones a hablar por el móvil como si no pasara nada. Ni se suele llegar tarde.

Por supuesto, no se da en todos los casos ni con todas las personas, que ya sé que generalizar suele ser un error. Pero no faltan. Y lo observamos con mayor facilidad en eventos de la BBC: bodas, bautizos y comuniones. Podríamos añadir también las confirmaciones. Es como si los familiares y demás invitados fueran a ver un espectáculo sin tener … Sigue leyendo

La Iglesia de los héroes

La Iglesia de los héroesEn el trabajo tengo dos fondos de escritorio para el ordenador. Uno de ellos es una especie de caballero cruzado con una ballesta. El segundo tiene una cruz de Jerusalén en el centro y pone: “THE CHURCH OF HEROES… THE HOLY CATHOLIC CHURCH!”, que traducido al castellano es “LA IGLESIA DE LOS HÉROES… ¡LA SANTA IGLESIA CATÓLICA!“.

Vivimos en un ambiente en el que prácticamente todo va en contra de la Iglesia. Desde casi todos los estamentos se la intenta acallar y apartar de la vida pública. La gente de a pie se traga con gusto cada tontería que se dice sobre la Iglesia, haciendo generalizaciones ridículas a partir de casos puntuales de personas indignas. Pero que serían igualmente indignas si, en lugar de sacerdotes, fueran profesores, políticos o cualquier otra cosa. Sin embargo, todavía estoy esperando que alguien acuse a todo el profesorado de pederasta, por ejemplo. Porque casos de profesores pederastas han salido. Sin embargo, ahí está esa doble vara de medir que se usa tan a la ligera y ante la que tantos católicos callan o, peor aún, la aceptan.

Nos quieren hacer callar. Y buena parte de la culpa la tenemos nosotros, … Sigue leyendo




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