Sólo Dios es bueno

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Sólo Dios es bueno«No hay nadie bueno más que Dios» (Mc 10, 18). Así responde Jesús al joven rico que se le acercó en una ocasión. Dios es el único en el que se cumple la bondad absoluta.

La bondad es un fruto del Espíritu Santo. Dado que lo bueno es aquello que acerca a Dios, la bondad no será otra cosa que la cualidad de buscar acercar a los demás a Dios. La inclinación a ocuparse de los demás. Y eso se traduce en actos. Será bueno un acto que acerque a Dios, que ayude a crecer a la otra persona. Será malo un acto que aleje de Dios.

Esto, que parece muy sencillo, en ocasiones no lo es. De un tiempo a esta parte parece haberse puesto de moda ser dulce, hasta llegar a un punto en el que puede hablarse de un exceso de dulzura, un buenismo que, en muchas ocasiones, más que buscar acercar al otro a Dios lo que pretende es no involucrarse, ponerse una fachada de bondad y misericordia mientras se esconde miedo, vergüenza y cobardía.

La bondad y el Sigue leyendo

Para tener éxito, aplaude lo que todos aplauden

Aplaude lo que todos aplauden y serás uno más del grupo.

Para tener éxito aplaude lo que todos aplaudenEscuchando un cierto podcast sobre literatura, los comentarios del autor sobre lo que era más compartido en las redes sociales reflejaban claramente el panorama actual. Y que se resume en la frase anterior: aplaude lo que todos aplauden. Di lo que todos digan. Haz lo que todos hagan. Sé uniforme. No sobresalgas. En definitiva, sé lo que quieren que seas.

Es triste ver que un escritor, que tiene el poder de inventar mundos, acepta algo así. Es triste ver un poder como ese servir sólo para la alabanza al status dominante. Y más triste aún que no sólo se arrodille de esa manera sino que, además, lo recomiende.

La verdad es que da que pensar. Si nos fijamos en el mundo de la cultura (o, quizá, mejor habría que decir de los culturetas), parece que está todo formado por el mismo molde. La gran mayoría de escritores, actores, músicos, etc. parece que han salido del mismo molde, al menos en España. Misma ideología, mismo pensamiento. Pocos se salen del guión. Y … Sigue leyendo

Valores cristianos sin cristianismo

Valores cristianos sin cristianismoHay veces que los hijos salen un tanto respondones. Y los hay, incluso, que no dudan, como el hijo pródigo de la parábola, en tomar lo que quieren del padre y luego aborrecerle, como si no tuviera ninguna relación con él. Como si no existiera. Como si estuviera muerto.

Este es uno de los síntomas de la degradación de Europa. Personas que aborrecen a la Iglesia se adueñan de valores y principios que nacieron del cristianismo, pero sin querer saber nada del origen de todo eso. Como si se los hubieran inventado ellos.

Es paradójico oír hablar de derechos humanos, de valoraciones éticas y morales a personas que rechazan a quien les dio esos conceptos. Unos conceptos que sólo tienen sentido en la cosmovisión cristiana de la que ha surgido la civilización que ahora mira hacia otro lado. Fuera de esa cosmovisión no son más que palabras vacías. Ideas lanzadas al viento para que queden bonitas.

Sí, es verdad que muchos creen en esos valores. Pero el problema llega cuando les preguntas el por qué. ¿Por qué es mejor no matar que matar? ¿Por qué hay que respetar a los demás? ¿Por qué no seguir Sigue leyendo

Gracias a Dios, creador de la luz

En un libro de fotografía (concretamente, de retratos) que estoy leyendo, en la página de agradecimientos, aparece un texto que, hoy por hoy, podría resultar chocante: le da las gracias a “Dios, creador de la luz”. Una frase tan sencilla da para reflexionar mucho.

Seguramente no se nos ha ocurrido nunca pensar cómo sería un universo sin luz. Sin ningún tipo de luz. No me atrae absolutamente nada tal tipo de universo. En el caso de que fuera posible, que tengo serias dudas, sería un lugar frío, inhóspito, probablemente sin vida.

Gracias a la luz tomamos conciencia de lo que nos rodea. Traducimos la luz que nos llega a los ojos en distintos colores, que a su vez nos ayudan a establecer una cierta relación con el mundo externo. ¿Parece una frase complicada? Pues sólo hay que ver cómo nos fijamos en si una pieza de ropa combina con otra para darnos cuenta de la importancia de esos colores.

Pero, ¿y los ciegos? Bueno, ¿quién ha dicho que la luz se limite a lo que vemos? ¿Acaso … Sigue leyendo

Busco un centro de gravedad permanente

“Busco un centro de gravedad permanente, que no varíe lo que ahora pienso de las cosas, de la gente”. En esta frase, Franco Battiato ha expresado, no sé si queriendo o no, el gran problema de la mentalidad simplona, sentimentalista, egoísta y nuevaerista que nos invade. Es un resumen muy, muy bueno.

Todos buscamos un centro de gravedad permanente, un punto de referencia, un centro de coordenadas. Algo que nos indique si vamos en la dirección correcta o hacia dónde encaminarnos cuando no estamos seguros. Algo a lo que hacer referencia para poder decir si algo está bien o está mal, porque el relativismo, sencillamente, es imposible de mantener coherentemente. Necesitamos ontológicamente encontrar nuestro punto, nuestra situación, en un sistema de coordenadas. Y, por eso, necesitamos encontrar ese punto a partir del cual todo cobra sentido.

Ahora bien, encontrar ese punto de referencia puede implicar algo muy serio: nada menos que el darse cuenta de que todo lo que pienso, todas mis supuestas verdades, no son ciertas. Darse cuenta de que tengo que cambiar, quizá radicalmente.

Eso no nos gusta, así que hacemos trampa y nos montamos un centro de gravedad a nuestra medida. En realidad, muchas … Sigue leyendo

La belleza de la liturgia

Creo que cada día aprecio más la belleza de la liturgia. Porque la liturgia tiene una belleza propia. Cada gesto, cada palabra tiene un sentido profundo. Y recalco la palabra “profundo”. Se trata nada menos que de hacer palpable de alguna forma el misterio de Dios encarnado. Si nos fijamos, por ejemplo, en la liturgia de la Misa, todo va orientado hacia la Consagración, el momento central, en el que el Hijo se hace presente en las especies del pan y el vino.

No hay nada dejado al azar en la liturgia. Nada. Todo está ahí por un motivo. Por eso, cuando alguien se inventa algo, empobrece la liturgia y su belleza. Se va acercando al nivel de espectáculo para satisfacer al público en lugar de ser un encuentro con lo sagrado.

Esto es una peculiar plaga que nos encontramos en no pocas iglesias. Y sí, la culpa recae tanto en el sacerdote como en el feligrés. En el sacerdote porque cede a la tentación de que, si no hace la Misa (como ejemplo litúrgico) más entretenida, … Sigue leyendo

La religión de la democracia

Hace no mucho, mientras comía con unos compañeros en el trabajo, surgió el tema de la democracia y uno de ellos hizo una disertación sobre que esto es una democracia, y en la democracia se hace lo que dice la mayoría y los demás a aguantarse y a aceptar lo que hagan esos sujetos a los que la mayoría ha elegido.

No es de extrañar una aceptación tan poco crítica, ya que hemos pasado de la democracia como una simple forma de gobierno, con sus defectos y sus ventajas, a una suerte de religión en la que el dios al que dar culto no es otro que esa mayoría indefinida. O, quizá, es la democracia el diosecillo en cuestión y la mayoría es quien le da culto. Supongo que es algo discutible, sobre lo que se podría debatir largo y tendido.

El tema es que este culto a la democracia nos ha llevado a una situación tan absurda como que el derecho a la vida pueda ser algo sometible a votación, con lo que algo que debería estar a un nivel superior a cualquier forma de gobierno (el derecho a la vida) pasa a ser algo redefinible según los gustos … Sigue leyendo

El análisis y la parálisis

Me cuentan que hay un cierto profesor de informática en una universidad en la que estudié que dice que “el análisis lleva a la parálisis“. Según esta desafortunada frase, el hecho de analizar el sistema a desarrollar y tratar de dejarlo lo más claro posible llevaría inevitablemente a no realizar el sistema, ya que gastas las energías en sucesivos análisis.

No es difícil darse cuenta de que es un error, y es triste que un profesor lo enseñe así. Quiero pensar que se refiere más bien a que existe una parálisis por el análisis, que no es ni de lejos lo mismo.

Para hacer bien algo con una cierta complejidad hay que pensar primero cómo hacerlo. Darle vueltas en la cabeza (e, incluso, en el papel), pensarlo una y otra vez. Al final se trata de tomar una decisión: ¿hacer esto o lo otro? ¿Hacerlo de esta o de esta otra manera? Sólo un insensato se lanza sin pensar.

Pero hay veces que nos sentimos especialmente inseguros. Y, como es lógico, buscamos estar seguros de la opción a tomar. … Sigue leyendo

Ese cacho de pan

Cuando surgió el proyecto diocesano de establecer una capilla para la Adoración Eucarística Perpetua en mi parroquia, lo abracé con gusto. Me pareció una excelente iniciativa.

Me apunté a una hora relativamente cómoda para mí, los jueves a las 0 horas. De 0 a 1, todos los jueves, yo estaría allí, delante del Santísimo.

También me apunté como responsable de hora. Quizá el motivo no era muy bueno: tenía que salir gente para que el proyecto pudiera avanzar. Y una cosa es comprometerse a ir una hora y otra muy diferente es comprometerse a ser el responsable de una franja horaria entera, con lo que dudaba que saliera gente suficiente. En cierto modo acerté, de madrugada los responsables de hora lo somos de dos horas seguidas.

Pues bien, quedé como responsable (un poco irresponsable, para qué lo vamos a negar) de 0 a 2 de la madrugada. Horas que, por cierto, cuando he tenido que cubrirlas porque los adoradores correspondientes no podían, sólo me han traído alegrías.

Y llegó el gran día, mi primer jueves de adoración. Fui a la Capilla, me arrodillé… y comenzó la lucha. Continuamente venía a mi mente una duda en forma Sigue leyendo

Miedo a ofender

Pasé un poco por encima en la entrada sobre las dos formas de evangelización que se planteaban a partir del título de “Cásate y sé sumisa”, pero creo que la idea se merece un poco más de reflexión.

Tenemos que partir de lo básico. Y lo básico es que somos animales sociales. Eso quiere decir que nos relacionamos, buscamos estar en sociedad. Tenemos una cierta tendencia a la “manada”, a estar en algún grupo de personas con similares ideas y comportamientos. En el grupo nos sentimos reconocidos, apreciados y ayudados. Miras alrededor y ves gente “de los nuestros”. En este sentido, por la tendencia que tenemos a buscar encajar en nuestro entorno, surge el miedo a ofender. El miedo a decir algo que a los demás no les guste. Y, por tanto, el miedo al rechazo de quienes conforman el grupo. El miedo a los problemas, a que te excluyan, a que tengas que discutir, a enfrentamientos. El miedo a la lucha.

El único problema con todo esto es que la verdad tiene la mala costumbre de ofender a alguien. Siempre. … Sigue leyendo

Jorge Sáez Criado, autor de ciencia ficción

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