¡Feliz Pascua de Resurrección!

Cristo resucitadoHoy celebramos en la Iglesia el acontecimiento clave en nuestra fe. Hoy celebramos que aquel que vino a cargar con los pecados de cada uno de nosotros, aquel que dócilmente se dejó insultar, humillar, torturar y asesinar, aquel que fue contado entre los malhechores siendo totalmente inocente, aquel que parecía haber sido vencido, ha vencido a la muerte y al poder del mal.

¡Cristo ha resucitado! Nuestro Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Es el Dios de la vida. Sin la resurrección de Cristo, nuestra fe no tendría ningún sentido. Tengo que confesar que durante un tiempo, hace ya mucho, pensé que realmente tampoco era tan importante, al fin y al cabo el mensaje de Cristo era lo vital.

Sin embargo, ahora ya lo entiendo correctamente. Sin resurrección, el mensaje de Cristo no tendría sentido. No serían más que palabras bonitas de un hombre muerto, como las de tantos otros. Seguiríamos una especie de filosofía de un fracasado.

Pero la resurrección es el “sí” definitivo del Padre al Hijo. Es la confirmación de que toda la vida del Hijo fue cumplimiento de la voluntad del Padre. De que el Hijo, el Logos, es la … Sigue leyendo

Le hemos dejado solo

Está solo. En el sepulcro, la piedra encierra su cuerpo ya fallecido. Ni siquiera le han podido preparar bien para el entierro. Hubo que hacerlo a toda prisa, porque empezaba el sábado. Y allí, se ha quedado, solo.

Pero lleva solo toda la Pasión. Aunque no lo pareciera en ocasiones. Él fue traicionado, vendido por uno de sus amigos. Él vio la desbandada de quienes aseguraban serle fiel hasta el final. Rodeado de soldados pero solo, le llevaron a juicio. Un juicio injusto, en el que un cobarde que podía haberle ayudado le dejó solo y humillado.

Él solo aguantó tus latigazos. Aguantó tus insultos, tus humillaciones. Cogió la Cruz y se abrazó a ella, sabiendo que esa iba a ser su única compañía real. Nadie le podía acompañar a donde iba ahora. Por mucho que algunos, como su Madre, quisieran.

Él sufrió los clavos taladrándole las manos y los pies. La asfixia de mantenerse en una Cruz. Débil, destrozado. Aún pudo regalarnos, a cambio de nuestros desprecios, a su Madre. Pero ni ella ni el … Sigue leyendo

El silencio del Viernes Santo

Dentro de la Semana Santa, quizá este día es el que más llame al silencio. Ayer nos encontrábamos en el Cenáculo, junto a Jesús, mientras nos dejaba su Cuerpo y su Sangre para siempre. Le encontrábamos también en la oración de Getsemaní, cuando sus sufrimientos le llevan a sudar sangre.

Pero hoy… Hoy el Maestro ha sido clavado en una cruz. Hoy ha sido abandonado por sus discípulos. Hoy ha muerto, sabiendo que cumplía su misión, con absoluta confianza en el Padre, pero también experimentando la soledad más extrema.

Hoy, su Santa Madre ha tenido el cuerpo de su Hijo entre sus brazos. Un cuerpo sin vida. Sucio por la sangre coagulada y por los escupitajos de sus enemigos. Un cuerpo maltratado hasta la saciedad. Maltratado por ti. Por mí.

Y ese cuerpo es depositado a toda prisa en un sepulcro. Ni siquiera da tiempo para ponerle, como a otros, aceites y perfumes. Y allí se queda, solo.

Solo.

No es un día de alegría. Aunque sea un preludio necesario de la mayor alegría de todos los tiempos. Hoy es un día que se presta a la reflexión. A mirar, como diría san Ignacio de … Sigue leyendo

El dolor y el gozo del Jueves Santo

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Corpus ChristiTodo confluye en esta noche de misterio, gozo y dolor. Una noche que comienza con una reunión deseada desde hacía tiempo por Jesús (cf. Lc 22, 15) en la que amó a los suyos hasta el extremo (cf. Jn 13, 1). Hoy en día, ese es un mensaje duro. Jesús es un extremista, y a los católicos de hoy no nos gusta que nos llamen algo como eso. Ni extremistas, ni intolerantes, ni nada que pueda parecer que se sale de lo normalito, de lo flojo, de lo blandengue.

Jesús ama hasta el extremo de darse como alimento en la Eucaristía. Una auténtica locura de amor. Se queda con nosotros en cuerpo, sangre, alma y divinidad hasta el final.

También instituye el sacerdocio. Otro misterio de amor en el que establece que aquellos a los que Él elija para seguir sus pasos más de cerca y hacer de pastores de su pueblo podrán hacerle presente en sus manos, en el pan y en el vino, actuando in persona Christi. Quien piense en una Iglesia sin Eucaristía o sin sacerdotes, está pensando en una Iglesia de la que se ha expulsado ese amor extremo de Jesús.

Casi como … Sigue leyendo

Inmersos en la Semana Santa

Cristo crucificadoYa estamos inmersos en la Semana Santa. Una semana en la que se agolpan los principales hitos de la vida de Jesucristo y, por tanto, el tiempo más fuerte del año desde el punto de vista espiritual.

Es importante tener en cuenta que este no debe verse como un tiempo de vacaciones, sino de encuentro especial con el Señor. De revivir y actualizar estos acontecimientos que configuran nuestra fe.

Hace unos días, observábamos, vivíamos, cómo Jesús entraba en Jerusalén. La gente alfombraba con ramos su camino. Gente como tú y como yo. Y gente, como tú y como yo, que dentro de unos días dirán: “¡Crucifícale!”.

En su entrada iba acompañado por sus discípulos. Incluido Tomás, quien dijo en su momento “vayamos también nosotros a morir con él”. Y Pedro, que afirmaba que jamás le negaría. ¡Qué fácil es estar junto a Él cuando todo va bien! De ellos, ¿cuántos se mantuvieron al pie de la Cruz? Tan sólo Juan, el discípulo amado. El más joven de todos ellos. ¿Dónde fueron los demás? ¿Dónde estamos nosotros cuando le insultan, le golpean o se burlan de Él? ¿Le acompañaríamos hasta la Cruz o nos quedaríamos por … Sigue leyendo

El sentido de la mortificación cristiana

Mortificación cristianaComo en cada nueva Cuaresma, surgen voces (incluso de supuestos católicos) diciendo lo absurdo que es el ayuno, la penitencia, la mortificación en general. Curiosamente, las dietas o el machacarse en el gimnasio no se cuentan entre las mortificaciones absurdas. Pero bueno, ya se sabe cómo son estas cosas.

Hay por ahí quien piensa que es que la Iglesia tiene una guerra contra el cuerpo. Como si la Iglesia creyera que el cuerpo es algo malo. Y resulta que no es así en absoluto. Eso es propio de los gnósticos, no de los cristianos. Para mí fue muy triste una discusión que mantuve con alguien que se mostraba como católico y que se empeñaba en que el cuerpo no es más que una cárcel, saltándose alegremente el Magisterio y dando como “argumentos” citas de san Agustín mal entendidas y sacadas de contexto. Y no, el hombre es un alma encarnada. El cuerpo no es una máquina dirigida por el alma, sino que somos una unidad. De lo contrario, no creeríamos en la resurrección de la carne, ¿no? Nos quedaríamos contentos con que el alma pululara ella sola, incorpórea. Sin embargo, esa no es la doctrina católica. … Sigue leyendo

Apología del cuerpo

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Al empezar la Cuaresma llamó mi atención que había algún sacerdote que contraponía hacer ejercicio y los ayunos y abstinencias cuaresmales. Como si lo primero fuera algo malo, algo que se hace sólo por egolatría.

Eso me recordó a una pequeña discusión que tuve con un sujeto que se empeñaba en afirmar que el cuerpo es algo negativo, algo que sólo sirve para mantener el alma encerrada contra su voluntad, como si estuviera en una cárcel.

De verdad que me sorprende y me entristece que haya católicos que piensen eso, contra la misma Biblia y la Tradición de la Iglesia. ¿Acaso no nos dice la Iglesia que somos “cuerpos animados” o “almas encarnadas”? ¿Acaso no deja bien claro el Génesis que el cuerpo es algo bueno? Recordemos el momento de la creación del hombre: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó” (Gn 1, 27). Ser varón o mujer son atributos corporales. Pero, por si no queda lo bastante claro, también dice: “Entonces el Señor Dios modeló al hombre del polvo del suelo e insufló en su nariz aliento de vida” (Gn 2, 7). … Sigue leyendo

Tiempo de conversión

Con el miércoles de ceniza damos comienzo a esta nueva Cuaresma, este camino de conversión que nos invita a acercarnos a la Pasión de Cristo para poder acercarnos también a su Resurrección.

Este camino de conversión es para todos. Desde el Papa hasta el último laico, todos necesitamos conversión. ¿O alguno de nosotros es perfecto? Yo diría que no.

Un instrumento que me parece que puede ser muy útil es el examen ignaciano diario. Un examen de conciencia no tanto para la Confesión (aunque también), cuanto para tomarnos el pulso de cada día y evaluar hasta qué punto nos acercamos o nos alejamos de Dios. Se trata de un ejercicio de sinceridad orada, de humildad. De dejar de lado nuestras apariencias y enfrentarnos a la realidad.

¿En qué ocasiones hoy no he buscado la voluntad de Dios? ¿He sido egocéntrico? ¿En qué momentos me he dejado llevar al pecado? También hay que ver lo positivo: ¿en qué ocasiones he actuado bien? ¿Cuándo he seguido la voluntad de Dios? Hay que ser concreto y hacer el examen en un clima de oración. No se trata de una simple introspección.

Tras desgranar lo sucedido en el día, pedimos … Sigue leyendo

¡Por fin llegó la Cuaresma!

Para el mundo, la Cuaresma tiene un toque tristón. Sólo hay que ver cómo se contrapone con el Carnaval, que sería una cierta representación de la alegría según el mundo (comida, bebida, desenfreno).

Este año ha quedado aún más claro en el desfile de mi ciudad, en el que pude ver una carroza con un trono satánico seguida por otra con una custodia gigante con una calavera en el centro. Bien a las claras quedó quién es la medida de esa alegría falsa que nos ofrece el mundo.

Ante eso, la Cuaresma parece un período de sufrimiento, de tristeza. Pero no es así. Es un período de preparación para el mayor acontecimiento imaginable. Igual que cuando alguien tiene un examen se prepara, o cuando un atleta va a correr un maratón se entrena, la Cuaresma nos prepara mediante la penitencia, el ayuno y la abstinencia para encontrarnos con la Pasión y la Resurrección de nuestro Señor.

¿Tiene un toque de tristeza? Por supuesto. El Viernes Santo nos encontramos con Cristo muerto, abandonado por sus amigos, traicionado. Pero es que la cosa no acaba ahí. Ese no es el fin. Sólo es un hito, un punto al que … Sigue leyendo

Judas

Ayer, tras la Hora Santa, me quedé un rato para adorar al Señor en silencio. Como de costumbre, llevé mi librito con los Ejercicios Espirituales y me puse a hacer las contemplaciones por las que iba, que resultaron ser la de la Última Cena y la del Huerto. Pues bien, en la repetición de la contemplación de la Cena no paraba de venirme a la mente Judas. Mira que habría preferido fijarme en la Eucaristía o en el lavatorio de los pies. Pero no, Judas volvía insistentemente. Y me venía la idea de que, en la Cena, de alguna manera estábamos todos. Representados por esas 12 personas. Y Jesús se arrodillaba delante de cada uno de nosotros, incluyendo a Judas, y nos lavaba los pies. Jesús instauró la Eucaristía, y Judas participó de ella. Pero, ¿cómo lo hacía?

Judas no odiaba a Jesús. Pero no tenía interés en la voluntad de Dios. Ponía por delante la suya. Seguro que, al principio, estaba totalmente apasionado por Jesús. Pero, poco a poco, vio que lo que predicaba no era lo que él quería oír. Él prefería, seguramente, un Mesías guerrero. Alguien que levantara en armas a Israel contra … Sigue leyendo




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