La suspensión de la incredulidad

La suspensión de la incredulidad en la ficción especulativa

Por lo general, no respondemos muy bien a las mentiras. Cuando nos encontramos con que alguien nos miente, puede ser muy difícil que recupere nuestra confianza. Bueno, exceptuando, por algún motivo que desconozco, a los políticos. Esos pueden mentir descaradamente, y sus votantes no solo no pierden la confianza, sino que los justifican. Pero bueno, eso es otro tema.

El caso es que un libro de ficción viene a ser una mentira. Sin embargo, con estas actuamos de manera muy diferente. Podemos leer sobre personajes capaces de cabalgar tormentas, inteligencias artificiales que dominan el mundo, universos con miles de razas extraterrestres… Y no resultarnos ni siquiera extraño.

El secreto está en…

La suspensión de la incredulidad

¡Ajá! Muy bien. Pero, ¿qué es eso?

Podríamos decir que la suspensión de la incredulidad es una especie de contrato implícito entre lector y escritor de tal manera que el lector se compromete a aceptar como cierto dentro del mundo que le presenta el escritor lo que este le cuenta siempre y cuando en ese mundo tenga coherencia.

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Es decir, por una parte el lector suspende la incredulidad ante un mundo que, obviamente, no es real. Pero la contrapartida es que el escritor tiene que hacer que ese mundo parezca real, que tenga sus reglas, su coherencia interna… Que, al leer, puedas llegar incluso a imaginarlo como un lugar existente. Y, por supuesto, que tanto los personajes como sus acciones tengan sentido en ese mundo. Seguro que tú también recuerdas algún escenario de una novela como si hubieras estado allí, o algún personaje que, en tu mente, es casi un ser real. A mí me suele pasar, que recuerdo fragmentos de libros casi como si fueran algo vivido por mí y no solo leído. Si el autor no se hubiera esforzado en conseguir que su mundo pareciera real, eso no ocurriría. Y ¡ojo!, que eso no depende de lo extraño o no que pueda ser ese mundo, sino de que todo tenga su lógica y su cohesión dentro de él. El lector tiene tendencia a ser muy paciente ante este tipo de cosas, mientras no sean demasiado evidentes. Pero lo suyo es que no haya flecos o haya los mínimos posibles en cómo funciona el mundo inventado por el autor..

De hecho, yo creo que cualquier lector abandonaría un libro en el que surgen cosas sin sentido porque el mundo no está bien definido.

Si la obra no es coherente, el escritor ha roto su parte del contrato. Y no puede esperar que el lector siga con la suya como si nada. Eso no va a ocurrir.

Pero es que eso es lo que tiene un buen relato, una buena historia: nos transporta a ese mundo creado por el autor y nos hace vivir en él.

Por eso mediante la lectura nos podemos evadir de nuestra realidad: porque es capaz de introducirnos en una diferente, atraparnos en ella y hacer que, durante un rato, se nos olviden los problemas que nos agobiaban.

Y también por eso la ficción especulativa es tan buen medio para explorar la verdad: porque nos permite visualizar distintas opciones desde un escenario totalmente ajeno a la realidad a la que estamos acostumbrados.

En definitiva, la suspensión de la incredulidad es un acuerdo tácito entre lectores y escritores para explorar entre ambas partes un universo en el que es el escritor el que pone las reglas, pero el lector es quien juzga hasta qué punto lo que acontece en ese universo es verosímil.

Y es una maravilla. 🙂

Jorge Sáez Criado
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Jorge Sáez Criado tiene una doble vida: unos días escribe sobre espiritualidad y otros hace sufrir a personajes imaginarios que se enfrentan a épicas batallas entre el bien y el mal. Informático durante el día y escritor durante la noche, este padre de familia numerosa escribe historias con una marcada visión positiva de la vida sin dejar de lado una de las principales funciones de la ficción: explorar la verdad.