¿Las presentaciones de libros sirven para algo?

Firma de ejemplares de Llorando sangre

El sueño de todo escritor novel (o un sueño recurrente, al menos): hablar de tu libro y que una marea de lectores ávidos de tus palabras se vayan acercando, nerviosos, a que su autor favorito los salude y plasme una escueta (o no tan escueta) dedicatoria en uno de sus libros.

Como sueño, está bastante bien. Sobre todo, para el ego.

La cosa es que la realidad no suele ser esa. A la mayoría de las presentaciones van cuatro gatos. Amigos y familiares del escritor, si acaso. A veces, ni eso.

A no ser, claro está, que ya seas un autor muy conocido. O más.

Entonces, visto esto, que no es más que la realidad pura y dura (lo siento mucho si pensabas otra cosa), ¿tienen sentido las presentaciones de libros? ¿Sirven para algo?

Pues, como tantas cosas, depende.

¿De qué depende?

De según cómo se mire, todo depende…

Espera, me estoy yendo del tema a otro más musical. 😛

Volviendo a lo que nos ocupa: ¿de qué depende que merezca la pena una presentación?

En primer lugar, de lo conocido que seas.

En segundo lugar, de cuál sea el objetivo de la presentación.

En tercer lugar, de cuánta publicidad se le pueda dar.

Según si el autor es conocido o no

Todos sabemos de las enormes colas que generan las presentaciones de autores como Brandon Sanderson o Joe Abercrombie. Si el autor es conocido, las presentaciones son una forma de acercarse a sus lectores y crear o fortalecer un vínculo un poco más personal.

Eso también estaría muy bien para un autor poco conocido. El problema que tienen (tenemos) los que estamos en esta categoría es que, al no ser conocidos, ¿quién va a ir a vernos?

Puede sonar la flauta y que alguien desconocido se acerque a ver de qué va el tema, pero no es lo normal. Ni siquiera es lo lógico. Aunque también es cierto que esto está en función de cuánta publicidad se le haya dado a la presentación y desde dónde ha llegado dicha publicidad. No es lo mismo que la anuncie el escritor en su web a la que entran diez despistados que un aviso en una librería, por ejemplo. La librería tiene más autoridad, por lo que esa autoridad pasa, en cierto modo, al autor que está allí anunciado. De esto hablaremos un poco más adelante.

¿Cuál es el objetivo de la presentación?

No es lo mismo hacer una presentación con la idea de vender libros en ella que con la idea de acercarse a tu público.

Si vas pensando que vas a vender un montón de libros en ella, permíteme que te diga que es muy poco probable que ocurra. Salvo, una vez más, si eres alguien conocido. E, incluso, ni así.

Cuando el autor es conocido, normalmente ya has comprado su libro antes de la presentación y vas con él a que te lo firme.

Cuando no conoces al autor, salvo que el tema del libro te interese mucho, sencillamente no vas.

También puede ser que quieras tener la experiencia de hacer la presentación, que te guste esa parte de la promoción literaria, incluso a sabiendas de que va a ir poca gente. Si ese es el caso, perfecto.

Piensa en tus motivos, pero en ningún caso hagas una presentación solo porque otros lo hacen. El camino de cada uno es único.

¿Cuánta publicidad le puedes dar?

Una editorial grande puede invertir en un autor que le interesa (y remarco el “que le interesa”) mucho dinero. Por tanto, sus presentaciones aparecen en todo tipo de medios una y otra vez.

Un autor conocido, a poco que diga que va a estar en tal sitio firmando libros, sus admiradores incluso viajarán para hablar un par de minutos con él.

Un autor desconocido, sin ningún respaldo… Bueno, ¿tengo que terminar la frase?

La clave está en encontrar esos respaldos que le den cierta autoridad.

Si tienes una comunidad activa, puedes intentar que compartan la noticia de tu presentación en las redes sociales.

Puedes hablar con quienes lleven el lugar en el que vayas a hacer la presentación, a ver si lo pueden mover un poco.

Puedes mandar una nota de prensa a algún periódico local.

Piensa en las opciones que tienes y cómo podrías aprovecharlas, sabiendo que, cuanto más ruido hagas, más fácil es que alguien se interese en ir.

Alternativas

También hay alternativas que hay que tener en cuenta. Hoy por hoy, se puede hacer una presentación virtual en vídeo, emitiendo en tiempo real o no. Y, si lo que quieres es la cercanía con los lectores, las redes sociales bien manejadas te pueden dar parte de la experiencia hasta que formes una comunidad que te pueda hacer replantearte las presentaciones físicas.

Hasta he visto presentaciones en Facebook, en las que se dan cita en la página del evento quienes estén interesados y hay charla, juegos, incluso premios.

Es cuestión de darle una vuelta a ver qué es lo que quieres en realidad.

La decisión final

Al final, es el autor (o la editorial, en caso de estar editado por una) quien tiene que considerar todos estos puntos y decidir qué hacer. ¿A ti te merece la pena? Adelante. ¿No te merece la pena? No te sientas obligado a hacer una presentación. No existe ninguna obligación. Muchos autores de éxito no hacen presentaciones porque no les resultan útiles.

Evalúa y decide. Pero no dejes tu decisión en manos de lo que se suele hacer o de lo que te digan que es lo normal como escritor.

La responsabilidad de tu carrera es tuya.

Jorge Sáez Criado
Seguir Jorge Sáez Criado:

Jorge Sáez Criado tiene una doble vida: unos días escribe sobre espiritualidad y otros hace sufrir a personajes imaginarios que se enfrentan a épicas batallas entre el bien y el mal. Informático durante el día y escritor durante la noche, este padre de familia numerosa escribe historias con una marcada visión positiva de la vida sin dejar de lado una de las principales funciones de la ficción: explorar la verdad.

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