Confiar en ti mismo SÍ es cristiano
Por lo general, la gente te dirá: no confíes en ti mismo. Confía solo en Dios.
Pero esto tiene un problema. Aquí tienes los versículos 18 al 24 del capítulo 32 del libro del Eclesiástico:
«El hombre sensato no olvida la reflexión, el malvado y el orgulloso no tienen miedo a nada. No hagas nada sin aconsejarte, y no te arrepentirás de tus acciones. No vayas por caminos escabrosos, y no tropezarás con las piedras. No te fíes de un camino inexplorado, e incluso con tus hijos mantén distancias. En todos tus actos confía en ti, que también esto es guardar los mandamientos. El que confía en la ley observa los mandamientos, y el que confía en el Señor no sufrirá ningún daño».
Literalmente dice: En todos tus actos confía en ti, que también esto es guardar los mandamientos.
¿Cómo encaja esto con la confianza en Dios?
Pues lo cierto es que con mucha facilidad.
Confiar en uno mismo en ningún momento anula la confianza en Dios, siempre y cuando no nos empeñemos en que se trate de una confianza exclusiva. Es decir, que excluya a Dios de la ecuación.
Sin embargo, si mantenemos la confianza en nosotros mismos … Sigue leyendo







«Al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra» (Mt 5, 39). Todos hemos oído o leído ese pasaje del Evangelio tan provocador.
Como ya te he contado en alguna ocasión, pasé nada menos que unos trece años viviendo con ansiedad. Sé lo que es despertarse con un nudo en el estómago, decaído por completo y sentir que el día ya te ha ganado la partida antes de empezar.
Como sabe todo el que tenga hijos, muchas veces encontrar un rato un poco extenso para la oración individual puede ser un esfuerzo titánico. Pero también es verdad que no es necesario que nos obsesionemos con ello.
El problema del mal es un misterio y no tiene sentido intentar dar explicaciones vanas que, muchas veces, son más humillantes que beneficiosas para el que sufre. Es lo que ocurre con los tres amigos que van a visitar a Job, conocedores de la teología tradicional y, por tanto, convencidos de que algo ha tenido que hacer mal Job para que le ocurran tantas desgracias.
El cristiano debe vivir en una actitud de gratitud. Esto es válido para cualquier persona, pero en el caso de los que nos definimos como seguidores de Cristo ni siquiera tendría que ser algo discutible.
Sin embargo, aunque digamos que se expone el Santísimo, no es el único que se expone. Quienes vamos a adorarlo también nos exponemos ante Él. Exponemos nuestra miseria, pero también nuestras pequeñas grandezas. Exponemos nuestras dificultades, las de los nuestros, pero también lo que nos da alegría, todo lo que queremos compartir con el Amigo que tenemos delante durante esa hora. Exponemos nuestro ser completo, nuestra vida, para que Él los transforme como quiera en ese encuentro personal, cara a cara con quien se dio por nosotros.
Quien quiera tener más de tres hijos está enfermo. Esa es la bonita frase que emitió en su momento un compañero de trabajo en una charla sobre por qué no se hacen todos los partos por cesárea para que la madre no sienta dolor. Del tema del miedo al sufrimiento ya hablaré en otro momento, que también tiene su miga. Quiero pensar que no lo dijo en serio, pero deja muy claro el hecho de que el egoísmo es el enemigo mortal del amor.