Oraciones católicas: el Santo Rosario

Rezar el Santo RosarioCuando Ana y yo nos casamos, una de las ofrendas fue una espada con un rosario enrollado en la empuñadura, símbolo de las luchas mundanas y espirituales que tendríamos que enfrentar juntos.

Precisamente un rosario como arma para las luchas espirituales. Y eso que todavía no acostumbraba a rezarlo. Eso llegó un tiempo después, cuando mi director espiritual me recomendó rezarlo todos los días. Algo que procuro seguir haciendo. Incluso menciono esta oración en mi primera novela, Llorando sangre.

Esta devoción ha sido muy denostada. Por desgracia, incluso entre algunos católicos modernillos, que la ven como una cosa de “viejas”, de ignorantes, de zoquetes que se dedican a repetir una y otra vez lo mismo.

Sin embargo, el Santo Rosario es algo muy, muy grande. Pero claro, como tiene una apariencia tan sencilla (¡un cordón y unas cuentas!), es difícil de apreciar.

El Rosario es un compendio de la vida de Cristo. Meditando sus misterios nos podemos introducir en los más importantes episodios de Su vida. Contemplarle en unión con María, interiorizando cada paso que da.

No es solo repetir y repetir, aunque eso también tenga su valor (¿cuántas veces el enamorado le repite … Sigue leyendo

He encontrado el Santo Grial

publicado en: Blog, Blog: fe, Blog: Iglesia | 2

El Santo GrialNo, no soy Indiana Jones. Pero puedo afirmar que, por fin, he encontrado el Santo Grial, el cáliz en el que se recogió la sangre de Cristo. Posiblemente una de las reliquias más buscadas y sobre las que más teorías hay.

Y lo tenía delante de mis narices.

Es más, está a la vista de cualquiera que quiera prestar atención.

¿Te cuento el secreto?

Mira el cáliz que sostiene el sacerdote en la Consagración. Ahí tienes el Santo Grial. No necesitamos volvernos locos buscando otra copa. ¿Para qué? La sangre de Cristo está ahí. Ese es el Santo Grial. Justo delante de ti.

No lo digo solo yo. En la tristemente poco utilizada plegaria eucarística I, “Canon Romano”, se dice literalmente (las negritas son mías): “Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos”. No dice que tomó un cáliz o que tomó su cáliz. Dice: “este cáliz”. Este. El que tiene el sacerdote en las manos en ese momento. El mismo en el que la sangre de Cristo se va a hacer presente igual que se hizo presente … Sigue leyendo

Discernimiento

San Ignacio de Loyola - Saborear la oraciónPodríamos decir que el discernimiento es el proceso por el cual uno decide qué camino tomar, qué hacer en un momento dado. ¿Cuál es mi vocación? ¿Debería aceptar ese trabajo?

No es un proceso fácil. Al menos, no necesariamente. San Ignacio de Loyola hizo discernimiento durante más de un mes para decidir si las casas de la Compañía de Jesús tendrían rentas o no. Y hablamos de un maestro de espiritualidad de primer orden.

Está claro que un católico siempre busca elegir según la voluntad de Dios. Eso tiene una serie de implicaciones, la primera de las cuales es que no se puede elegir entre algo bueno y algo malo. Eso es absurdo. Tenemos que elegir siempre el bien. O, como mínimo, lo indiferente. Pero nunca lo malo.

Pero también implica tener una cierta relación con Dios. Tratarle. Conocer cómo el Espíritu actúa en el alma, y también cómo lo hace “el enemigo de natura humana”. Y eso lleva tiempo, como lleva tiempo para dos enamorados conocerse. Tratarse todos los días, hablar, adorar…

Hay quien tiene la capacidad de discernimiento de una ameba: lo que me gusta lo interpreto como si viniera del Espíritu Santo … Sigue leyendo

Déjate sorprender por Él

publicado en: Blog, Blog: fe, Blog: Iglesia | 0

Corpus ChristiNo desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.” Mc 6, 4.

Jesús va a su propia ciudad para predicar allí y anunciar el Reino de Dios. Sin embargo, sus propios vecinos, quienes creían conocerle, le rechazan. Porque, después de haberle visto crecer durante años, creían conocerle.

Se habían acostumbrado a su idea de Jesús. Era Jesús, el carpintero. El chaval que ayudaba a José en su taller y que, cuando José murió, se hizo cargo del trabajo hasta que se fue de la ciudad.

Luego volvió a su ciudad y, para ellos, seguía siendo el mismo. No aceptaban que, quizá, había algo más en ese Jesús que lo que ellos pudieran haber conocido.

Esto, a nivel humano lo conocemos muy bien. Todos sabemos o hemos sido protagonistas de historias en las que uno, tras un tiempo fuera, vuelve a su pueblo o con sus amigos y, aunque él haya cambiado radicalmente, haya madurado y sea otro, para los demás seguirá siendo el mismo que antes. Como si el tiempo se hubiera detenido al irse y se hubiera reanudado al volver. Le recordarán antiguos fallos, y … Sigue leyendo

No seas incrédulo, sino creyente

En el Evangelio se nos cuenta cómo santo Tomás, cuando los otros apóstoles le dijeron que habían visto al Maestro resucitado, dijo que no creería a menos que metiera sus dedos en las llagas de Jesús. Y recordamos también la respuesta de Jesús: “No seas incrédulo, sino creyente“.

Pero tenemos que darnos cuenta de una cosa que es importante. Jesús no dice que seamos crédulos. Dice que seamos creyentes. Son dos cosas muy diferentes.

El crédulo se cree cualquier cosa sin planteárselo siquiera. Puede creer sin problemas en una pseudoprofecía asociada sin ningún fundamento a un santo obispo irlandés, en ver señales divinas por todas partes, curiosamente siempre a favor de sus propias preferencias, en todo tipo de revelaciones privadas, aunque sean falsas o, como mínimo muy dudosas, etc. En el fondo, es una forma de subjetivismo, que a su vez es una forma de egoísmo. Creo todo lo que se ajuste a lo que quiero creer. La creencia empieza y termina en mí, aunque le dé un barniz religioso.

El creyente, en cambio, sale de sí mismo. No se basa es ese subjetivismo, sino en la fe, don de Dios que él decide abrazar. … Sigue leyendo

¡Feliz Pascua de Resurrección!

Cristo resucitadoHoy celebramos en la Iglesia el acontecimiento clave en nuestra fe. Hoy celebramos que aquel que vino a cargar con los pecados de cada uno de nosotros, aquel que dócilmente se dejó insultar, humillar, torturar y asesinar, aquel que fue contado entre los malhechores siendo totalmente inocente, aquel que parecía haber sido vencido, ha vencido a la muerte y al poder del mal.

¡Cristo ha resucitado! Nuestro Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Es el Dios de la vida. Sin la resurrección de Cristo, nuestra fe no tendría ningún sentido. Tengo que confesar que durante un tiempo, hace ya mucho, pensé que realmente tampoco era tan importante, al fin y al cabo el mensaje de Cristo era lo vital.

Sin embargo, ahora ya lo entiendo correctamente. Sin resurrección, el mensaje de Cristo no tendría sentido. No serían más que palabras bonitas de un hombre muerto, como las de tantos otros. Seguiríamos una especie de filosofía de un fracasado.

Pero la resurrección es el “sí” definitivo del Padre al Hijo. Es la confirmación de que toda la vida del Hijo fue cumplimiento de la voluntad del Padre. De que el Hijo, el Logos, es la … Sigue leyendo

Le hemos dejado solo

Está solo. En el sepulcro, la piedra encierra su cuerpo ya fallecido. Ni siquiera le han podido preparar bien para el entierro. Hubo que hacerlo a toda prisa, porque empezaba el sábado. Y allí, se ha quedado, solo.

Pero lleva solo toda la Pasión. Aunque no lo pareciera en ocasiones. Él fue traicionado, vendido por uno de sus amigos. Él vio la desbandada de quienes aseguraban serle fiel hasta el final. Rodeado de soldados pero solo, le llevaron a juicio. Un juicio injusto, en el que un cobarde que podía haberle ayudado le dejó solo y humillado.

Él solo aguantó tus latigazos. Aguantó tus insultos, tus humillaciones. Cogió la Cruz y se abrazó a ella, sabiendo que esa iba a ser su única compañía real. Nadie le podía acompañar a donde iba ahora. Por mucho que algunos, como su Madre, quisieran.

Él sufrió los clavos taladrándole las manos y los pies. La asfixia de mantenerse en una Cruz. Débil, destrozado. Aún pudo regalarnos, a cambio de nuestros desprecios, a su Madre. Pero ni ella ni el … Sigue leyendo

El silencio del Viernes Santo

Dentro de la Semana Santa, quizá este día es el que más llame al silencio. Ayer nos encontrábamos en el Cenáculo, junto a Jesús, mientras nos dejaba su Cuerpo y su Sangre para siempre. Le encontrábamos también en la oración de Getsemaní, cuando sus sufrimientos le llevan a sudar sangre.

Pero hoy… Hoy el Maestro ha sido clavado en una cruz. Hoy ha sido abandonado por sus discípulos. Hoy ha muerto, sabiendo que cumplía su misión, con absoluta confianza en el Padre, pero también experimentando la soledad más extrema.

Hoy, su Santa Madre ha tenido el cuerpo de su Hijo entre sus brazos. Un cuerpo sin vida. Sucio por la sangre coagulada y por los escupitajos de sus enemigos. Un cuerpo maltratado hasta la saciedad. Maltratado por ti. Por mí.

Y ese cuerpo es depositado a toda prisa en un sepulcro. Ni siquiera da tiempo para ponerle, como a otros, aceites y perfumes. Y allí se queda, solo.

Solo.

No es un día de alegría. Aunque sea un preludio necesario de la mayor alegría de todos los tiempos. Hoy es un día que se presta a la reflexión. A mirar, como diría san Ignacio de … Sigue leyendo

Inmersos en la Semana Santa

Cristo crucificadoYa estamos inmersos en la Semana Santa. Una semana en la que se agolpan los principales hitos de la vida de Jesucristo y, por tanto, el tiempo más fuerte del año desde el punto de vista espiritual.

Es importante tener en cuenta que este no debe verse como un tiempo de vacaciones, sino de encuentro especial con el Señor. De revivir y actualizar estos acontecimientos que configuran nuestra fe.

Hace unos días, observábamos, vivíamos, cómo Jesús entraba en Jerusalén. La gente alfombraba con ramos su camino. Gente como tú y como yo. Y gente, como tú y como yo, que dentro de unos días dirán: “¡Crucifícale!”.

En su entrada iba acompañado por sus discípulos. Incluido Tomás, quien dijo en su momento “vayamos también nosotros a morir con él”. Y Pedro, que afirmaba que jamás le negaría. ¡Qué fácil es estar junto a Él cuando todo va bien! De ellos, ¿cuántos se mantuvieron al pie de la Cruz? Tan sólo Juan, el discípulo amado. El más joven de todos ellos. ¿Dónde fueron los demás? ¿Dónde estamos nosotros cuando le insultan, le golpean o se burlan de Él? ¿Le acompañaríamos hasta la Cruz o nos quedaríamos por … Sigue leyendo

San Tarsicio

San TarsicioSan Tarsicio es uno de los que duermen en las catacumbas de San Calixto. Se le llama mártir de la Eucaristía, y no es en vano. Murió apedreado por otros niños mientras llevaba la Eucaristía a otros cristianos que habían sido hechos prisioneros en tiempos del emperador Valeriano. Estos niños se fijaron en que Tarsicio llevaba algo importante y quisieron quitárselo. Él defendió al Señor Sacramentado hasta el último momento sin dudarlo.

Una vez más, un niño es quien nos da ejemplo de coherencia, de lealtad y de amor a Cristo. Jesús nos dejó el enorme regalo de la Eucaristía. Nos dio a sí mismo, y en cada consagración vuelve a hacerse presente como en la Última Cena. Pero qué poco conscientes somos de ello.

Este ejemplo debe interpelarnos. Debe servirnos para que nos preguntemos, tanto laicos como sacerdotes: ¿me tomo en serio la Eucaristía? ¿Me doy realmente cuenta de que en ese pedacito de pan está Cristo? ¿Sería capaz de proteger ese pedacito de pan, tal como hizo San Tarsicio?

Y, por extensión, ¿me tomo la Santa Misa en serio? Como sacerdote, ¿convierto la Misa en un espectáculo o respeto la liturgia? ¿Introduzco a los Sigue leyendo




Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del usuario y con fines estadísticos. Si no acepta las cookies puede que algunas partes de la web no funcionen correctamente. Más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar