Creo que nadie puede negar que la narrativa fantástica contemporánea ha caído masivamente en el cinismo y la desolación.
Entrar hoy en una librería, sea física o digital, y echar un vistazo a la sección de fantasía suele ofrecer una experiencia bastante homogénea. La corriente dominante, encabezada por el mercado anglosajón y secundada por las tendencias comerciales, se ha volcado hacia el grimdark: universos oscuros donde la moralidad es relativa, la crueldad es la norma y los personajes actúan movidos por puro egoísmo o supervivencia.
También aparecen a montones copias de copias de copias de lo que han dado a llamar romantasy, que no dejan de ser meras historias románticas, por lo general muy explícitas, con un barniz de fantasía.
Sin embargo, la fantasía no tiene por qué quedarse en esta situación, dejando al lector desamparado frente al vacío. El género fantástico ha sido y puede seguir siendo un vehículo privilegiado para explorar los grandes dilemas del alma, la lucha entre el bien y el mal, y la grandeza del sacrificio. Un espacio de luz, trascendencia y sentido profundo sobre la condición humana.
Un par de problemas de la fantasía comercial contemporánea
El cinismo moral como norma narrativa
Se confunde el realismo con la desesperanza. Los personajes no buscan la virtud ni la justicia, sino el poder o la venganza. Al eliminar la frontera entre lo correcto y lo incorrecto, la trama se convierte en un espectáculo de sombras sin contraste.
Personajes vacíos frente a la trascendencia
Se priman las habilidades extraordinarias sobre el mundo interior. Se echa en falta una antropología rica donde los personajes duden, sientan la necesidad de sentido y enfrenten dilemas morales reales que apelen a la conciencia del lector.
La respuesta: fantasía con profundidad espiritual y esperanza
Frente a esta saturación de vacío, la alternativa no consiste en huir de la realidad o escribir historias infantiles ni ñoñas, sino en abordar lo extraordinario desde una propuesta con valores sólidos y esperanza.
Que es justo donde entro yo. En mis obras de ficción busco ofrecer una alternativa al nihilismo reinante. Concibo la fantasía y la literatura en general no solo como un escape, sino como un espejo que nos muestra lo que hace al ser humano profundamente humano.
En mis obras lo que vas a encontrar es:
- Personajes realistas y diálogos vívidos: protagonistas con los que conectar desde la cotidianeidad, que enfrentan sus dificultades con dudas reales y búsquedas sinceras.
- Profundidad espiritual y visión trascendente: una exploración del interior del hombre, sus sombras y su deseo innato de sentido, integrada de forma orgánica en la trama sin caer en sermones.
La esperanza como motor indispensable: en todas mis historias, la esperanza no es un deseo iluso, sino una fuerza real y victoriosa. El bien y la verdad siempre tienen la última palabra. Siempre.
Volver a una literatura que deja poso
Creo firmemente que apoyar y leer propuestas narrativas con valores no es un acto de nostalgia, sino una apuesta por la cordura y el crecimiento personal. Los lectores merecéis obras que respeten vuestra inteligencia y alimenten vuestro espíritu.
Existe una alternativa a la fantasía oscura. Está en aquellas historias que se atreven a mirar al abismo no para regodearse en él, sino para recordar que la luz brilla con más fuerza justamente en medio de la oscuridad.







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