El miedo muchas veces miente

El miedo es un mentiroso

Hace poco escribí sobre el miedo y su utilidad tanto en la vida cotidiana como en las historias que inventamos.

Vimos que el miedo también es ficción, ya que se adelanta a posibles acontecimientos futuros. Y, ahora, podemos añadir que el miedo muchas veces miente más que habla.

Es útil para tenernos preparados ante problemas que puedan surgir. Pero es un enorme mentiroso porque tiende a exagerar esos mismos problemas.

Por ejemplo: alguien tiene miedo a volar. Se tiene que subir a un avión y, claro, está aterrado. Pero ¿por qué? De acuerdo, el avión podría caerse. Sí, es algo que puede ocurrir. Pero ¿es probable que ocurra? No. No es lo normal.

Otro ejemplo: estás pensando en cambiar de trabajo o en establecerte por tu cuenta como autónomo. Pero tienes miedo a dejar tu trabajo, en el que estás asqueado sin ninguna posibilidad de promoción ni de mejora, y no buscas otra cosa, o no empiezas a dar pasos hacia lograr salir de tu actual trabajo. El miedo, que te advierte de que podrías no encontrar algo mejor o trabajar por tu cuenta, llega a impedirte que actúes o te hace actuar de una forma incorrecta que lo único que hace es realimentar ese miedo.

Creo que ya entiendes por dónde voy, ¿verdad?

El miedo, útil y vital porque te avisa de lo que podría ocurrir y te permite estar preparado para las posibles dificultades a las que quizá, y recalco el quizá, te tengas que enfrentar, hay veces en las que pretende tomar el control y te hace creer en una mentira: en que ese quizá en realidad es un seguro que ocurre. Y, de esa manera, limita tu posibilidad de actuar.

La verdad es que es una auténtica puñeta, porque el tema es que no vivimos de seguridades. No podemos estar seguros de que el avión no se caerá, de que lograremos un nuevo trabajo, ni siquiera de que seguiremoms vivos al minuto siguiente.

Y ahí está el conflicto: queremos seguridad para nuestra tranquilidad, para que no nos coman esos miedos. Pero esa seguridad es, sencilla y llanamente, imposible. Entonces, el miedo viene con más fuerza: ¿y si el avión cae?

Hay pocas probabilidades, pero podría tocarme a mí.

O no.

Puede que no logres salir adelante como autónomo.

O puede que sí.

A lo que voy es que tenemos que asumir un poco de miedo en nuestra vida, pero no dejar que sea él el que la dirija. Sé que es algo difícil. A veces necesitaremos incluso ayuda psicológica. Una fobia que sigue por ahí, algo que nos impide avanzar…

Sin embargo, merece la pena pararse a pensar si ese miedo me está dominando o solo avisando. Y si quiero de verdad lograr el objetivo que me he marcado.

Porque, en ese caso, a lo mejor llego a la conclusión de que arriesgarse implica tener que aguantar un poco de miedo. Y que es normal.

No creo que sea posible quitarse los miedos por completo. Vivir sin ningún miedo, en mi opinión, no solo es imposible, sino indeseable. Está bien tener esa pequeña alarma, por si acaso.

Lo que sí creo, y espero que estés de acuerdo, es que se puede y se debe vivir plantando cara a los miedos que nos impiden avanzar, alcanzar metas, superarnos.

¿Qué te parece como algo a incluir en tu día a día?

Seguir Jorge Sáez Criado:

Jorge Sáez Criado tiene una doble vida: unos días escribe sobre espiritualidad y otros hace sufrir a personajes imaginarios que se enfrentan a épicas batallas entre el bien y el mal. Informático durante el día y escritor durante la noche, este padre de familia numerosa escribe historias con una marcada visión positiva de la vida sin dejar de lado una de las principales funciones de la ficción: explorar la verdad.

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